Sociedad
20-09-2018
Los Monos: el turno del juicio por narcotráfico
Desde hoy, los 39 encausados están en el banquillo por el caso Los Patrones, que en 2015 desbarató la operatoria de narcomenudeo de una célula del clan Cantero comandada por Guille que abastecía cuatro búnkers en la zona sur

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Alberto Carpintero

Este jueves comienza el juicio a la célula de Los Monos comandada por Ariel “Guille” Cantero que traficaba marihuana y cocaína a través de algunos puntos de venta de la zona sur. El caso es conocido como Los Patrones y tiene a 39 acusados en el banquillo. Veintidós de ellos seguirán el juicio por videoconferencia desde sus respectivos lugares de detención y el resto asistirá a las audiencias, ya que está en libertad. Es el debut del Tribunal Oral Federal Nº 3 integrado por los jueces Ricardo Vázquez, Osvaldo Facciano y Eugenio Martínez. El debate se llevará adelante en los Tribunales de Oroño al 900 a razón de dos jornadas semanales hasta fin de año, en medio de un fuerte operativo de seguridad. Están citados dos centenares de testigos por una causa que se investigó durante un año y que determinó que Guille y su lugarteniente Jorge “Ema” Chamorro operaban vía teléfono de línea desde la cárcel de Piñero, a través de sus parejas. Hoy ambos están alojados en cárceles federales.

A principios del año pasado el desenlace de la investigación sobre el ingreso de marihuana paraguaya al país a través de la localidad fronteriza de Itatí terminó de desenmascarar la operatoria de tres bandas asentadas allí. Con la connivencia de autoridades políticas y de fuerzas de seguridad, la organización garantizaba un negocio que introducía unas 15 toneladas semanales a siete distritos argentinos, incluyendo la porteña Villa Zabaleta. En esas rutas de distribución también estaba Santa Fe, más específicamente Rosario, según el expediente del juez federal porteño Sergio Torres, quien aglutinó otra docena de casos que estaban en manos de su cuestionado par correntino Carlos Soto Dávila. Otra causa, llamada Los Patrones y bien conocida en Rosario porque esa investigación del fiscal Marcelo Degiovanni –que inició su antecesor, el entonces fiscal, Mario Gambacorta– y el juez federal Marcelo Bailaque permitió desbaratar una célula de la banda de los Monos, refleja la forma en que el clan asentado en La Granada conseguía en Corrientes la marihuana que ingresaba por Itatí y luego vendía en al menos cuatro bocas de expendio.

A fines de noviembre de 2015 la pesquisa federal rosarina sobre Guille Cantero, quien entonces estaba preso en el penal de Piñero a disposición de la Justicia provincial por asociación ilícita y homicidio –sería condenado en abril pasado a 22 años de cárcel–, ya había conseguido información sobre una cocina de cocaína montada en un departamento de Corrientes al 1900 de Rosario y acerca de un centro de acopio y cuatro bocas de expendio de Los Monos.

Ruta verde

Según el fallo por el que Bailaque procesó el 28 de diciembre de 2015 a 23 personas, entre ellas Guille, Jésica Lloan, esposa de Ema Chamorro (entonces detenido en Piñero junto con Guille), fue seguida el 11 de octubre de 2015 por efectivos de Drogas Peligrosas de la Policía Federal de Rosario hasta Ibarlucea, donde se encontró con los encargados de la logística para bajar la marihuana desde Corrientes, identificados como Luis Peñalba, padre e hijo. Según una escucha, Chamorro había enviado a Lloan a acordar con Peñalba hijo, llamado Luis Pedro, apodado Muchacho y domiciliado en Granadero Baigorria, los términos del envío. Fue de estas escuchas que surgió el nombre de quien con su apodo terminaría identificando el operativo: Javier Elías Sánchez, alias Patrón, Rata o Paraguayo, domiciliado en Corrientes. Según la pesquisa, Muchacho y Patrón acordaron que el primero pondría el vehículo y el segundo el chofer.

En la noche del 25 de noviembre los investigadores vieron un camión Mercedes Benz azul que ya habían identificado frente a la casa baigorriense de Peñalba, a donde llegó un VW Fox Cross con los correntinos Patrón Sánchez y Elizabeth Cocimi. El camión, a cuyo mando iba un tal Gordo Babi, fue hasta Biedma al 200 de Rosario, luego de una parada a la altura del 1000 de la misma calle. Ya por la madrugada, en Ayolas y Beruti, hubo cambio de conductor y el camión salió de Rosario por la conexión a Victoria y enfiló al norte por la ruta nacional 12. A las cinco de la tarde, el camión entró a un galpón de Palermo y Frías, en la capital correntina. Veinticuatro horas después de haber salido de Rosario, a las seis de la mañana, cruzó el puente Corrientes-Resistencia, y fue por la ruta nacional 16 hasta la ciudad de Roque Sáenz Peña.

Allí, en un galpón de calle Mustassio se le unió el mismo VW Cross Fox divisado en Baigorria y continuaron por ruta 16 para desviar por la 95 provincial hacia Villa Ángela. Fue interceptado por los federales a la altura de la localidad de Santa Sylvina a las tres de la tarde: llevaba 340 kilos de marihuana en un doble fondo en la parte trasera de la cabina. El Cross Fox que viajaba como barredor se dio cuenta del seguimiento y eso aceleró el operativo en el que fue detenido el chofer, el rosarino Andrés Lasalle, y también Cocimi, tras una persecución que incluyó disparos policiales. Horas más tarde Bailaque firmó 47 órdenes de allanamiento para Rosario, Baigorria, Ibarlucea, Pueblo Esther, además de otros en Chaco y Corrientes y también en la cárcel de Piñero, donde se descubrió que Guille y Ema daban las órdenes a través de un teléfono de línea.

