Mundo
19-06-2018
El capitalismo pastoral chino
China construye su hegemonía económica a partir de un modelo capitalista propio, que hoy desarrolla la inteligencia artificial a través de la formación de sus científicos y empresas controladas por el Estado.
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Benedetto Vecchi | Il Manifestó*

Sin considerar los textos clásicos de economía política (incluyendo, entre los italianos, “Adam Smith en Pekín”, de Giovanni Arrighi) e ignorando la propaganda de varios líderes chinos, China podría considerarse una variante peculiar del capitalismo neoliberal donde el Estado-nación afirma un rol “pastoral” en la sociedad de gobierno y el régimen de acumulación capitalista. En otras palabras, China representa un sistema alternativo al modelo dominante del capitalismo hegemónico.

 

Los países emergentes, como India, Sudáfrica y Brasil, observan esto con atención. Se trata de naciones no quieren imitar pasivamente modelos que se dan por sentado, y están tratando de traducir de manera local los dispositivos políticos y económicos que han funcionado en otros lugares. Es lo mismo que China está haciendo con respecto al modelo anglosajón.

 

Es la vieja cuestión de la coexistencia de diferentes modelos de acumulación capitalista. La crisis de 2007-2008 puso de relieve los dos caminos de la globalización económica: la homogeneidad del capitalismo (no hay nada fuera del sistema) y, al mismo tiempo, la diferenciación de los modelos en una adaptación local sin fin del modelo dominante.

 

El ejemplo del desarrollo chino en inteligencia artificial (IA) es un emblema del surgimiento de un modelo social, político y económico que quiere ejercer el poder global dentro de los procesos de globalización. China tiene tres compañías inmensas que durante años han estado invirtiendo en software que usa técnicas y modelos derivados de la investigación en IA. Son el motor de búsqueda Baidu, la empresa de comercio electrónico Alibaba (que hace muchas otras cosas) y WeChat (un híbrido entre Facebook, Twitter y mucho más), que a lo largo de los años sostuvieron un mercado de adquisición de tecnología y software.

 

Este fue el año en que el presidente Xi Jinping indicó que la IA era el sector estratégico en el que China alcanzaría la hegemonía global. Hasta ahora, todos los intentos realizados por la máquina para derrotar a los humanos han fallado. Sin embargo, el anuncio de que una máquina superó a un ser humano en el juego de mesa Go constituyó un momento decisivo para el aprendizaje de la máquina y el Big Data dentro del campo de la investigación de IA. Desde esta perspectiva, China está organizando planes de investigación y desarrollo en todo el gran sector de la tecnología.

 

Los programas estatales incluyen inversión en investigación y desarrollo, apoyo a empresas, políticas específicas para la circulación del conocimiento científico en toda la economía y una legislación clara sobre propiedad intelectual. En este sentido China, con su ingreso a la Organización Mundial de Comercio (OMC), se unió a los tratados internacionales sobre propiedad internacional. Para 2020 invertirá más de 150 mil millones de dólares para capacitar a ingenieros, físicos, matemáticos e informáticos.

 

Otros 120 mil millones de dólares se invertirán para desarrollar software y microprocesadores. Un consejo nacional especial coordinará el proyecto, mientras que los gobiernos regionales y locales observarán y supervisarán su progreso allí donde participen empresas y universidades locales. Además, el proyecto también proporciona planes de financiación para nuevas empresas ($ 1.5 mil millones por año). Finalmente, las políticas especiales incentivarán el regreso de los “cerebros” chinos que han asistido a universidades en los Estados Unidos y en otros lugares, y hay planes para enseñar a más personas el inglés, que ahora es un idioma nativo en investigación y desarrollo.

 

En general, es un proyecto muy ambicioso. Los chinos están seguros de que pueden ganar terreno perdido en el pasado. Según los estándares internacionales, la hegemonía de los Estados Unidos en IA es indiscutible: albergan el 33 por ciento de la actividad mundial, China tiene el 17 por ciento y el resto está en Europa (que lanzó un proyecto comunitario que involucra a los países de la Unión Europea), Reino Unido y Japón. Sin embargo, China se presenta a sí misma como un nuevo modelo peculiar del “estado de desarrollo” que combina el mercado libre con un papel estatal líder.

 

La economista Mariana Mazzucato, considerada una de las mejores analistas de la relación entre la política y la economía en la investigación científica, cree que las elecciones de Beijing son prospectivas y capaces de construir una hegemonía económica en la próxima década. La crisis de 2008 ha iniciado esta gran convergencia: un estado nación renovado en sus funciones y una economía de mercado basada en el entrelazamiento de dimensiones “materiales” e “inmateriales” con el predominio de este último. Desde este punto de vista, el tema de la democracia es secundario, y en lugar del socialismo de mercado, China representa un modelo de capitalismo neoliberal basado en el autoritarismo.

 

Con una particularidad: a escala global, China adora el poder blando antes que la ostentación de planes de guerra, portaviones y misiles intercontinentales. Al menos por ahora.

 

* Fuente: Global.ilmanifesto.it Traducción: Pablo Makovsky / Cruz del Sur


UN DEBATE EN ARGENTINA

 

Un debate en torno a la hegemonía económica china, realizado en Argentina a través de la revista “Dang Dai” (especializada en las relaciones entre China y el país), puede leerse ACÁ. Allí, el filósofo Guido Fernández Parmo define: “En cuanto a la categoría ‘estado’, el sentido común parece creer que hay dos modelos: el estado benefactor y el estado neoliberal. El estado en China claramente no es neoliberal, pero tampoco es benefactor. El estado benefactor distribuye, pero el estado chino, con una matriz socialista, planifica. La diferencia entre un estado que hace distribución de riqueza y uno que hace planificación esencialmente está en quien define la economía, y en China es el estado planificador el que la define. Con la reforma han constituido una economía de mercado, pero la última palabra la tiene el estado”.

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