Provincia
27-06-2018
Ni relato ni segundo semestre
Primero fueron los desempleados, luego los asalariados y los siguieron las pymes, hoy es la economía santafesina la que experimenta los primeros síntomas duros de la crisis. Mientras la Nación desembolsa en Desarrollo Social la misma suma que en 2016, a la provincia no le pagan una deuda millonaria y le retacean la ayuda financiera.

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Orlando Chircaz

El combo de inflación elevada, tasas de interés por las nubes, apertura indiscriminada de las importaciones y devaluación del peso ya muestran su peor cara: cierre de pymes, más reclamos sociales y un humor ciudadano que amenaza a la convivencia. Eso, además, tiene un impacto inmediato sobre los gobiernos provinciales y locales que son los que están más cerca de los problemas.

Para el Gobierno Nacional, en tanto, se trata solo de un sacudón que a la larga será muy beneficioso porque, según su relato, permitirá crecer al país. Ya lo dijo el nuevo titular del Banco Central, Luis Caputo, al justificar la devaluación: “No hay mal que por bien no venga”. Sólo el conjunto de los sectores productivos, asalariados y desocupados costean la debacle, porque el mundo financiero, del que provienen los funcionarios nacionales de Hacienda y el Central, ganó millones de dólares.

Cuidar ese sistema financiero es la principal preocupación de la Casa Rosada y no hay disimulo, pese a que hay sectores agroexportadores que no liquidan divisas, las principales empresas alimenticias inflan los precios y los fondos de inversión y otros especuladores hacen pingües ganancias con las lebac y demás bonos. La Nación prefiere echarle la culpa al pasado y al sindicalismo.

En ese contexto general, en la provincia de Santa Fe aparecen las primeras tensiones y el Estado empieza a experimentar los temblores de la crisis. Por caso, la salud pública de Rosario atiende a 21 mil personas más: el 50 por ciento de esa población, unas 11 mil personas, se incorporó porque perdió su empleo y obra social. Otro 30 por ciento es porque no puede pagar los copagos de su prepaga.

A nivel provincial hay una situación parecida, aunque los datos aún se están registrando y posiblemente se conozcan cuando cierre el primer semestre. No es lo único que complejiza al sistema de salud pública, porque la disparada del dólar hace trizas cualquier presupuesto. En el sector privado, incluso, sostienen que la devaluación encareció un 40 por ciento el servicio.

Desde la Asociación de Clínicas y Sanatorios de Santa Fe explicaron que “en la parte de medicamentos, descartables, insumos e implantes se maneja un 70 u 80 por ciento de productos importados”. Para este conjunto importante de efectores privados, “este aumento del dólar del 40 por ciento indefectiblemente se va a trasladar a precios en salud”.

Si eso sucede, y todo indica que sucederá, la repercusión en la inflación no permite avizorar una reducción (o cuanto menos un mantenimiento) del costo de vida. Así las cosas, con acuerdos paritarios que en su mayoría se cerraron en un 15 por ciento está clara la tremenda pérdida del poder adquisitivo, donde en la sumatoria interanual la inflación casi llega al 30 por ciento.

Falta de acompañamiento nacional


El ministro de Economía, Gonzalo Saglione, explicó la activación de la cláusula gatillo en el haber de junio, del 3,8 por ciento, para los empleados públicos. “Es un anticipo de aumento contra el 18 por ciento que estaba previsto para agosto, pero llegamos antes a ese porcentaje”, dijo, y remarcó que cada punto anualizado de incremento salarial representa unos 800 millones de pesos más.

“En los meses de junio (por planilla complementaria porque ya se liquidó) y julio ese cobra ese 3,8 por ciento más –agregó–, y en agosto sumamos el porcentaje restante para completar el 18 por ciento que se comprometió en paritarias. De ahí en adelante, todos los meses, verificamos la inflación y esas diferencias se trasladarán a nuevos incrementos salariales”.

En el empleo privado el panorama es bastante más difícil porque no todos lograron que sus patronales firmen una actualización automática de sus haberes en base al incremento inflacionario. Respecto al trabajo registrado, en los primeros cinco meses del año no se resintió y buena parte de esa explicación la tiene la obra pública, porque la construcción sumó más mano de obra.

Esos datos son proporcionados por Afip y el Ministerio de Trabajo de la provincia de Santa Fe también aguarda que cierre junio para hacer un análisis exhaustivo de los números. Por lo pronto, Saglione agregó que “por suerte aún no se siente” una merma en la recaudación provincial producto de que hay “una demora entre que la actividad económica se resiente y eso impacta en la recaudación”.

