Sociedad
19-06-2018
Una buena y una mala para Alan Funes

El menor del clan de zona sur, construido el verano pasado como el enemigo público número uno, fue declarado autor de un crimen en el fuero de Menores, aunque se vio aliviado por el testigo clave del homicidio de la hermana de Tubi Segovia, quien dijo no recordar el ataque. Un integrante de Los Monos cayó por otro homicidio, que le endilgaban a Tubi, mientras un sobrino de éste quedó detenido en el marco de la pesquisa por las ejecuciones de dos de los hermanos de Alan.

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Alberto Carpintero | Cruz del Sur

 

Alan Funes tenía doce años en 2011, cuando sus hermanos Lautaro y Jonatan se vieron involucrados en un crimen en el barrio Grandoli, también conocido como Fonavi del Parque del Mercado. Por la muerte de Maximiliano Nota terminó condenado Gustavo Caminos, primo de Alexis, entonces de 15 años y por lo tanto no punible: según el fallo este último fue quien efectuó los disparos fatales para vengar los golpes que habían recibido sus entonces amigos, los Funes. En 2013, la alianza entre los familiares del asesinado ex jefe de la barra de Newell’s, Roberto “Pimpi” Caminos, asentados en barrio Municipal, y los Funes se rompió: estos últimos debieron mudarse a Tablada.

 

En marzo de 2016, el enfrentamiento se hizo patente cuando fue asesinada la madre de Alan, Mariela Miranda, caso que mandó tras las rejas a Alexis Caminos. Los vueltos no tardaron en sobrevenir, en medio de una disputa por venganzas, afirmación de identidad, territorio para las economías ilegales y el paravalanchas leproso. Uno de ellos fue el crimen de Eugenio Solaro, en mayo de 2016, también en Tablada. El tirador le dijo: “Esto es por tu hermano que mató a mi mamá”.

 

Aunque en principio estuvo en la mira otro de los Funes, Ulises, terminó encausado ante el fuero de Menores Alan Funes. Ahora, este joven fue declarado responsable del crimen de Solaro, con lo cual la Justicia deberá definir si le aplica o no pena. Pero Alan recibió también estos días una buena noticia: el principal testigo del crimen de Marcela Díaz, integrante del clan Segovia enfrentado con los Funes, dijo no recordar nada del momento del asesinato ocurrido en enero pasado, cuando el menor de los Funes se convirtió en el enemigo público número uno, a la par de que eran asesinados sus hermanos Jonatan y Ulises y era baleado su padre, Jorge, alias Gordo.

 

Mariela Miranda era la madre de Alan y Ulises. La asesinaron desde una moto dos años atrás cuando estaba en la puerta de su casa de Uriburu y Ayacucho con algunos de sus hijos. Por el crimen están imputados Alexis Caminos y Juan Manuel “Juanchi” Almada. Este último también está acusado por el crimen de Rubén “Tubi” Segovia, aliado a los Caminos hasta el 24 de abril pasado, cuando fue asesinado a traición en un pabellón de la cárcel de Coronda que compartía con sus hasta entonces socios.

 

Miranda & Solaro

 

Por el caso Miranda, la fiscal la fiscal Marisol Fabbro quiso asegurar el testimonio de Alan –que involucra a Alexis y Juanchi– previo al juicio, en lo que se conoce como anticipo jurisdiccional de prueba, una medida que se ha llevado adelante en al menos tres ocasiones este año en el marco de la disputa de clanes de la zona sur, ante la posibilidad de que los testigos sean asesinados antes del inicio del proceso oral. Alan es el único testigo ocular del asesinato de Miranda; otro testigo era su hermano Jonatan, quien terminó asesinado el 5 de febrero último cuando salió de la cárcel de Piñero, adonde había ido a visitar a Alan y a Lautaro, alias Lamparita.

 

A Solaro lo mataron casi dos meses después del crimen de Miranda. La jueza de Menores María Dolores Aguirre Guarrochena declaró a Alan como autor material (en este fuero la condena llega recién cuando el tribunal considera que el declarado responsable penal no se ha resocializado y, por lo general, se aplica la mitad de la pena que le correspondería si fuese mayor al momento del hecho). Si bien un testigo lo apuntó en diferentes declaraciones, en otra se desdijo: para la magistrada fue una confirmación del temor que tienen los testigos.

