Sociedad
11-07-2018
Cuando las cuestiones de familia se vuelven penales

Una relación cruzada por la violencia derivó en varias denuncias por amenazas y lesiones. Del otro lado, la respuesta fue una acusación por impedimento de contacto que, tras cinco años, terminó en absolución.

Aumentar tamaño del texto Reducir tamaño del texto Tamaño del texto normal

Carina Ortiz

 

Laura tiene 43 años, dos hijas y un ex que la denunció penalmente por impedimento de contacto. La relación encierra violencia que la mujer denunció en varias oportunidades. Convivió solo un año con Daniel y cuando la niña tuvo cinco comenzó un trajinar judicial que derivó en la suspensión del régimen de visitas tras una nueva denuncia por agresión. Cuando el juez de paz de la localidad dónde vivían en Buenos Aires, reanudó la medida, Laura se mudó a Rosario notificando la mudanza y poniéndose a disposición de un Juzgado de Familia de Rosario que dispuso una prohibición de acercamiento para el padre. El proceso penal contra Laura duró 5 años por la supuesta comisión de un delito: impedir al padre de su hija que la viera entre el 18 y el 24 de mayo de 2013. Pero el juez de sentencia Nº 3 la absolvió. Decisión que la Cámara Penal confirmo al entender que ni siquiera se configuró el delito.

 

Laura tenía una hija de una pareja anterior y comenzó una relación con Daniel. Tuvieron una hija y la convivencia se mantuvo por un año. Cuando la niña tuvo 5 años las cosas se pusieron feas. En 2011 Daniel enfrentó dos causas por amenazas contra Laura que terminaron en condena. En 2013 el hombre contaba con 14 denuncias penales en su contra, de las cuales solo 6 eran de Laura, incluso había obtenido un probation. En abril de 2013, Laura denunció nuevamente a Daniel por lesiones, las que fueron constatadas en el hospital. Entonces un juez de paz de la localidad dispuso la suspensión de un régimen de visitas amplio que gozaba el agresor con el fin de darle intervención a un equipo interdisciplinario.

 

La suspensión se mantuvo por 20 días y el 17 de mayo el juez dispuso la revinculación con el padre, explica el fallo. Entre el 17 y 18 de mayo Laura se mudó a Rosario. Llegó a la ciudad un sábado y el lunes se puso a disposición de la justicia rosarina. El Tribunal Colegiado de Familia 4° dispuso, en fecha 24 de mayo, una prohibición de acercamiento y la denuncia por impedimento de contacto fue presentada el 5 de junio tras la notificación de la restricción dispuesta por el juez de familia, explica la sentencia.

 

Laura fue procesada y el caso llegó a un juzgado de sentencia rosarino dónde el magistrado Edgardo Fertita la absolvió. Pero la fiscalía y la querella apelaron la decisión que fue revisada por los vocales Javier Beltramone, Carlos Carbone y Georgina Depetris.

 

Impedimento

 

El delito de impedimento de contacto es doloso. Se debe probar que el progenitor impide u obstruye el contacto de menores de edad con sus padres no convivientes. También requiere, en forma excluyente que la conducta se produzca en contra del menor, explica el fallo.

 

Beltramone profundizó sobre los motivos de la ley que incorporó este delito. Explicó que el proyecto tenía como fin "proteger al hijo menor de edad de padres divorciados o separados, que han sido víctimas de impedimento del contacto con su padre o madre no conviviente en contra de sus voluntades, por el arbitrario accionar del otro progenitor, sin que existan causas graves, suficientemente probadas por resolución judicial que hayan decretado la suspensión, supresión o denegación del régimen de visitas como así también las necesidades propias y las responsabilidades asumidas por aquel padre o madre no conviviente, también víctimas de dicha situación.", recordó

 

No podemos dejar de advertir que la naturaleza de este proceso se encuentra severamente cuestionada como "solución" en marco de una crisis familiar, explicó. Y parafraseando al ministro de la Corte Suprema de Justicia provincial Daniel Erbeta  recordó “no solo resulta dudoso que este tipo de incumplimientos tengan la entidad suficiente para ser considerados injustos penales sino que además la intromisión del derecho penal en conflictos propios de derecho de familia no redunda en resultados positivos”, refiere el fallo.

