Sociedad
06-06-2018
Empalme: banda mixta y negocio fragmentado
Una investigación de 2015 que tiene presos a cuatro policías de la seccional 20ª sumó un quinto, en un desprendimiento de aquella causa que pone la lupa sobre el accionar del Chaqueño Pérez, procesado como cabeza de banda de narcomenudeo y cuya celda en Marcos Paz volvió a ser allanada, y sus sindicados socios de uniforme
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Alberto Carpintero

Sixto Pérez, el Chaqueño, un hombre de Empalme Graneros, estuvo lejos de la mirada de la Justicia, y también de los medios, durante al menos una década y media. Lo mentan como socio de otro pesado del noroeste, el Negro Cali, que fue asesinado dos años atrás. A diferencia del narcomenudeo en la zona sur, el negocio en el norte y el noroeste es más fragmentado, con transeros que regentean algún puñado de búnkers y, algunos pocos, tienen los contactos suficientes como para bajar marihuana desde el Paraguay y cocaína –o pasta base– desde Bolivia.

Allá por 2015, un operativo desbarató la operatoria de un competidor de estos dos jugadores, el Tuerto Cárdenas, pero a la vez sirvió para detener al subjefe de la comisaría 20ª, por connivencia con el Chaqueño Pérez. Un año después cayó quien había sido el jefe de esa seccional y dos subordinados. La semana pasada, un quinto policía que integró allá por 2015 la dependencia de Empalme Graneros pasó a engrosar el número de efectivos caídos en desgracia, esta vez en una causa desprendida de la anterior. La celda de Pérez en el penal de Marcos Paz fue allanada, igual que su domicilio en el Chaco y otros 14 domicilios. Fueron presas otras cuatro personas, que quedaron a disposición de la Justicia federal.

Un puñado de civiles figura como quienes usufructuaban la protección de los uniformados de la 20ª. Sixto Daniel Pérez se encuentra detenido desde el 25 de octubre de 2017, cuando Gendarmería lo apresó en el Chaco por una causa narco en esa provincia, y le saltó la captura de Rosario. El pasado 5 de abril, la Cámara de Casación Penal declaró inadmisible el pedido de excarcelación que presentó su abogado particular. Entre los argumentos de los jueces, se resaltó que está procesado por comercialización de estupefacientes agravado no sólo por el número de intervinientes sino también porque varios de ellos son funcionarios policiales. En esta pesquisa Pérez está acusado como regenteador de búnkers, en sociedad con Silvia Blanca Di Morelle, apodada Bolona.

Civiles y uniformados

El 25 de abril de 2015 al subjefe de la seccional 20ª Jorge Ocampo fue detenido luego de que se le hallara un sobre con cocaína en su vivienda. La detención fue en el marco de un operativo que terminó con un total de siete arrestados luego de que las fuerzas federales realizaran una veintena de allanamientos en el barrio de Fisherton y también en las localidades de Funes y Roldán. En esos procedimientos, se incautaron nueve armas de fuego y estupefacientes y entre los apresados estaba, como cabeza de banda, Gustavo “Tuerto” Cárdenas, un pesado del noroeste, quien entonces contaba con prisión domiciliaria por el crimen de su tocayo, el Tuerto Boli, Ramón del Valle Padilla, en diciembre de 2012 en la zona oeste. Boli había sido detenido en 2008 al frente de la primera cocina de cocaína desbaratada en Rosario, en La República al 6300, con 800 mil pesos en efectivo. Cárdenas terminó procesado como cabeza de una banda narco; también Ocampo, pero en un expediente diferente, el que investigaba a Pérez y Di Morelle. La pesquisa incluyó allanamientos a la comisaría 20ª y la subcomisaría 24ª de barrio Toba, junto con las viviendas de cinco policías de esas seccionales. También los federales incautaron los celulares de los jefes de la comisaría 20ª y los libros de guardia.

Réplica

El 1° de abril de 2016, la Superintendencia de Drogas Peligrosas de Rosario detuvo a Roberto Quiroga, quien hasta pocos meses antes había sido jefe de la seccional 20ª, en su despacho de la jefatura de la sección Cuerpos del departamento Villa Constitución. El mismo día fueron apresados dos de sus ex subalternos, Víctor Villalba y Cristian Geller, informó entonces una fuente federal, por orden del juez federal Marcelo Bailaque.

