Provincia
09-05-2018
La provincia tiene remedio

Valor agregado: el Laboratorio Industrial Farmacéutico produce más de 100 millones de unidades de medicamentos al año. El Estado provincial mejoró su capacidad de investigación y producción, al punto que Nación y otras provincias le compran a Santa Fe.

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Orlando Chircaz | Cruz del Sur

 

Desde hace una década la producción pública de medicamentos es uno de los grandes hitos de la gestión del Frente Progresista. La empresa estatal no solo creció en volumen de comprimidos, sino también en cantidad de remedios, en investigación y en procedimientos administrativos más ágiles que le permitieron competir en licitaciones nacionales e internacionales.

 

El Laboratorio Industrial Farmacéutico SE (LIF) nació en 1947 con el objetivo de proveer de medicamentos al sistema público. Durante su larga historia atravesó diversos momentos institucionales, muchos de zozobra, pero en 2007 tomó un rumbo que es modelo a nivel país. A toda esa labor se sumó el aporte, también muy reconocido, del Laboratorio de Especialidades Médicas de Rosario.

 

Lo primero en cambiar fue el paradigma: el medicamento es un bien social y el Estado debe propender a asegurar su acceso gratuito. Algo tan sencillo no estuvo exento de resistencias, pues farmacéuticas privadas y otros intereses lobistas siempre dejaron en claro que es más barato comprar que producir. Lejos de levantar el pie del acelerador, los sucesivos gobiernos fueron a fondo.

 

Ya no se discute sobre la importancia de que más del 90 por ciento de los medicamentos del sector primario de la salud los produzca Santa Fe, y su marca hoy es una garantía de calidad para diversas administraciones provinciales. Por ejemplo, desde 2016 Buenos Aires recibió 800 mil dosis para sus pacientes oncológicos y todo ello se fabricó en el LIF.

 

Santa Fe también proveyó a Nación a través del Programa Remediar y el Instituto Nacional del Cáncer. En 2013 comenzó a trabajar en el desarrollo de morfina 10 miligramos y metadona 5 miligramos y 10 miligramos, en comprimidos de liberación inmediata (LI). En el caso de la morfina 10 miligramos LI, fue una novedad, dado que no existía esa concentración en el mercado farmacéutico.

 

En el LIF presentan el proyecto como “un traje a medida” para los médicos prescriptores, porque las dos formulaciones fueron desarrolladas dando cumplimiento a las necesidades requeridas por las autoridades del Instituto Nacional de Cáncer, médicos especializados de todo el país, responsables de farmacias de distintos hospitales y autoridades de la Anmat.

 

Un total de 1.065.000 comprimidos de opioides fueron provistos por el LIF a la Nación desde 2014. En la provincia de Santa Fe la distribución se realiza por fuera de este programa piloto que estuvo activo en el país, garantizando la accesibilidad de los pacientes de los cinco nodos que son atendidos en el área de cuidados paliativos de hospitales con el servicio de oncología.

 

A su vez, en marzo último se inauguró en el LIF una nueva planta de producción. Es para una línea que permitirá el desarrollo farmacotécnico de cinco especialidades tuberculostáticas, entre ellas, rifampicina isoniacida pirazinamida (triple asociación); rifampicina isoniacida (doble asociación); isoniacida (de 300 mg e Isoniacida (de 100 mg) y etambutol (de 400mg).

 

El Laboratorio Industrial Farmacéutico, según organismos nacionales e internacionales, tiene estándares de calidad probados y alta eficiencia en la administración de sus recursos. En la actualidad, la producción del LIF supera los 100 millones de unidades farmacológicas al año, cubriendo el 94 por ciento de las especialidades que requiere la atención primaria en Santa Fe.

 

El mito de lo público

 

El director del LIF, Guillermo Cleti, dijo que la reciente inauguración de una nueva planta (una inversión de 45 millones de pesos) permitirá tener un “futuro más planificado y organizado porque habrá un área específica para desarrollar otros medicamentos”. Esa capacidad permite diferenciar mejor la producción de remedios de la investigación, y así no superponer recursos ni parar la fabricación.

 

—¿En qué nuevos desarrollos están pensando?

 

—El puntapié inicial es la formulación de estos cinco medicamentos contra la tuberculosis y si así lo demandara el Ministerio de Salud de la provincia podríamos seguir en otra línea de desarrollo de más productos.