 

El vocal explicó que la pericia psicológica realizada una año y medio después del hecho y citada por la Fiscalía al reclamar la revocatoria de la absolución habla de un síndrome de alienación parental por parte de la niña, que tiene borrada la imagen paterna. Además agrega que no hay indicios de que su madre haya sido víctima de violencia. Pero la acusación no profundizó sobre lo que dice del padre. Afirma que tiene tendencia a la manipulación, rasgos de fuerza física, energía vital, seguridad, actitud de agresión y hostilidad frente al mundo, inconstancia y franqueza. Presencia de rasgos obsesivos y compulsivos. Explica que tiene un bajo nivel de tolerancia a la frustración. Indicadores de rasgos paranoides, rasgos maníacos y posee indicadores de conductas adictivas, entre otras características.

 

Beltramone ve reflejado en este informe las reiteradas denuncias contra el hombre hechas por diferentes personas, a lo que sumó las condenas por amenazas. Para el vocal este informe pericial no tuvo en cuenta el historial clínico. Desde el 2012 a la fecha no hay una sola entrevista de la niña dónde haya querido ver a su padre. Tanto las constancias de la escuela en la localidad de Buenos Aires como los informes psicológicos la niña dice que su padre trata mal a su madre, que no quiere ver a su padre porque le pega a su mamá. Incluso la hija más grande de Laura relató situaciones de violencia física y verbal que se suscitaron cuando vivían todos juntos y se extendieron cuando ya estaban separados y por varios años. Otra psicóloga oficial que analizó la situación por el año 2013 habló de una violencia estructural y de larga data. Ya a los cinco años la niña manifestaba el miedo que le despertaba los arrebatos de violencia del padre, explica el fallo.

 

Para el vocal resulta particularmente delicado que la Fiscalía, no haya merituado la existencia de estos informes. Entiende que el delito del que se acusa a Laura no ha sido probado y evaluó que la posición de la Fiscalía resulta carente de todo entendimiento científico y es meramente conjetural.

 

Se anotició la mudanza a la Fiscalía en turno. Laura se fue de su domicilio al entender que estaba en peligro su vida y la de sus hijas. De inmediato se puso a disposición de la justicia rosarina dónde solicitó medidas y pidió se notifique a su ex quien recusó al juez que dispuso la prohibición de acercamiento, refirió. El denunciante es quien ha mantenido diferentes conflictos con la ley penal, refirió y sumó que los detalles que expresan las niñas durante el 2012 y 2013 en Buenos Aires fueron refrendados en Rosario frente al juez y peritos locales incluso en informes de la Secretaría de Promoción Social de la ciudad. Pruebas documentales o científicas que determinaron un cuadro de conflictividad real y concreto. Para el vocal el caso no debió ni siquiera haber pasado el umbral de la sospecha. Bregó por la confirmación de la decisión, lo que fue apoyado por sus colegas. Por unanimidad los vocales resolvieron mantener la absolución de Laura y cargar las costas del proceso a su ex.

 

Dejanos tu comentario...

Miércoles 19 de Septiembre de 2018
Erotismo del poder femenino
Hockey con futuro
Todo caso policial
Salud Pública
Charlie Egg
El año de la división
Bricco
Acquarone
Tessa
Libros en alpargatas
Citas
Scher
podo
Mujica
Sasturain
ricciardino
Sietecase
Jugar contra el prejuicio
Economía parasitaria
Por qué se lame el perro
Eros y civilización
Maten al rugbier
Expertos en recortes
Villanos y empresarios
foto