Este trío se sumó a Ocampo y todos quedaron procesados por comercio de estupefacientes agravado por la cantidad de intervinientes y por el hecho de haber sido cometido por funcionarios públicos. En septiembre de 2016 la Casación rechazó las excarcelaciones de Quiroga, Villalba y Geller, quienes siguen presos junto con Ocampo a la espera del juicio, dijo una fuente del caso. “Ya fue hecha la requisitoria fiscal y sólo falta la etapa probatoria previa al debate oral”, añadió este vocero del expediente.

Desde Marcos Paz

Aquella vieja pesquisa de la seccional 20ª deparó la semana pasada otra novedad. De esa investigación se desprendió otro expediente que ubica al Chaqueño Pérez operando desde su celda de la cárcel federal de la localidad bonaerense de Marcos Paz, con auxilio de uniformados. El pasado martes 29 personal de la División de Drogas de la Federal desarrolló 16 allanamientos: 14 en la zona noroeste,  uno en la celda de Pérez y otro en una vivienda de la provincia del Chaco.

Voceros del caso indicaron que tras los procedimientos incautaron 78 envoltorios de marihuana fraccionados para la venta junto con picadura y dos trozos compactos de la misma sustancia que llegaron a un peso total de un kilo. También hallaron una balanza, alrededor de 15 mil pesos en efectivo, una pistola calibre 9 milímetros, municiones, celulares y un vehículo.

Quedaron presos dos hombres y dos mujeres, además del efectivo de la Policía provincial, identificado como Juan Balvin, quien había sido parte de aquel plantel de la seccional 20ª en 2015 y ahora trabajaba en la subcomisaría 22ª de Fisherton Sur. Todos fueron indagados por Bailaque y quedaron detenidos. Resta saber cuando prestará declaración Pérez en Rosario.

Operación Guaraní

A mediados de 2016, una causa federal determinó que Facundo “Macaco” Muñoz, entonces con prisión preventiva por el crimen del líder de la banda de Los Monos Claudio “Pájaro” Cantero, impartía órdenes desde la cárcel de Piñero para direccionar la compra de droga, fraccionarla y distribuirla en distintos puntos de Rosario. En la misma investigación otras diez personas (dos mujeres y ocho varones) fueron procesadas por integrar una red delictiva encargada de comercializar estupefacientes. Entre ellos figura Silvia Di Morelle, Bolona, también procesada en la causa donde cayeron los jefes de la seccional 20ª de Empalme Graneros. Los allanamientos de esa operación tuvieron lugar 31 de marzo de 2016, cuando se secuestraron 100 kilos de marihuana ocultos en un utilitario procedente de Corrientes e interceptada en la autopista Rosario-Santa Fe.

Según el expediente, la banda tenía como base de operaciones un complejo de canchas de fútbol en Sorrento al 1400. La causa se basó principalmente en escuchas telefónicas entre personas que vivían en Corrientes y Rosario bajo la sospecha de que traficaban droga y se desbarató el grupo que ya por entonces tenía preso, por otro motivo, a uno de sus líderes.

El Negro Cali

El Negro Cali se llamaba Carlos Alberto Paz. Allá por 2002 había sido detenido en el norte de la provincia cuando custodiaba armado un camión que venía a Rosario con 280 kilos de marihuana, delito que le valió una condena a siete años de prisión. Su acompañante era Walter Jure, alias Dani, quien entonces también fue sentenciado; este hombre fue condenado en abril pasado a cinco años de prisión como integrante de la asociación ilícita Los Monos.

El Negro Cali reapareció en las crónicas policiales en 2015, cuando volvió a ser detenido tras un oscuro episodio en el que fue acusado de secuestrar y extorsionar a un hombre y a su hijo en Nuevo Alberdi: cerró el caso con un abreviado a 45 días de prisión. Al año siguiente, en julio de 2016, lo mataron a tiros en su chatarrería de Schweitzer al 6800, en barrio Larrea. Allí habían concurrido los detectives federales de la operación Guaraní, aunque sólo hallaron 17 envoltorios de marihuana y detuvieron a un empleado del Negro Cali. Aunque también estaba mencionado en el expediente, Paz nunca fue acusado. Tampoco lo acusaron, aunque su nombre apareció en la pesquisa, en el secuestro extorsivo ocurrido en Ludueña de un integrante del clan Villalba, originalmente asentado en barrio Tango, en 2014.

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