“En los primeros cinco meses del año –continuó– cumplimos con la pauta prevista en el presupuesto y ya en los primeros días de junio estamos notando un crecimiento por debajo de lo previsto. Seguramente en los meses por venir se va a sentir más fuertemente, porque esta situación nos repercute por dos: la activación de la cláusula gatillo y la creciente necesidad de destinar partidas para situaciones sociales más difíciles”.

En tal sentido, reconoció que hay una mayor demanda de recursos por parte del Ministerio de Desarrollo Social, del Ministerio de Salud y del Ministerio de Educación con los comedores escolares. “Incluso previo a esta corrida (cambiaria) ya nos estaban hablando de una mayor necesidad de asistencia por parte del Estado. Y, por otro lado, en este momento hay un impacto en los menores ingresos”.

No son las Lebacs, apuestan a Vidal

En cuanto al aporte nacional para Santa Fe, el ministro de Economía indicó: “La verdad que nosotros tenemos muy poco acompañamiento en materia de políticas sociales de parte del Gobierno Nacional. Basta decir que en el Ministerio de Desarrollo Social, en la política alimentaria, el acompañamiento hoy es el mismo monto que en 2016, ¿y cuánta fue la inflación acumulada?”.

“El mismo convenio con el cual arrancamos la gestión es el que sigue hoy vigente, obviamente con precios que se incrementaron mucho y la capacidad de compra de ese aporte, que no es mucho, pero siempre ayuda, es cada vez menor”, se quejó el funcionario del gobierno provincial.

En cuanto a la deuda que la Casa Rosada mantiene con Santa Fe, Saglione dijo: “En las ejecuciones presupuestarias de la Nación, desde 2016 para acá, mientras nosotros discutimos cómo ellos pagan la deuda a Santa Fe que la Corte les ordenó pagar; en 2016 el Gobierno Nacional transfirió discrecionalmente a la provincia de Buenos Aires 24 mil millones de pesos”.

“Ese dinero es por fuera de los aportes automáticos que le corresponden a cada provincia. A ello hay que sumar que en 2017, también discrecionalmente, el Gobierno Nacional transfirió otros 40 mil millones de pesos más a la provincia de Buenos Aires. Es decir, en dos años hablamos de 64 mil millones de pesos que se entregaron por disposición política”.

“En este año, por el Consenso Fiscal que se firmó con las provincias, la provincia de Buenos Aires ya está recibiendo 44 mil millones de pesos más. Mientras pasa todo eso Santa Fe sigue esperando que Nación acuerde un mecanismo de pago de la deuda que va a ser a largo plazo, porque así nos lo indicaron, y lo que exigimos es que cada una de esas cuotas se actualice por inflación”, remarcó el titular de la cartera económica.

La deuda histórica por coparticipación ascendía a 23 mil millones de pesos, con intereses a 2017 se calculó en 54 mil millones que la Nación le debe a los santafesinos y hoy legisladores provinciales admiten que ese valor debe rondar los 70 mil millones de pesos. “Yo dejé de hacer la actualización hasta tanto no estemos cerca de un acuerdo, y en esa fecha haremos la actualización”, señaló el ministro.

—¿La coparticipación federal creció en este proceso inflacionario del 3 por ciento mensual que hay en el país?

—Para que la gente entienda bien: si uno hoy gana un 20 por ciento más que el año pasado, en pesos, ¿siente que mejoró su salario? Y no, porque lo coteja contra la inflación y ven que ganan un 20 por ciento más en pesos pero las cosas aumentaron más que eso. Entonces no estoy mejor que antes.

“El Gobierno Nacional hace comparaciones con el pasado suponiendo que Argentina es un país estable y sin inflación, pero evidentemente el monto que ha aumentado la coparticipación tiene que ver con cómo aumentó la recaudación de impuestos nacionales que conforman la masa coparticipable en una economía inflacionaria”, añadió Saglione.

Y luego amplió: “Acá lo que se tiene que discutir no es cómo crece la coparticipación, que es de carácter automático y surge por la aplicación de las leyes vigentes, no dependen de ninguna decisión nacional, es más, ni pasan (esos recursos) por el Tesoro Nacional. Cuando el Gobierno recauda a través del Banco Nación se separa lo que queda en la Nación y lo que va a las provincias”.

Finalmente, indicó que “lo que está en discusión es lo que el Gobierno Nacional decide a quién dárselo. Claramente ahí Santa Fe queda muy relegada, quedó muy relegada en el pasado y sigue quedando relegada en el presente”, concluyó el ministro de Economía de la provincia, al criticar el alto grado de discrecionalidad que perjudica a los y las santafesinas.


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