Sociedad
19-06-2018
Asesinar por desamor
Dos adolescentes resolvieron sus diferencias en torno a un chico de manera en extremo violenta. En este caso la rivalidad terminó en un doble homicidio. Una de las implicadas fue condenada a nueve años y su hermano, autor de los disparos, a dieciocho.
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Carina Ortiz

Stefanía y Camila tenían 17 años, se conocían del barrio. Camila había tenido un novio que luego salió con Stefanía y la bronca de la primera brotaba cada vez que se veían. Ese noviazgo le valió varias amenazas de muerte, incluso con armas, contó un tío de Stefanía. En septiembre de 2013, Stefanía salió de su casa con su novio, era de madrugada. Camila se le apareció con sus hermanos y hubo un altercado. La chica y su novio se subieron a su auto después que ella recibiera un puñetazo en el ojo e iniciaron la marcha, pero los hermanos los siguieron en contramano a bordo de un Renault 9. El auto en el que iba Stefanía terminó estampado contra una columna de alumbrado público. El otro coche fue abandonado. Gustavo y Camila aseguraron que quedaron en medio de un tiroteo entre dos autos y uno de ellos los chocó. Cuando la policía llegó al lugar comprobó que no era un siniestro vial, las víctimas habían muerto a tiros. Camila fue sometida a la justicia de menores, dónde aceptó un procedimiento abreviado a nueve años como partícipe primario del doble crimen. La pena más grave recayó sobre su hermano. Fue condenado a 18 años de prisión como autor del doble homicidio. La sanción fue confirmada recientemente por la Cámara Penal con un voto en disidencia. El vocal Guillermo Llaudet cuestionó el doble comando de la investigación (en la Justicia de menores y mayores) y el papel que jugó el juicio abreviado que aceptó la chica, pero su decisión no fue acompañada por sus pares.

El 5 de septiembre de 2013 Stefanía Moyano salió de su casa junto a su novio Mariano Cejas, dos años mayor que ella. Una vecina observó discutir a la pareja con otras tres personas, un chico y dos chicas, y a Stefanía, quejarse de un golpe en el ojo. La pareja se subió al auto VW Gol negro y emprendió la marcha. Camila Guttman y sus hermanas estaban en un Renault 9. Ambos coches tomaron calle Constitución en contramano y terminaron impactando al llegar a la intersección con Dean Funes. El Gol quedó estampado contra una columna de alumbrado público y el Renault 9 tenía un golpe en la parte trasera.

Los tres hermanos se bajaron del auto y corrieron hasta la casa del tío de Stefanía, a unas dos cuadras y media, le dijeron que venían en contramano por Dean Funes y se toparon con dos autos que se tiroteaban. Uno de ellos los chocó de atrás y del susto se bajaron y salieron corriendo. El hombre llamó al 911 y los hermanos Guttman se quedaron en el lugar. Cuando la policía llegó se encontró con el Gol baleado y sus ocupantes muertos. Tras el choque les habían disparado con un arma calibre 9 milímetros que nunca se encontró.

La autopsia del cuerpo de Stefanía determinó que además de las heridas de bala tenía una lesión en el rostro compatible con un golpe. A Gustavo Guttman y su hermana Camila se les abrió una investigación penal. Al muchacho en el juzgado de instrucción y a la chica en Menores dónde fue declarada responsable del hecho. Camila firmó un acuerdo abreviado en 2015. La condenaron a nueve años como partícipe primario. Solo aceptó que iba en el auto. Esta decisión dejó en una posición más incómoda a su hermano. En junio de 2014 Guttman fue procesado por el Juzgado de Instrucción 13° por dos hechos de homicidio doblemente agravado por la participación de menores de edad y portación y uso de armas de fuego.

