Política
19-06-2018
Esperando el derrame
Pese a presionar para que se firmen paritarias a la baja, enfriar la economía, abrir las importaciones indiscriminadamente, cambiar la fórmula de movilidad jubilatoria, pagar a los Fondos Buitre, el crecimiento exponencial de la deuda pública externa e interna, los tarifazos y facilitar la especulación financiera con las Lebac, el Gobierno Nacional informó que deja atrás ese “gradualismo”.
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Orlando Chircaz

El escenario macroeconómico hoy no avizora una salida rápida de la crisis, todo lo contrario, el propio Presidente Mauricio Macri advirtió que terminó el “gradualismo”. Fue un eufemismo para no hablar de un ajuste mucho más feroz para la ciudadanía, que ya soporta una inflación muy por encima de lo previsto y prometido, una tremenda corrida cambiaria y la dolarización de las tarifas.

Así las cosas, la situación social empieza a mostrar los primeros indicios de crisis y el Gobierno Nacional ya ni siquiera esconde que deberá afrontar un costo político el año próximo. De todas formas, apelan a la idea de que están haciendo “lo que hay que hacer” y donde “todos tienen que ajustarse” para volver a crecer; eso sí, Macri ya anunció que buscará la reelección en 2019.

Más allá de los mensajes cargados de “realidad” pero donde mágicamente se anuncia un futuro mejor, los estados provinciales atraviesan un período muy duro. Santa Fe ya tuvo que activar la cláusula gatillo, pero otros distritos que no negociaron ese ítem afrontan una fuerte presión sindical. El recorte en la obra pública nacional es otro problema que impacta en el nivel de empleo.

Hoy, el cuidado de las cuentas públicas santafesinas permite cumplir con obras y servicios, pero el ministro de Gobierno Pablo Farías reconoció que “se vienen meses difíciles”. Los insumos dolarizados son una mayor erogación para Santa Fe y si la Casa Rosada no puede contener la inflación la provincia tendrá que acomodar los salarios al incremento del costo de vida.

Otra funcionaria que también habló sobre este momento de la economía y su impacto en el país es la secretaría de Energía, Verónica Geese, quien indicó que “no hay más margen económico y social” para nuevos aumentos. Es de recordar que la Nación se comprometió ante el FMI a reducir los subsidios en las tarifas, ergo, podría haber un nuevo ajuste antes de que termine 2018.

El domingo, en el programa PPT que conduce Jorge Lanata, al presidente Macri le preguntaron cuánto restaba de la recomposición de las tarifas. “Faltará un tercio y cuanto antes sea posible, mejor. (…) Estamos buscando el equilibrio entre lo que le duele a la gente y la necesidad de que cada uno asuma su tema”, dijo el mandatario nacional, y valoró la gestión de Juan José Aranguren, reemplazado el fin de semana por Javier Iguacel, también formado en petroleras privadas, quien viene de hacer un fuerte ajuste en Vialidad nacional.

El incremento en el valor mayorista de la electricidad podría tener consecuencias insoportables para la economía de la provincia, y de la EPE particularmente. Eso ya se lo dijo el gobernador Miguel Lifschitz al ministro de Energía que acaba de salir del Gobierno Nacional. Su reemplazante, Iguacel, está imputado en un caso que arrastra de su función anterior en el Estado nacional.

Iguacel, que estaba a cargo de Vialidad Nacional, fue el que gastó 55 millones de pesos en un puente ferroviario que quedó más angosto de lo debido y entonces el tren no lo podía usar. La denuncia la hicieron los propios trabajadores, los arreglos que le hicieron no corrigieron el error principal y por eso está imputado el reemplazante de Aranguren.

Deuda, ¿para cuándo?

El fin del “gradualismo”, si es que alguna vez lo hubo, también marca incertidumbre respecto a la negociación por el pago de la millonaria deuda por coparticipación que la Nación mantiene con Santa Fe. El compromiso del gobierno de Macri era tener una propuesta en marzo pasado, pero recién bastante tiempo después apareció una oferta; que no satisfizo a la provincia.

