Sociedad
12-09-2018
En el nombre del hijo
Una madre policía intervino en la escena del accidente vial que protagonizó su hijo, en el que murieron dos jóvenes, para alivianar su situación procesal. La mujer, quien retiró botellas de cerveza del auto, fue condenada por violación de medios de pruebas.
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 Carina Ortiz | Cruz del Sur

 

Una mujer policía de 51 años fue condenada por sacar evidencia del auto de su hijo luego de que protagonizara un accidente de tránsito en 2014 en el que murieron dos de sus amigos. El conductor fue condenado a una pena de cumplimiento condicional mientras que su madre y el entonces titular de la comisaría 14° fueron enjuiciados por los delitos de abuso de autoridad, omisión de actos de oficio y violación de medios de pruebas. Finalmente, solo pudieron probar la comisión del último delito por parte de la mujer policía, quien hizo desaparecer de la escena del hecho dos botellas de cerveza abiertas que los jóvenes venían consumiendo en el auto. La condenaron a un año y 4 meses de cárcel más inhabilitación y multa.

 

Liana Sonia Gómez es policía. El 22 de febrero de 2014 su hijo conducía un Fiat Uno. En el interior traía de acompañantes a 4 amigos, venían de una fiesta en Funes tomando cerveza en el habitáculo. Eran las 6 cuando Federico Gómez bajó el viaducto Che Guevara y cruzó la intersección de las avenidas Provincias Unidas y Pellegrini. Perdió el control del auto y despistó. Se estampó contra un camión con acoplado que estaba estacionado por Pellegrini. Sus amigos Emiliano Emi Cáceres y Facundo Facu Aguirre murieron. Su madre llegó al lugar y sin autorización se entrometió en la escena del accidente y se llevó dos botellas de cerveza. También terminó en sus manos la mochila de una de las víctimas que estaba en el auto.

 

Federico Gómez fue enjuiciado. Lo condenaron a tres años de prisión en suspenso por el homicidio culposo de sus amigos. Pero ciertas irregularidades que fueron surgiendo con el correr de la investigación terminaron en una causa conexa en la que quedó involucrada su madre, que era brigadista de la sección Homicidios. También el comisario de la seccional 14°.

 

La escasa extracción de sangre de Federico Gómez tras el accidente imposibilitaron determinar el grado de alcohol en sangre, también hizo ruido su detención en la brigada de homicidios y a eso se sumó que la mochila y los lentes de Emi y las zapatillas y el celular de Facu terminaran en poder de la mujer policía.

 

El fiscal Aníbal Vescovo pidió para Gómez la pena de 1 año y 6 meses e inhabitación especial para ejercer cargos públicos por el doble del tiempo de la condena. También, 1.500 pesos de multa (la querella a cargo de Ignacio Carbone pidió el doble de sanción). En cuanto al comisario, pidió un año de prisión condicional, inhabilitación y 2.500 pesos de multa.

 

Para la fiscalía la mujer policía realizó acciones tendientes a ocultar y modificar la escena, fue una de las primeras en llegar al lugar ya que su hijo le avisó telefónicamente. Estaba vestida de civil y estuvo dentro del perímetro restringido. Para ellos se llevó una mochila del auto y dos botellas de cerveza abiertas.

 

A las familias de las víctimas les llegó el dato de que Gómez tenía los efectos de sus hijos y una amiga de los chicos fue a su casa. Del interior del baúl de su auto la mujer abrió una bolsa negra y sacó una mochila y los lentes de sol de Emiliano. También, el celular y las zapatillas de Facundo, estos últimos objetos la chica los dejó, impresionada porque estaban cubiertos de sangre.

 

Poco después la acusada devolvió las cosas a la comisaría y la familia de Facundo las retiró en la sede policial. El comisario les dijo que hubo un error al entregarle todas las pertenencias a Gómez.

 

Juicio

 

Para el tribunal se probó la presencia de la acusada en el lugar del siniestro y partieron desde ese punto para determinar si incurrió en algún delito. Desmenuzaron si estuvo allí como madre o como policía, y si utilizó su cargo para traspasar la valla policial y una vez allí apoderarse de efectos que había en el auto.

 

Durante el juicio se probó que fue una de las primeras en llegar, aunque no quedó claro si ya estaba o no el vallado. Para el tribunal, a las 7 el lugar estaba perimetrado. Pero también se constató por testimonios que no solo Gómez se acercó al auto, también las madres de los fallecidos y amigos, aunque distinguieron que por la calidad de funcionaria que tenía su proceder exigía un plus de observancia que no tuvo.

 

La acusación dijo que Gómez, como personal policial en funciones, y dado su desempeño como brigadista en la Sección Homicidios, tenía los conocimientos necesarios en materia de preservación de la escena del hecho, y observancia de cadena de custodia, por lo que pudo adoptar en la emergencia otra conducta, que no cumplió.

 

En síntesis dijeron que si bien Gómez, en un principio, acudió en auxilio de su hijo “como madre”, luego su conducta fue mutando en una función claramente pública, actuando en el marco de sus facultades pero notoriamente, en violación a ellas. Mientras que por otro lado la defensa dijo que concurrió a contener a su hijo porque estaba descompensado y en estado de shock.

 

El tribunal evaluó estos planteos y concluyó que la acusación no probó la actitud que le achacó a la acusada, tampoco las reiteradas llamadas que supuestamente realizó ni acompañó filmaciones o fotos que la incriminaran en una situación de entorpecimiento. Su jefe afirmó que ese día estaba de franco, el fiscal dijo que no interfirió en la labor. Los jueces valoraron que el abuso funcional debe darse en el desempeño de su cargo y dentro de su competencia, lo que en el caso no fue probado, dijeron.

 

En cuanto a la mochila y el resto de los efectos de las víctimas explicaron que existe un acta de secuestro de esos objetos y otra de entrega a Gómez. En cuanto a esta situación se determinó en el juicio que el fiscal ordenó al comisario llevar los efectos a la dependencia y una vez allí devolverlos a los familiares de las víctimas. “Y el jefe policial admitió como un error de uno de sus subalternos la entrega de todos los efectos a Gómez, por lo que no está probado que los sacara del auto”, explica el fallo.

 

Para los jueces Patricia Bilotta, Gustavo Pérez de Urrechu e Ismael Manfrín lo único que se logró probar fue el retiro de dos botellas de cervezas abiertas que los ocupantes del auto venían consumiendo previo al impacto, pretendiendo beneficiar a su hijo. “Era una persona con experiencia en el tema de homicidios, con lógica experiencia en la preservación de la escena del hecho”, dijeron.

 

En cuanto al jefe policial, concluyeron que existe una duda razonable en cuando a su actuación. No se probó que Fabián F. hubiera omitido, retardado o rehuido dolosamente de un acto de su oficio y que, con conocimiento y voluntad, hubiere desplegado una conducta distinta de la debida al momento de la entrega de los objetos de las víctimas. Más bien concluyen que el accionar del personal policial de la comisaría 14, ya sea del comisario o su subalterno fue ejecutado erróneamente.

 

Con estos fundamentos el tribunal resolvió condenar a Liana Sonia Gómez a la pena de un año y cuatro meses de prisión de ejecución condicional por el delito de violación de los medios de prueba. Además le impusieron reglas de conducta entre las que se encuentra realizar tareas comunitarias en una entidad educativa de carácter público dos horas semanales. En cuanto al comisario lo absolvieron por el beneficio de la duda.

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