Cuatro meses después del procesamiento se escapó de la Comisaría 15° en una fuga masiva que implicó a 32 internos. En septiembre de 2015 lo recapturaron, allanamiento mediante, en una casa de la localidad de Alvear. En diciembre de 2016 fue condenado a la pena de 18 años por el juez de sentencia Ismael Manfrín. Finalmente el caso llegó a la Cámara Penal y recayó en las manos de los vocales Bibiana Alonso, Carlos Carbone y Guillermo Llaudet. Este último votó por la absolución por el beneficio de la duda pero sus colegas no apoyaron la postura y confirmaron la condena.

Los fundamentos.

Para la vocal Bibiana Alonso, los problemas entre las chicas, la forma violenta de resolver conflictos en algunos sectores de la ciudad y el deber de lealtad de Gustavo Guttman a su hermana lo pusieron en una situación comprometida.
Para Alonso hay algunas inconsistencias en las declaraciones de las chicas, por ejemplo en qué estación de servicios cargaron gas antes del hecho. Mientras que Guttman no supo explicar por qué circulaba en contramano, cuál fue la mecánica del choque o la intervención de un tercer auto que nadie vio.

Pero la prueba que mayor relevancia tiene para Alonso es la reconstrucción integral que afirma la existencia de la colisión entre dos autos, el Gol y el Renault 9, por calle Constitución en contramano, y la balacera a los ocupantes del Gol tras el siniestro. Según las pericias mecánicas fue el Renault 9 el que hizo una maniobra y golpeó con su parte trasera al Gol y no fue embestido desde atrás por ningún auto como aseguró su conductor.

Según la pericia balística, se efectuaron al menos ocho disparos con un arma calibre 9 milímetros. Las vainas se encontraron bajo el auto de Guttman. Hubo un tirador que se acercó a pie hasta el auto desde adelante y Stefanía tuvo una reacción defensiva al taparse con su brazo lo que determina que vio a su matador. Para la vocal, el arma pudo ser descartada en las dos cuadras y media que recorrieron hasta la casa del tío de Stefanía dónde pidieron ayuda. La autopsia determinó que la chica sufrió una hemorragia masiva a raíz de una bala que le ingresó en el cuello y su novio recibió múltiples disparos en cráneo y tórax, más algunas lesiones producto del choque.
Con estos elementos Alonso y su par Carlos Carbone confirmaron la condena.

Voto minoritario

Pero Guillermo Llaudet no piensa lo mismo. Para el vocal el fallo está basado solo indicios que no logran determinar con certeza la autoría de los disparos en cabeza de Gustavo Guttman. También sumó la falencias del sistema al investigar en forma desdoblada cuando hay imputados mayores y menores en el caso. A modo de ejemplo contó que en la Justicia de menores hubo un testigo de identidad protegida que no declaró en el proceso del mayor. A lo que sumó un procedimiento abreviado que “discurre y especula con calificaciones y grados de participación diferentes a las pretendidas en la causa”, resaltó los diferentes desacoples en ambas investigaciones y la falta de seriedad en las conclusiones respecto a la extensión de responsabilidades.

Para el vocal el contexto de la firma del acuerdo por parte del Camila es elocuente “cualquier cosa que le permita presagiar una mejora en su situación de restricción a la libertad y le habilite una ejercicio de la maternidad más digno resultará aceptado”, concluyó.

Para Llaudet la posición de la hermana y la aceptación de un acuerdo abreviado no incide en Gustavo Guttman porque la norma prohíbe testimoniar contra un hermano. Pero la compleja estructura imputada a la chica y cerrada en un abreviado lo deja a su hermano en un intríngulis como único tirador a instancia de Camila. El camarista valoró el dermotest negativo, los testimonios de algunos vecinos que no lo vieron armado y la imposibilidad de descartar el arma debido a la inmediatez de la coalición, la balacera y la salida de los vecinos a la calle. Sumó la colaboración de Guttman con el personal policial que llegó al lugar y pregonó la absolución del muchacho por el beneficio de la duda, aunque su solitario voto no alcanzó para cambiar la suerte de Guttman, a quien aún le queda la instancia recursiva ante la Corte Suprema de Justicia provincial.

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