El gobierno de Miguel Lifschitz reclama 51 mil millones de pesos aunque la deuda original ascendía a unos 23 mil millones. A ese valor se le aplicó la tasa de interés del Banco de la Nación Argentina, de 2009 a 2015, y por eso el cálculo del monto antes mencionado. La Nación ofreció pagar alrededor de 31 millones de pesos, con bonos, y algo más con obras públicas.

Un par de elementos a tener en cuenta: esos 51 mil millones de pesos eran a septiembre de 2017, época donde el dólar cotizaba a 17,86 pesos promedio; los bonos ofrecidos no tienen actualización automática por inflación; y aún se desconocen las obras en compensación que pretende acompañar con recursos la Nación en la provincia de Santa Fe.

Hoy el dólar superó los 29 pesos, o sea, una devaluación de casi el 70 por ciento en nueve meses. Por tal motivo, el gobernador no está dispuesto a aceptar bonos que no tengan una cláusula de garantía de actualización; aún así confía en que haya un acuerdo político y Santa Fe no tenga que volver a recurrir a la Corte Suprema de Justicia de la Nación para conseguir el dinero por esa vía.

Sin embargo, la última reunión para tratar este tema fue el 21 de mayo entre los ministros de Economía de Nación y Santa Fe, Nicolás Dujovne y Gonzalo Saglione, respectivamente, y desde entonces “no hubo más novedades” reconoció el funcionario provincial. Ya pasó un mes, y Dujovne hoy es un superministro que concentra casi todas las definiciones económicas de Casa Rosada.

Contexto nacional

La deuda pública externa (principalmente en dólares) es un elemento muy importante para analizar el mediano y largo plazo y su incidencia en las políticas públicas. Desde ese punto de vista, hay economistas que califican de “temerario” lo que está haciendo la Nación porque se está tomando mucha deuda en un contexto donde “hay una fuerte concentración de vencimientos”.

Así lo indicó el docente y especialista en temas económicos, Sergio Arelovich, quien indicó: “Al 31 de diciembre de 2017 la deuda del Estado Nacional, de la Administración Central, que no incluye ni las empresas del Estado, ni el Banco Central, ni las provincias, ni municipios y, por supuesto, ni la deuda privada, es alrededor 334.000 millones de dólares”.

“Eso está expresado en dólares, pero solo porque así es la tradición. La mayoría es en dólares, en segundo lugar en Euros, en tercer lugar en pesos –algo ajustable per se– e inclusive hay deuda en yenes, en yuanes y otras. La suma de todas esas monedas, traducidas a dólares, con cotización al 31 de diciembre, es 334.000 millones de la moneda norteamericana”.

Es decir, lo que a fin del año pasado se pagaba a 19,46 pesos por dólar, hoy se acerca a los 30 pesos. Claramente, la deuda creció para el conjunto de los argentinos aunque dirigentes de Cambiemos le restan importancia porque dicen que ello no afectó a la relación entre deuda y PBI. Sin embargo, la nueva deuda (2018) sí va a modificarla.

“Desde que asumió el ingeniero Macri, la deuda externa creció en 84.500 millones de dólares más hasta el 31 de diciembre de 2017. A eso hay que sumar unos 20.000 millones de dólares, que si bien no hay informes oficiales, es el cálculo que hago en base a los datos formales que se conocen. Luego está lo que nos otorgaría el Fondo Monetario Internacional”, explicó Alerovich.

En principio, el organismo internacional prestaría en las próximas semanas alrededor de “15 mil millones de dólares”. Y “antes de fin de año, al menos, le agregarían 5.600 millones de dólares más que son de las tres entidades que acompañarían el giro del FMI; ellas son: el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), el Banco Mundial y la Corporación Andina de Fomento”, completó el especialista.

“En lo que va de 2018 y sin contar la nueva deuda que desembolse el FMI, el monto del endeudamiento ya sumará unos 23.000 millones de dólares más que los existentes al 31/12/201”, completó Alerovich. Por último, consideró que este nivel de toma de deuda externa es el resultado del Pacto Fiscal “que firmaron casi todos los gobernadores del país”.


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