Sociedad
25-07-2018
El clan Ríos y el narcomenudeo en el cordón industrial

El asesinato de Juanse, como conocían en Baigorria y Bermúdez, a un hombre procesado como organizador de una banda de narcomenudeo, volvió a poner la lupa sobre una zona donde se reiteran los ataques armados y que fue epicentro de un megaoperativo el viernes pasado.

 

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Alberto Carpintero | Cruz del Sur

 

La muerte de un jefe de narcomenudeo de la zona norte del cordón industrial, catorce allanamientos en el marco de esta investigación y de otros ataques armados –que incluyen el auto de una concejala de Capitán Bermúdez, dos balaceras en cercanías de boliches de esta localidad, y los cuatro tiros que recibió una mujer en la zona del operativo horas después de desarrollado–, son parte de un entramado que tiene que ver con la disputa por territorio en sectores de la zona norte de Rosario, Granadero Baigorria y el barrio Copello de Bermúdez, sostienen los investigadores, que ven una disputa entre dos clanes para quedarse con el negocio de las bocas de expendio de drogas en esa geografía. En este último barrio bermudence ya había sido herido de bala un joven, en la vivienda de Juan Ramón “Juanse” Ríos, quien el 29 de junio recibió los tiros que le causarían la muerte.

 

Juanse Ríos, también conocido como Juanci, por Juancito, fue detenido a fines de 2011, cuando ya tenía antecedentes por la ley de drogas. Cayó en manos de la Policía antinarcóticos provincial en una serie de allanamientos realizados en el cordón industrial y lo acusaron de regentear varias bocas de expendio. Durante ese operativo le secuestraron tres kilos de cocaína y cuatro de marihuana. Los allanamientos fueron en Capitán Bermúdez, Fray Luis Beltrán y Granadero Baigorria.

 

En la última localidad fue detenido Juanse cuando llegaba en un BMW a su casa del barrio Los Robles, donde vivía con su entonces esposa y su hijo adolescente. La Policía dijo que en el baúl tenía 80 mil pesos en billetes de baja denominación y monedas que acababa de recaudar de distintos quioscos de droga, mientras que dentro de la casa estaban dos de los tres kilos de cocaína incautados.

 

Juanse fue procesado semanas después por el juez federal Marcelo Bailaque, quien lo consideró autor responsable del delito de comercio de estupefacientes agravado, con la intervención organizada de tres o más personas, en carácter de organizador, lo que dificultó en los meses siguientes su excarcelación. Sí lo consiguió la madre de sus hijos, Yoana G., aunque no se presentó ante un requerimiento posterior y fue declarada rebelde.

 

Así volvió a caer, aunque consiguió irse en libertad en junio de 2016, luego de que su defensa argumentara violencia de género y adicción a las drogas para fundamentar un cambio de domicilio. La mujer ya había caído presa en 2010 cuando en su vivienda del barrio Los Robles la Policía halló dos armas, una de las cuales había sido robada en un asalto a una armería. Juanse no estaba en la casa al momento del allanamiento.

 

El Barba

 

En aquellos días de 2011, los investigadores –a partir de causas anteriores conexas– decían que Juanse había sucedido a su hermano mayor Eduardo Esteban Ríos, alias Edu o Barba, quien había sido detenido un año antes, en noviembre de 2010, en el centro de Rosario. Le atribuían apadrinar una organización narco que manejaba la zona norte de Rosario y parte de Baigorria, desbaratada en 2005 por la Policía Federal. En agosto de ese año, cinco integrantes de su organización habían sido detenidos en ocho allanamientos en los que se secuestraron unos 15 kilos de cocaína y 7 de marihuana.

 

La mayor parte de la droga estaba en una casa de Baigorria que fungía como depósito y la boca de expendio más redituable era un complejo de fútbol 5 ubicado en Rondeau al 4200 de Rosario. “Edu tenía aceitados contactos con uniformados, que lo llevaron desde el norte de Rosario al barrio Copello de Bermúdez: aunque no pudo evitar que los federales le voltearan el negocio, siguió nada menos que cinco años laburando con otra gente sin problemas, pese al pedido de captura”, dijo al momento de la detención un veterano pesquisa, quien recordó que un sobrino cayó la década pasada en la Terminal de Ómnibus apenas retiró una encomienda en la que le habían mandado droga.  

 

No está claro en qué momento Juanse volvió a la calle –fuentes policiales afirman que Edu sigue detenido–, pero para los investigadores el negocio había continuado con otros integrantes de la familia. Así quedó en evidencia cuando el viernes pasado casi los mismos domicilios allanados en 2011 volvieron a ser requisados, ahora en una pesquisa provincial de los fiscales Aquiles Balbis y Viviana O’Connell, con auxilio de la Policía de Investigaciones.

 

El disparador de la nueva investigación fue un ataque armado que sufrió Juanse en la puerta de su casa del barrio Copello de Capitán Bermúdez el 29 de junio pasado, que le provocaría la muerte el domingo pasado luego de agonizar tres semanas en el hospital Eva Perón de Granadero Baigorria, adonde llegó de la mano de allegados. Según la investigación, el ataque tuvo un antecedente cercano, ya que en el mismo domicilio fue baleado otro joven en abril pasado.

 

Según la pesquisa, estos ataques son parte de una pelea entre clanes que tiene por un lado a los Ríos y por otro al clan González, referenciado en Brian “Gordo” González, el joven condenado en marzo último por el homicidio de Analía “Any” Rivero, la promotora baleada a fines de 2014 en una balacera frente de un boliche de Capitán Bermúdez. Precisamente, semanas atrás un ataque contra una disco de la misma ciudad dejó tres heridos, lo que se sumó a otra balacera en las cercanías. También en abril, Mauro González, hermano del Gordo Brian, fue asesinado en Cullen y Sorrento, en el límite norte del barrio Empalme Graneros, en Rosario, donde vive su madre. 

 

Los allanamientos

 

En los 14 allanamientos realizados el viernes pasado en Baigorria, Bermúdez y Pueblo Andino, por orden de la Justicia provincial fueron detenidas siete personas de ambos bandos: Eduardo y Lucas R., de 30 y 63 años; Javier M., de 40; Paulo G., de 39; Gabriel R., de 18; Pablo P., de 50, y Graciela M., de 68 años. Tres de ellos quedaron a disposición de la Fiscalía federal en turno, secretaría penal a cargo de Franco Benetti, ante el hallazgo de pequeña cantidad de droga por presunta infracción a la ley 23.737 de estupefacientes. Los otros, a cargo de la Justicia provincial, por la investigación de los ataques y también por tenencia de las cuatro armas incautadas.

 

Menos de 24 horas después del operativo, Gabriela Yanina G., de 39 años y apodada Queca, sobrevivió a cuatro balazos que le atravesaron el abdomen y la dejaron al borde de la muerte, en la terapia del hospital Eva Perón de esa localidad. El ataque ocurrió cuando alguien llamó a su puerta y la víctima abrió, en su vivienda del barrio Los Robles baigorriense, a pocos metros de una pensión que había sido allanada el día anterior. Los investigadores no descartan que los hechos estén relacionados ya que la mujer baleada tenía una anotación penal de mediados de marzo último, cuando un operativo ordenado por el juez Bailaque detuvo a tres hombres y tres mujeres de la misma familia por vender estupefacientes al menudeo.

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