Sociedad
12-09-2018
La caída de Jija, otro fugaz jefe de la barra de Newell’s

El joven estaba prófugo desde febrero, acusado por el homicidio de Jonatan Funes a la salida de la cárcel de Piñero. Fue capo del paravalanchas leproso desde octubre de 2016, cuando marchó preso Rubén Segovia. Creen que, a la vez, era uno de los principales referentes de la banda de Los Monos, cuyos líderes están presos.

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Alberto Carpintero | Cruz del Sur

 

Decían que andaba en Victoria. O en Uruguay, en Funes o en Córdoba. Este lunes, después de un rastreo que llevó siete meses, la Policía de Investigaciones de Santa Fe detuvo a Emiliano “Jija” Avejera en un comercio de la capital de la provincia mediterránea. El joven de 25 años estaba con su hija y no opuso resistencia. Lo mentan como el último jefe de la barra de Newell’s, aunque desde el año pasado no podía entrar a la cancha. Igual, aseguran que manejaba los hilos vía telefónica.

 

Además de acusarlo por un crimen de la saga de zona sur vinculada con el paravalanchas leproso que ha dejado al menos medio centenar de muertos en un año y medio, los investigadores lo tabulan como un alfil importante de la banda de Los Monos, cuyos jefes están detenidos. Así, aunque por el momento no hay pruebas de su participación como coordinador de la seguidilla de intimidaciones a funcionarios judiciales y policiales que tuvieron actuación en la causa por asociación ilícita y homicidios contra el clan Cantero, es una hipótesis de trabajo para la pesquisa.

 

A las doce del mediodía del lunes 5 de febrero Jonatan “Bam Bam” Funes entró a la cárcel de Piñero con el bagayo para sus hermanos Lautaro y Alan. Dos horas después, se subió a su Audi A3 en compañía de su amiga Brisa Amaral. Unos pocos metros más adelante, justo en el cruce de las rutas 14 y A012, una Ford EcoSport blanca hizo una maniobra como si fuera a doblar, Bam Bam la dejó pasar, pero lo encerraron y se le pusieron adelante.

 

Según diría la única testigo: manejaba un tal Cable, como acompañante iba “el colombiano” y atrás estaba sentado Jija, el jefe de la barra brava de Newell’s. “El colombiano” disparó dos veces: un plomo dio en la parrilla y el otro en el capó. Bam Bam y Brisa se agacharon. “Loca, ayudame”, le dijo el joven y se abrazaron. Bam Bam atinó a salir corriendo. Jija se bajó y le disparó en la pierna. Bam Bam cayó y ella veía por el espejo que el tirador no paraba de gatillar. Jija volvió al auto alemán. “Intenté bajarme y ahí me dijo: «Puta quédate arriba que te voy a matar. Te dejo viva para que lo denuncies» y se fue”.

 

De inmediato quedó claro que el crimen era parte de una saga: la iniciada en marzo de 2016 con el crimen de Mariela Miranda, madre de algunos de los hermanos Funes. Una disputa por territorio para las economías ilegales en la zona sur, pero que también roza a la barra de Newell’s, entre una alianza del clan Funes con la familia Ungaro, contra otro grupo, el de los Caminos y los Segovia, apadrinado por la banda de Los Monos. Antes del crimen de Bam Bam habían matado a su hermano Ulises y atacado a tiros a su padre Jorge, conocido como el Gordo Funes. Su hermano Alan había ido preso acusado por el crimen de Marcela Díaz, hermana de Rubén “Tubi” Segovia, uno de los líderes del bando rival. 

 

Pronto se supo quiénes eran los sospechosos por el crimen de Bam Bam. El primero en caer fue Enrique Adrián “Cable” Solís, quien fue formalmente acusado por los homicidios de Jonatan y Ulises Funes y el ataque contra su padre. Semanas más tarde, la propia Brisa fue detenida bajo acusación de integrar la asociación ilícita de los Ungaro-Funes y, a la vez, de ser la encargada de la logística de la distribución de drogas para esta facción. A mediados de julio cayó Damián Chávez, “el colombiano”. Sólo restaba Jija.

