Sociedad
11-04-2018
Condenas históricas y esperadas

El veredicto contra el clan Cantero y sus allegados acompañó casi en su mayoría el pedido fiscal por asociación ilícita y cinco homicidios. Monchi recibió 37 años y Guille 22. El procurador Barraguirre abrió el paraguas ante eventuales cambios tras la apelación.

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Alberto Carpintero | Cruz del Sur

 

El primer round fue satisfactorio, con la ley de traspaso lo voy a ver como un ciudadano más”. Los dichos del procurador Jorge Barraguirre tras conocerse la histórica sentencia en el juicio a Los Monos parecieron resumir el contexto político en que se produjo el fallo, a cinco años de que Rosario se conmoviera por una saga de asesinatos que derivó en la persecución penal sobre el clan Cantero. Fue una aclaración de que en segunda instancia, cuando la agenda mediática deja de poner el foco en esta causa resonante, el veredicto puede sufrir variaciones. El jefe de los fiscales recordó ante los micrófonos el Triple Crimen de Villa Moreno, cuyo debate oral al calor de la carpa instalada frente a Tribunales por el Movimiento 26 de Junio finalizó con duras condenas y, en un caso, un imputado que había sido condenado a 28 años de cárcel terminó absuelto.

 

Fue una manera de abrir el paraguas para esa instancia, cuando este funcionario ya no estará al frente de la acusación: la ley de traspaso prevé que de ahora en más el Ministerio Público Fiscal se hará cargo de las causas del viejo sistema penal. Con ello, la responsabilidad de defender la controvertida instrucción del juez Juan Carlos Vienna y la Brigada Operativa de la División Judiciales de la Policía local pasará a estar en otras manos.

 

Según fuentes de la causa, Barraguirre fue quien dio el visto bueno para la negociación entre la defensa del núcleo duro del clan Cantero y los fiscales que presentaron un juicio abreviado para 14 imputados tres años atrás y que no pasó el control de constitucionalidad. La piedra de la discordia fue el crimen de Diego Demarre, por el cual Guille Cantero acaba de recibir 22 años de prisión –incluida la jefatura de una asociación ilícita– en el juicio oral cuya sentencia se conoció este lunes.

 

Al consultársele por el cambio de criterio fiscal, que en un primer momento negoció el abreviado para Guille, Leandro Vilches y Emanuel Chamorro, con penas bajas, y luego solicitó otras más altas, dijo no ver contradicción. Según el abreviado anunciado en abril de 2015 y no homologado, Guille recibiría siete años de cárcel como partícipe de homicidio, al considerar entonces la acusación que no había pruebas para condenarlo como autor material, o que las había, pero el riesgo de la absolución era demasiado alto.

 

Barraguirre señaló que es otra la Fiscalía de Cámaras a cargo de las causas y “son otros fiscales que están trabajando en función de una instrucción de la Procuración General”.

 

Amplió: “Si yo mal no recuerdo se cambiaron los fiscales por agosto, septiembre de 2015, por lo tanto no hay inconsistencia, ni tampoco hay inconsistencia en la generalidad de los casos.

 

Básicamente lo van a ver con un caso especial, donde había una Fiscalía de Cámaras que hablaba de una participación secundaria (la de Guille en el caso Demarre) y se entendió con otra Fiscalía de Cámaras que es una cuestión distinta”. En cuanto a la participación del fiscal Gonzalo Fernández Bussy, quien trabaja en el expediente desde la actuación de los fiscales de Cámaras Guillermo Camporini y Cristina Rubiolo, dijo que no es el funcionario a cargo del caso Demarre, sino del expediente por asociación ilícita, que ya lleva 36 condenas, al sumarse las 11 que pasaron el filtro de la revisión jurisdiccional a las que se dieron este lunes.

 

Carriles esperados

 

El veredicto del tribunal presidido por Ismael Manfrín, acompañado de las juezas Marisol Usandizaga y María Isabel Mas Varela, transcurrió por los carriles esperados por las partes. Una previsibilidad que, salvo pocas excepciones, fue una constante en todo el juicio en cuanto a las estrategias y los golpes de efecto que tanto fiscales como defensores buscaron.

 

Hubo seis absoluciones, entre las más resonantes los casos del comisario inspector Gustavo “Gula” Pereyra, jefe entonces de la brigada de la flamante Secretaría de Delitos Complejos del Ministerio de Seguridad, y de Lorena Verdún, la madre de los hijos del asesinado Claudio “Pájaro” Cantero, imputada de ser testaferro de la banda.

 

Se sumaron a ellos los entonces jefes de Automotores de la Regional Rosario de la Policía, Germán Herrera y Guillermo Cardini; el representante de futbolistas Francisco Lapiana –quien en su momento fue dueño de parte del pase del jugador de la Selección Ángel Correa–, y el ya conocido caso del jefe de Inteligencia de la ex Drogas Peligrosas Cristian Floiger, al que la Fiscalía decidió no acusar en su alegato final.

 

El tribunal zanjó el debate sobre la legalidad de las escuchas –el material probatorio sobre el que, casi de manera excluyente, se edificó la acusación– en forma terminante: Ramón Machuca, conocido como Monchi Cantero y hermano de Guile, recibió 37 años de cárcel como jefe de asociación ilícita y como instigador de cuatro homicidios. Está aún procesado como determinador de otro crimen, el de Demarre, con lo cual eventualmente puede sumar más años a su condena, que su defensa tachó de inconstitucional y exorbitante.

 

El padre de Guille y Monchi, Ariel Cantero, terminó penado sólo con seis años de prisión al ser considerado partícipe de asociación ilícita –tal como había sido procesado en primera instancia–, con lo cual echó por tierra la expectativa de los fiscales de que fuera condenado como jefe. Su defensa adelantó que en 40 días estará en condiciones de pedir salidas transitorias, un caso similar al de Mariano Salomón, condenado a 4 años y medio, el que en septiembre próximo podrá hacer una solicitud similar.

 

Hubo dos condenas condicionales, una de ellas para Silvana Gorosito, pareja de Monchi. Al finalizar el debate Lorena Verdún interpretó que los jueces no se habían atrevido a absolverla sólo porque al sentenciarla aseguran que el decomiso de parte de los siete inmuebles, 55 vehículos y cinco chapas de taxi decomisados a la organización quede firme.

 

En cuanto a quienes se vieron envueltos en los homicidios que se juzgaron, Vilches y Chamorro recibieron penas de 10 y 9 años, respectivamente, por el caso Demarre –incluida su participación en la asociación ilícita–. Por el crimen de Demarre fue condenado como partícipe primario Andrés Fernández, a quien la Justicia considera el chofer del auto desde el cual Guille mató al dueño del boliche frente al cual un día antes había sido asesinado el Pájaro Cantero.

 

Fernández fue el único de los 25 imputados (13 de ellos policías) que no enfrentó acusación por asociación ilícita. El policía Juan Delmastro, quien ya estaba sentenciado como partícipe secundario del asesinato de Lourdes Canteros a 6 años y medio de cárcel, recibió igual monto por la asociación ilícita.

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