En Corrientes, fue allanado el galpón de Palermo y Frías donde el camión había recogido la carga. Allí fueron hallados otros 100 kilos de marihuana ocultos en la parte trasera y el techo de una Fiat Fiorino estacionada y 250 más que esperaban su turno de ser acondicionados. Fue apresado en ese lugar el correntino Cristian Torancio. Éste (quien era el cuidador del galpón), Cocimi y Lasalle fueron acusados, además de integrar la banda, por transporte de estupefacientes. Según Bailaque, la marihuana iba a ingresar al Gran Rosario por la ruta nacional 34 para ser descargada en Ibarlucea. Allí cayó semanas despúes Peñalba padre y, ya en 2017, su hijo en Bustinza.
 
Patrón Sánchez

El Patrón Sánchez fue detenido el 15 de noviembre de 2016 cerca del Parque Mitre de la capital correntina, a pocas cuadras de la casa de su pareja, por la Policía antinarcóticos bonaerense, a las órdenes de la Justicia federal de Campana. Lo tenían escuchado en tiempo real y esto permitió apresar también en la localidad entrerriana de Concepción del Uruguay a tres rosarinos que se aprestaban a viajar a Rosario con 50 kilos de marihuana en el equipaje en un colectivo de línea.

En septiembre de 2016, tres personas fueron condenadas por un juzgado federal correntino, en el marco de una investigación por narcotráfico en la cual debía ser juzgado el Patrón Sánchez, pero estaba prófugo de la Justicia: es que tenía arresto domiciliario que consiguió alegando la enfermedad de un hijo, desde diciembre de  2013, pero le perdieron el rastro en 2015. Cuando lo fueron a buscar por el operativo Los Patrones se había esfumado. Según el fiscal Flavio Ferrini, que tuvo a su cargo la pesquisa correntina de 2013, Sánchez no sólo proveía a distribuidores de drogas en la provincia del norte, sino que era la persona que “intercambiaba marihuana por cocaína y vehículos robados o adulterados” con la banda de los Monos.

El territorio

No fue la primera vez que la Justicia federal posó su lupa sobre el barrio La Granada. De hecho, Daniel Monserrat, uno de los procesados en Los Patrones ya había sido detenido en La Granada en 2013, y terminó encausado, después de una investigación de seis meses que sólo se centró en una boca de expendio del clan Cantero.

Según la acusación, Guille y Ema contaban con la colaboración de sus respectivas parejas, Vanesa Barrios –acordó una probation en la causa Monos– y Jésica Lloan, para llevar adelante la actividad ilícita, por lo cual ambas mujeres también fueron procesadas en el rol de cabecillas.

Para la pesquisa la organización tenía a su cargo cuatro puntos de venta, dos de los cuales –en Platón al 1400 y Laprida y Chávez– eran manejados directamente por los Reyna, un clan familiar asentado en Estrella Federal al 1900, a pocos metros de la subcomisaría 19ª: Norma Bullón, sus cuñadas Patricia y Vilma Reyna y su concuñado Juan Carlos Sánchez, pareja de esta última. El esposo de Patricia, Mario Iramaz, fue detenido en abril pasado en San Lorenzo y también va a juicio.

Otro de los Reyna, Rubén Darío, alias Papucho, terminaría detenido en julio del año pasado en otro caso narco, conocido como Corona Millonaria, que apuntó a desbaratar la banda de Andrés “Junior” Vivas. El mismo día que cayó Papucho fue detenida su hermana, Patricia Celestina Contreras, alias Cele y madre de Guille Cantero. La mujer –que firmó un abreviado en la causa Los Monos– también fue procesada en Los Patrones como encargada de la logística.

Según la pesquisa, Gonzalo Rodríguez y Eric Quintana eran los encargados de los puntos de venta mencionados, mientras que la seguridad de ambos búnkers corría por cuenta de Hernán Bustos –también firmó abreviado en el caso Los Monos. Kevin y Alan, hermanos de Eric, oficiaban como soldaditos.

Otros dos búnkers estaban bajo la órbita directa de Jésica Lloan y Vanesa Barrios, a través de la tía de esta última, Gladis Barrios y de su hija, Daiana Suárez. En la boca de expendio de Piedras al 2100 terminó detenida Jésica Lencinas, mientras que el restante funcionaba en Madre Cabrini al 2300, al lado de la casa de otro de los encausados, Daniel Monserrat.

Este último, dice la acusación, era un ayudante de quien se dedicaba a estirar el clorhidrato de cocaína en un departamento de Corrientes al 1900, Horacio Castagno. Colaboraban en tareas de comercialización con Monserrat su pareja, Analía Menéndez y su suegro, Miguel Menéndez. En el centro de acopio de Melián y pasaje 509 quedó detenida Dora Insaurralde.

Uno de los proveedores del clan Cantero es un viejo conocido de las crónicas del crimen, Diego Cuello, dueño de la llamada Narcochacra de Alvear donde en abril de 2013 la Policía provincial dijo haber hallado armas y 19 kilos de droga. En 2015, un tribunal federal absolvió a Cuello y a otras tres personas luego de que el fiscal de juicio, Adolfo Villatte, desistiera de la acusación tras observar numerosas irregularidades en el video que filmó el procedimiento. Los jueces ordenaron investigar a los policías y al juez provincial que ordenó el procedimiento: Juan Carlos Vienna. Otro de Los Monos proveedores era Alejandro Flores, quien tenía vínculos con Castagno, dice la pesquisa. Hay una mujer llamada Gladys Corbera, asentada en barrio Tío Rolo y vinculada con Cuello, que se mantiene como fugitiva.

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