 

La barra

 

Jija, un muchacho de la zona sudoeste, heredó la jefatura del paravalanchas leproso en octubre de 2016, luego de que Tubi Segovia fuera baleado y quedara detenido bajo acusación de tres homicidios, incluido el del barra rojinegro Jonatan Rosales. Tubi había llegado a ese escalón con el apoyo de la banda Los Monos, en el marco de un acuerdo de casi todas las facciones internas, luego de que los dos líderes anteriores fueran asesinados. También en ese mes de octubre fue detenido el socio de Segovia, Alexis Caminos, en su caso acusado por el crimen de Mariela Miranda.

 

El 7 de junio de 2016 acribillaron a tiros a la salida del club a Matías “Cuatrerito” Franchetti, a unos pocos meses de que asumiera la jefatura, en reemplazo de Nelson “Chivo” Saravia, quien a su vez había heredado el mando cuando Diego “Panadero” Ochoa marchó preso (en agosto de 2013) por el homicidio de su antecesor, Roberto “Pimpi” Caminos, ocurrido en 2010. El crimen de Franchetti, producido al día siguiente de que fuera detenido en Buenos Aires el último jefe de Los Monos que se mantenía como fugitivo, Ramón “Monchi Cantero” Machuca, fue atribuido a la facción Ungaro-Funes.

 

El sucesor del Cuatrerito fue Maximiliano “Cabezón” La Rocca. El 28 de junio, fue asesinado de media docena de balazos, apenas se había hecho con el liderazgo. Por este caso fue mencionado Segovia, quien terminaría asesinado en un pabellón de la cárcel de Coronda en abril pasado. Bajo sospecha de haber encargado este homicidio quedó su hasta entonces aliado, Alexis Caminos.  

 

Con ese panorama y tras una serie de atentados a dirigentes, Jija asumió como nuevo líder y las balaceras se calmaron al interior de las facciones, pero se incrementaron en los territorios, especialmente en el Fonavi de Lola Mora e Hipócrates. En este último tiempo, el jefe no podía pisar el paravalanchas porque figuraba en la lista de admisión. Sí podía estar en el predio de Newell’s.

 

En noviembre pasado, Jija fue demorado en el Coloso en el partido Newell’s-Belgrano. Estaba en el vestuario visitante, un mes después de que una bandera con la leyenda “La banda de J. J.” apareciera en la popular local.

 

Apodo conocido

 

Cinco años atrás, Jija había aparecido en la saga de venganzas que la banda de Los Monos desató tras el crimen de su líder, Claudio “Pájaro” Cantero. Estuvo sospechado de ser uno de los gatilleros que el 28 de mayo de 2013 acribillaron a balazos a la familia de Milton César, en el caso conocido como triple crimen de Francia y Acevedo, pero nunca fue indagado en este expediente.

 

El nexo del apellido de Jija con Los Monos se puede rastrear más atrás. El 6 de febrero de 2010, su hermano Maximiliano fue apresado con una pistola nueve milímetros cuando estaba con otros tres barras rojinegros en una estación de servicio de zona sur. El cuarteto fue el primero en caer tras la balacera contra el colectivo que traía a barras de Newell’s, entonces liderados por Ochoa, que habían ido a Buenos Aires a ver el partido contra Huracán. El tiroteo se cobró la vida del adolescente Walter Cáceres y derivó en un juicio que tuvo en el banquillo al propio Pájaro Cantero, junto con otros tres integrantes de la banda. Todos terminaron absueltos.

 

Junto con el hermano de Jija fue detenido aquella vez otro muchacho de la zona sudoeste, Walter Sauco –también terminaría asesinado–, quien estuvo acusado por el triple homicidio de la familia César.

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