 

Marcela Díaz era hermana de Tubi Segovia. La habían mencionado en los crímenes de Ulises Funes (el 7 de enero), y en el ataque que sufrió el jefe del clan, el Gordo Funes, el primer día del año en la localidad de Alvear. Desde diciembre de 2017 había denunciado aprietes en su casa de barrio Tablada. “Andate o te cago a tiros”, le habían advertido antes de balear el frente de su vivienda. Luego, el 29 de diciembre, su hijo Milton Romero quedó parapléjico por otro ataque a tiros. El 14 de enero de este año Marcela fue asesinada en la zona oeste cuando estaba con su pareja, quien atinó a hacerse el muerto y sobrevivió. Una semana más tarde apuntó contra Alan y su pareja, Jorgelina “Chipi” Selerpe: dijo que ambos bajaron de un auto y dispararon.

 

Pero en un anticipo jurisdiccional de prueba llevado adelante en los últimos días el testigo cambió su versión. “No me acuerdo de nada”, repitió hasta el cansancio, sentado a pocos metros de la pareja acusada. El fiscal Ademar Bianchini pidió que el juez José Luis Suárez lo declarara testigo hostil. Pero el temor de este hombre, contaron asistentes a la audiencia, podía palparse en el aire.

 

El Negro Mario

 

A principios de este mes hubo catorce allanamientos en el marco de la investigación por los crímenes de los hermanos Funes. Buscaban al ex jefe de la barra de Newell’s Emiliano Avejera, alias Jija, pero no lo hallaron. En cambio, detuvieron a familiares de Tubi Segovia, quien lo había antecedido al frente del paravalanchas leproso: su sobrino Milton Romero, su hermana Georgina y la pareja de ésta fueron apresados en la casa de un country de Pueblo Esther donde viven los padres de Tubi. Al trío le formaron causa por portación de arma y le dictaron preventiva.

 

También cayó en la zona oeste una pareja de nacionalidad colombiana, igualmente imputada por tenencia de armas y también por tenencia de una módica cantidad de droga. Las armas incautadas son peritadas para establecer si pudieron haber sido usadas en estos homicidios o bien en los ataques producidas contra viviendas donde había residido el juez Ismael Manfrín, presidente de los tribunales que absolvieron a los acusados de matar a Claudio “Pájaro” Cantero y condenaron por asociación ilícita y homicidios a buena parte de los integrantes de la banda de Los Monos.

 

Precisamente en el marco de esta causa por asociación ilícita fue indagado en los últimos días Cristian González, alias Negro Mario, quien fue apresado bajo sospecha de regentear bocas de expendio de drogas en Villa Moreno. Su hermano Alejandro, alias Chino, fue asesinado un año atrás en la zona sur: había firmado un abreviado a tres años de cárcel por este expediente de asociación ilícita y le habían imputado, aunque luego fue desvinculado, el crimen de Martín “Fantasma” Paz en septiembre de 2012.

 

El Negro Mario también fue imputado en el fuero federal como jefe de una banda de narcomenudeo, luego de ocho allanamientos en Villa Moreno y otros sectores de la zona sur. En la misma causa se produjeron el jueves pasado otros diez procedimientos, que incluyeron el secuestro de libros de guardia de la comisaría 15ª, ante la sospecha de connivencia policial en el tráfico de drogas.

 

Pero también el Negro Mario será acusado por un homicidio, el de Lorena Ojeda, una chica asesinada en Vera Mujica y Rueda en diciembre de 2016. Según escuchas, Tubi Segovia quería eliminar a la testigo del homicidio de un barra de Newell’s, Jonatan Rosales, concretado en barrio San Martín A mientras estaba con su pareja, Brisa, hermana de Lorena. Pero el tirador se equivocó de blanco.

 

La escucha derivó en la detención de su entonces abogado, Marcos Cella, ya que Segovia le pidió que suspendiera una rueda de reconocimiento a los fines de encargarse del asunto. Tubi también estaba imputado por otro homicidio en el que el gatillero ultimó a la víctima equivocada: Segovia había dado la orden de eliminar a Lautaro Funes, pero el tiratiros asesinó a otro joven: Javier Fleitas.

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