Deporte
16-05-2018
Devaluados y ajustados

La Superliga ofreció una versión demasiado pobre de Central y Newell’s. Los dos quedaron debajo del puesto 20 de la tabla general sobre 28 equipos, apenas por encima de los cuatro que descendieron. Si bien los promedios no los asedian, el futuro es incierto porque los que conducen viven tiempos de incertidumbre.

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Se terminó para el campeonato para Central y Newell’s. La pobreza fue el denominador común, la depreciación los unió. Los equipos rosarinos sufrieron la primera edición de la Superliga argentina, recostado cada uno en sus propios males, no les dio ni siquiera para meterse en la pelea por el ingreso a la Copa Sudamericana, cuyo requisito era integrar la nómina de los once primeros de la tabla general.

 

Sobre 28 equipos ninguno de los dos rosarinos pudo saltar la barrera del puesto 20. El vigésimo lugar fue para el Canalla, el vigésimo segundo lugar fue para la Lepra; siendo que los últimos cuatro equipos de esta tabla general precisamente fueron los que descendieron por el sistema de promedios.

 

Las obligaciones eran distintas, ninguno de los dos estaba obligado a ser campeón –más allá de que el hincha medio siempre cree que puede serlo y exige que así sea– pero el presente de ambos, está a la vista, quedó muy lejos de las posibilidades reales de cada uno. Si se hila bien fino el más obligo de los dos era Central por jerarquía en nombres y dinero gastado en contrataciones; sin embargo, más allá de la derrota del lunes el que terminó con mejor imagen, probablemente por el sprint final, fue Newell’s. Aún encontrando al Canalla apenas por encima suyo en la tabla final.

 

De todos modos, podría decirse que la diferencia entre uno y otro en el actual torneo fue el partido que disputaron entre sí allá lejos y en tiempo, a finales de 2017. Cuando Leo Fernández se jugaba la chance de ser técnico de Primera División, su equipo derrotó 1 a 0 al conjunto que dirigía Juan Manuel Llop con gol de Germán Herrera.  Esa fue la distancia entre uno y otro en el torneo tan pobre que realizaron ambos. Tanto es así que Central 32 unidades y Newell’s 27.

 

La relación entre los resultados y la jerarquía de los planteles favorece al equipo del Parque Independencia. Con una plantilla que ostentaba nombres como los de Marco Ruben, Néstor Ortigoza, Fernando Zampedri, que venía de ser la figura de Atlético Tucumán en la Copa Libertadores; o Fernando Tobio, con un importante palmarés y no menos importante costo para Central, el fútbol del equipo debería haber tenido un final bastante más distante de su archirrival, quien tuvo que apoyarse en los pibes de la cantera leprosa, que ni siquiera habían tenido el fogueo suficiente para afrontar la situación.

 

Central perdió más partidos de los que ganó. Algo que no era demasiado habitual al final de los últimos torneos.  Ganó 8 juegos, empató 8 y perdió 11 duelos. Lo llamativo es que de esas once caídas seis fueron lejos de Rosario y cinco de ellas en el Gigante, un estadio que solía ser una fortaleza. El otro déficit del equipo es que apenas ganó dos veces como visitante. Demasiado poco para un equipo con aspiraciones.

 

Del otro lado, Newell’s no tuvo números mejores. Incluso perdió más que su opuesto: cayó en 13 ocasiones, empató 6 y ganó 8. Lo que aquí se repite es la pobreza fuera de casa: en el Coloso ganó 7 juegos y fuera de él apenas uno. Aunque haya sido nada menos que en el Monumental y ante River sólo vale uno.

 

Los dos tuvieron que cambiar la conducción a mitad de camino. Central lo hizo dos veces (Montero y Fernández), Newell’s en una ocasión (Llop) pero todavía está a tiempo de alcanzar la cifra de su rival. Después de las declaraciones de De Felippe, el lunes por la noche, poniendo en duda su continuidad si no aparecen los refuerzos, la historia también en esto podría emparentarlos. 

 

Tiempo de seducción

 

Los dos equipos rosarinos ingresan a partir de esta semana en etapa de negociaciones para definir el futuro y el perfil de sus equipos. Ya en estas horas, la dirigencia de Rosario Central viaja a Quito para convencer a Edgardo Bauza de que haga oficial su regreso al equipo auriazul. Las partes están dispuestas a que el acuerdo sea el fin de la historia pero en el medio hay cuestiones por resolver: entre ellas la política partidaria de cara a las elecciones, en la que el ex técnico del seleccionado no quiere ser utilizado.

 

Pero no es el único trabajo de convencimiento que tiene que afrontar Central. Su emblema, Marco Ruben, volvió a expresar después del empate ante Estudiantes, en el fin de la temporada, que su continuidad en el Canalla no está asegurada: "Ahora me voy de vacaciones, voy a poner la cabeza en frío y voy a decidir lo mejor para mí y para Central", dijo el capitán Canalla. Tras esas negociaciones será tiempo de la conformación de un plantel en el que se plantea el fin de ciclo para varios de los protagonistas actuales.

 

Por su parte, en Newell’s el trabajo de convencimiento es aún más abstracto porque no hay nombres concretos. Lo que sí sobra es la necesidad de reforzarse porque si la Comisión Directiva rojinegra no con sigue presentar un equipo competitivo es posible que pierda lo único bueno que encontró en la actual Superliga: el orden y la capacidad de trabajo que trajo consigo Omar De Felippe.

 

El técnico dejó abierta la puerta de salida si no pueden ofrecerle elementos que lo ayuden a mejorar considerablemente este Newell’s inexperto y pobre: "Evaluaré mi continuidad de acuerdo a lo que pase en el receso. Los pibes respondieron, pero este plantel necesita jerarquía", sorprendió el entrenador cuando ninguna conjetura periodística presagiaba esa posibilidad. Y agregó: "Esto ya lo viví en otros clubes. Ya hice el trabajo sucio. Quiero disfrutar de un equipo competitivo y eso lo hablaré con la dirigencia y veremos qué pasa", indicó.

 

La dirigencia Leprosa va detrás de la continuidad de Luis Leal. En las últimas horas, las negociaciones parecen encaminadas a partir del deseo del jugador y de su representante de continuar en el rojinegro. Pero no podrá ser la única buena noticia para De Felippe. No será suficiente. A este equipo diezmado se le irán Bruno Bianchi y probablemente Juan Ignacio Sill, por lo que deberán ser reemplazados para que el técnico determine su continuidad.

 

En el cierre del torneo, siempre empiezan a barajarse nombres. Sin embargo hay uno que desvela a los hinchas. El regreso de Maxi Rodríguez para terminar su carrera en el club que lo vio nacer podría ser posible. Además, según indican desde el entorno del futbolista de Peñarol sería un buen final terminar jugando con sus primos como colofón ideal. Para que esto suceda hay asperezas que limar. La ruptura de la relación entre Maxi y la Comisión Directiva provocó aquella salida entre lágrimas rumbo a Uruguay. Hace falta trabajar en eso para subsanar heridas.

 

Se habla de futuro para dejar atrás lo más rápido posible el pasado reciente. El campeonato que realizaron tanto Newell’s como Central fue tan pobre que sólo vale la pena detenerse en su análisis para evitar repetir las situaciones que se dieron, no las futbolísticas, siempre impregnadas de imprevisibilidad y hasta de azar, sí las otras: las de logística, las de decisiones estructurales, las que determinan ya no si la pelota pega en el palo y entra o sale sino las que constituyen a la identidad de cada club y de cada equipo. Después, afinar la puntería queda en manos –o en los pies– de los que ejecutan.   

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