Mundo
06-08-2018
El PT lanzó la candidatura de Lula

La mayor fuerza de izquierda de Brasil apostó por su máximo líder pese a que su situación judicial sigue siendo complicada y el electorado de ese país demuestra cierta apatía sobre las elecciones de octubre. El ex presidente aparece como favorito en los sondeos, con cerca de 30 por ciento de las intenciones de voto.

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El Partido de los Trabajadores (PT) desafió a un "sistema podrido" al lanzar ayer la candidatura del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva a las elecciones de octubre en Brasil y prometió sacar a su líder histórico de la cárcel, donde purga una pena de 12 años por corrupción. El propio Lula, detenido en Curitiba, mandó una carta a la convención del PT en San Pablo, en la que advirtió: "Hoy la democracia está amenazada. Tenemos una elección con las cartas marcadas que excluye a quien encabeza los sondeos. Quieren inventar una democracia sin pueblo". La candidatura de Lula "es la acción de máxima confrontación con este sistema podrido", proclamó la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, después de que unos 2.000 delegados aprobaran a mano alzada la designación de su líder histórico, favorito en los sondeos con cerca de 30 por ciento de las intenciones de voto pese a su complicada situación judicial.

"Seguiremos nuestra marcha, vamos a sacar a Lula de la cárcel!", prometió la senadora. Lula, detenido desde abril, fue condenado como beneficiario de un departamento en el litoral paulista ofrecido por la constructora OAS a cambio de facilidades para obtener contratos en Petrobras. Un tribunal de apelaciones confirmó su culpabilidad, lo cual debería inhabilitarlo para competir en una elección, en virtud de la "Ley de Ficha Limpia" promulgada por él mismo en el último año de su mandato.


Los principales referentes del partido manifestaron además que no existe una segunda opción en el caso de que el ex mandatario, quien se encuentra preso y condenado por lavado de dinero y corrupción pasiva, no sea habilitado para disputar la presidencia. Según el Tribunal Superior Electoral Brasileño (TSE), mañana los partidos deberán indicar también sus respectivos candidatos para la vicepresidencia. Sin embargo, el PT pretende dar a conocer el nombre de su fórmula completa sólo el 15 de agosto, día de inscripción formal de las candidaturas.


Otros dos candidatos fuertes se lanzaron también ayer al ruedo para los comicios del 7 de octubre, con una eventual segunda vuelta el 28: el ex gobernador de San Pablo Geraldo Alckmin, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, centroderecha); y la ecologista Marina Silva, de Rede Sustentabilidade. El ultraderechista Jaír Bolsonaro, por su parte, ya había confirmado su candidatura por el Partido Social Liberal (PSL) el 22 de julio, aunque todavía no anunció quién lo acompañará en la vicepresidencia. Dos días antes, Ciro Gomes, representante del izquierdista Partido Democrático Trabajador (PDT) había hecho lo propio. Existen rumores, de todas formas, de que Gomes declinará su candidatura para acompañar a Lula desde la vicepresidencia.


Alckmin, de 65 años, fue recibido en el Centro Internacional de Convenciones de Brasilia por un millar de personas al son de tambores y al grito "Brasil de frente, Geraldo presidente". Entre los participantes en la convención figuraba el ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002). Su candidatura recibió recientemente el apoyo de una amplia coalición de partidos de derecha y centroderecha, lo cual le dará más recursos de campaña y más tiempo de propaganda de televisión que a la mayoría de sus rivales. Como compañera de fórmula escogió a la senadora Ana Amélia, en una tentativa de recuperar votos del sur conservador, donde el diputado de ultraderecha Jair Bolsonaro, que lidera los sondeos en caso de que la candidatura de Lula sea invalidada, tuvo un fuerte avance. Alckmin achacó la crisis económica y política de los últimos años a las gestiones del PT, obviando mencionar al gobierno conservador de Michel Temer, que en dos años de gestión (en 2016 reemplazó a la izquierdista Dilma Rousseff, destituida por el Congreso) se ha convertido en el presidente más impopular de Brasil.


"La herencia trágica que el gobierno petista nos dejó: trece millones de brasileños y brasileñas desempleados, debilitó la creencia del pueblo en la política", declaró Alckmin, que prometió reducir el tamaño del Estado para tapar los déficits y reforzar el débil crecimiento económico de Brasil, que en 2017 salió de dos años de recesión. Una promesa que apunta a sacarle votos al ex ministro de Hacienda Henrique Meirelles, candidato del MDB de Temer, partidario de recortes a ultranza. "Sin reforma del Estado, el crecimiento no volverá", afirmó.


Además, Marina Silva, de 60 años, se presentó ante la convención de Rede, en Brasilia, como la candidata capaz de superar la polarización que vive este país de 209 millones de habitantes. "Frente al odio, la unión", preconizó la ex ministra de Medio Ambiente de Lula, tercera colocada en las elecciones de 2010 y 2014. Todos los candidatos tendrán que lidiar con la popularidad de Bolsonaro, un ex capitán del Ejército que reivindica a la dictadura militar y capitaliza la indignación por los escándalos de corrupción y la violencia rampante. "No quiero que nuestro país tenga líderes del atraso (...). Tenemos que disputar por los avances", declaró Silva. La ecologista se defendió de posibles interferencias de su fe evangélica en su acción política.


La polarización de los candidatos va a la par con la apatía y la desorientación del electorado. En Brasil el voto es obligatorio, pero dos encuestas muestran que de un 33 por ciento a un 41 por ciento de los electores están tentados por la abstención. Si Lula es candidato, el porcentaje disminuye, pero sigue abarcando a casi un cuarto del padrón. En todo caso, todo parece indicar que, por octava vez consecutiva, Lula será una figura clave en la carrera presidencial de Brasil.


Las presidenciales de Brasil se llevarán a cabo el 7 de octubre. Lula lidera en todos los escenarios con aproximadamente el 30 por ciento de las preferencias, aunque se presume que el Tribunal Superior Electoral (TSE) lo inhabilitará para participar de la contienda debido a su condena. En los potenciales escenarios sin Lula, Bolsonaro se ubica primero en las encuestas, seguido de cerca por Silva, aunque sin llegar al 20 por ciento de las intenciones. Gomes y Alckmin aparecen un poco más relegados.

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