 

“Sí estamos trabajando mancomunadamente con la Red de Medicamentos y con otros organismos para buscar cuáles son las formulaciones que hoy más demanda el sistema público de salud. Ahí no solo se mide la cuestión económica, en cuánto impacta en el presupuesto, que es importante, sino también en una mirada sanitaria”, agregó Cleti.

 

El especialista santafesino manifestó que la producción pública de medicamentos no solo demostró tener muy buenos estándares de calidad y precios más accesibles que productos similares o idénticos del sector privado, sino también que el Estado puede desarrollar remedios que otras farmacéuticas no tienen en cuenta porque su valor de mercado no les resulta rentable.

 

Sin embargo, hay población que necesita de drogas que son indispensables para su salud. “El impacto económico de esos productos puede ser bajo pero desde la perspectiva sanitaria es muy importante”, reconoció. Cuestionar la eficiencia del sector público como productor de bienes y servicios de naturaleza privada suele ser muy utilizado por la industria, pero en Santa Fe no es así.

 

“Hay laboratorios privados cuya finalidad es producir bienes y ese es el objetivo, lo que no está mal porque son empresas, pero la concepción que nosotros tenemos en la provincia de Santa Fe es que haya presencia del Estado en la salud y en la producción de medicamentos. De esa manera, se regula directa o indirectamente el sistema”, expresó el director del LIF.

 

“Santa Fe –continuó Cleti– optó por una gama de acciones para garantizar la salud. La provincia tiene su propio Vademécum, donde se determina qué medicamentos son los que se aceptan para determinadas patologías; se compran medicamentos a nivel central, y eso permite invertir el recurso más homogéneamente en lugar de compras atomizadas; y luego está la producción propia de remedios”.

 

“El LIF en la provincia de Santa Fe y el LEM en la órbita de la Municipalidad de Rosario nos complementamos, con lo cual podemos abarcar un vademécum más amplio. Todo eso también involucra la capacitación de recursos humanos, del sector público, que claramente entienden cómo se maneja el sistema y cómo optimizar los recursos santafesinos de la mejor manera”, resaltó Cleti.

 

También hay acuerdos con el sector privado para que de esa sinergia surjan nuevos y más productos. “Esto nos permite medir mejor la calidad y avanzar en el conocimiento de los costos, más allá de poder avanzar en la cantidad de remedios que hacemos”, finalizó el funcionario.

 

Vademécum

 

La producción de cannabis medicinal está punto de conseguir sus primeros lotes en el laboratorio estatal, hecho histórico en la provincia y que está siendo seguido muy de cerca por pacientes y familiares de personas que necesitan de ese insumo para mejorar su calidad de vida. El año pasado empezaron con los trámites y luego siguieron con la investigación; ahora restan algunos detalles.

 

La provincia de Santa Fe, a su vez, avanza en un proyecto de fabricación pública de Misoprostol, uno de los medicamentos que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera esencial para la práctica de un aborto seguro. También lo hará a través del Laboratorio Industrial Farmacéutico Sociedad del Estado, que cuenta con todas las capacidades técnicas para producirlo.

 

Otros medicamentos de fabricación pública son la línea Polvos Pediátricos, como Amoxicilina Susp. 250 mg x 90 ml y Cefalexina Susp. 250mg x 90 ml; línea Comprimidos Betalactámicos, Cefalexina 500 mg, Amoxicilina 500 mg y Fenoximetilpenicilina 1,5 Millones; y línea Inyectables, Morfina 1 % x 1 ml; Ampicilina 1 Gr Liofilizada; Dexametasona 8 mg y Agua Destilada x 10 cc.

 

En la línea Comprimidos No Betalactámicos hay casi 30 productos. Entre ellos, Ácido Acetil Salicílico 500 mg, Acido Fólico 1 mg, Atenolol 100 mg, Cotrimoxazol 400/80 mg, Dexametasona 0,5 mg y Diazepan 5 y 10 mg. Además, Eritromicina 250 mg, Ibuprofeno de 200 y 400 mg, Paracetamol 500 mg, Ranitidina 150 mg y Sulfato Ferroso 60 mg + Fólico 0,4 mg.

 

Finalmente, en el Laboratorio Industrial Farmacéutico están los medicamentos de la línea Líquidos (Morfina Jarabe0,2% 100ml, Gentamicina 0,3% x 10ml - Gotas oftálmicas estériles y Mebendazol 2% x 30 cc); la línea Semisólidos (Pediculicida Permetrina 2,75 % y Escabicida Permetrina 5 %); y la línea Hormonales (Levonorgestrel 0,15 mg / Etinilestradiol 0,03 mg).

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