Sociedad
04-04-2018
Salvatore, capo di tutti capi

El inicio del juicio por lavado contra el abogado porteño se suspendió por una razón insólita: dos jueces no se presentaron a la audiencia inaugural argumentando que la composición del tribunal no estaba firme. Sospechan que mandó cinco toneladas de cocaína a Europa en una decena de embarques; al menos uno salió del puerto de Rosario.

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Alberto Carpintero | Cruz del Sur

 

El abogado porteño Carlos Salvatore está preso –estuvo con domiciliaria y también internado– desde el 11 de diciembre de 2012. Cayó en la cochera del súper Carrefour, de Pueyrredón al 700 en Rosario, por orden de la jueza federal de Sáenz Peña, Chaco, Zunilda Niremperger. Su socio, el empresario arroyense Patricio Gorosito, célebre como fundador del club Real Arroyo Seco, para entonces ya había sido apresado en España.

 

Esta investigación fue bautizada como Carbón Blanco II y abarcó el período 2011-2012, por el envío de mil kilos de cocaína disimulada en bolsas de carbón vegetal. En septiembre de 2015, Salvatore fue condenado a 21 años de prisión como organizador de la asociación ilícita por los tres embarques que llegaron a Portugal y España. Gorosito fue sentenciado a 19 años y otros tres imputados recibieron penas de 12. Pero era apenas la punta de un iceberg que poco a poco comenzó a quedar al descubierto y que puede ilustrarse con una cifra: se calcula que la droga puesta en el viejo continente estaba valuada en más de 150 millones de euros.

 

Laverrap

 

Seis meses antes de que se conociera la sentencia por Carbón Blanco II, al finalizar el juicio por narcotráfico en Resistencia, Chaco, hubo cuatro decenas de allanamientos en ciudad y provincia de Buenos Aires, Mar del Plata, Santiago del Estero y también en Santa Fe, buscando indicios sobre Gorosito, los que no alcanzaron para imputarlo: la pesquisa por lavado de dinero sólo incluyó monitoreo desde 2011. Era el corolario de la investigación que llevó adelante la Procelac con el fiscal de Resistencia Carlos Sanserri, quien luego sumó más material probatorio que alcanzó para poner a cinco personas en el banquillo.

 

Además de Salvatore, están acusados su hija, su esposa y su suegro y otro empresario, a quienes les embargaron bienes por 1.500 millones de pesos, incluyendo 68 inmuebles, dos decenas de vehículos y más de un centenar de cuentas bancarias, de personas físicas pero también de 26 sociedades comerciales sin actividad real y con un irrisorio capital, lo que tenía como objetivo disimular las ganancias provenientes del narcotráfico.

 

Las empresas estaban inscriptas en rubros tan disímiles como la producción cinematográfica hasta la construcción de edificios. También el abogado creó la Fundación Salvatore para el Estudio e Investigación de Enfermedades, Tratamientos y Recuperación de Pacientes que realizaba actividades académicas, de diagnóstico, rehabilitación y reinserción social de pacientes.

 

Jueces sin juicio

 

El juicio oral tenía que empezar el miércoles pasado en los Tribunales Federales de Resistencia. Aquella mañana la sala de audiencias recibió a casi todos los protagonistas: el fiscal, los querellantes, los defensores y los imputados (algunos conectados por videoconferencia). Sin embargo, dos de los integrantes del tribunal no se presentaron. Pese a la oposición del fiscal Federico Carniel, el único magistrado presente, Juan Manuel Iglesias, resolvió suspender el comienzo del juicio.

 

Los jueces ausentes fueron Víctor Alonso y Lucrecia Marcelina Rojas de Badaro. Los magistrados presentaron un escrito donde aclaraban que no se presentarían hasta que no quedara firme la resolución de conformación del tribunal. Es que la defensa había presentado un recurso donde solicitó que el juicio se desarrollara con un tribunal unipersonal. Este pedido cayó en la sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal que hizo lugar al planteo de querella y fiscalía, quienes solicitaron que este juicio debía ser celebrado con un cuerpo colegiado, atento a la complejidad del caso. Alonso y Rojas de Badaro entendieron, en la previa del mega fin de semana, que existía riesgo de nulidad para el mega juicio.

 

Rosario, su ruta

 

La causa Carbón Blanco tenía un antecedente con un nombre similar, tras incautarse en Valencia, España, una tonelada de cocaína camuflada de la misma manera –la operatoria con carbón vegetal puede rastrearse en expedientes federales hasta 2002– que fue enviada desde el puerto bonaerense de Campana, en 2005. En el juicio fue condenado el organizador, Roberto Casares, además del empresario de origen japonés residente en Misiones Akira Taira, en diciembre de 2014. Tras ser sentenciado en Carbón Blanco II, Salvatore fue procesado por aquellos otros tres envíos que habían llegado a puertos europeos como cabeza de la banda.

 

Otra investigación donde están imputados Salvatore y Gorosito es la del contrabando de 762 kilos de cocaína que partió del puerto de Rosario. El cargamento fue interceptado en el puerto español de Bilbao el 2 de agosto de 2010. Para los fiscales bajo la dirección de Salvatore los integrantes de la organización consiguieron el carbón vegetal, acondicionaron las bolsas para disimular la cocaína, contrataron la empresa de transporte marítimo y contactaron a las personas en el viejo continente para que recibieran la droga y la comercialicen.

 

Los investigadores señalaron que Rolando Di Renzo y Leonardo Prodan –ambos de la localidad de Pavón Arriba (en el departamento santafesino de Constitución) y quienes fueron los primeros en caer en la causa Carbón Blanco II–, utilizaban como fachada la empresa Agroforestal del Litoral SA, donde jugaban el rol de empresarios exportadores de carbón vegetal. Para los fiscales, Gorosito hacía de nexo entre los empresarios y Salvatore.

 

En esa operación, cargaron el contenedor con las bolsas de carbón que ocultaban la cocaína en un galpón de esa empresa en Villa Gobernador Gálvez. La carga fue embarcada en el puerto de Rosario en el barco MSC Sukaiyna de bandera panameña, con destino al puerto de Las Palmas de Gran Canaria, en España, dice Fiscalía. Una vez allí “se procedió al trasbordo del buque WEC Velásquez de bandera chipriota, llegando finalmente el 22 de julio de 2010 al puerto de Santurce de Vizcaya, España, donde fueron incautados los 762 kilogramos de cocaína”, describen los investigadores.

 

Frutos blancos

 

Al día siguiente de la caída en Rosario de Salvatore, el 12 de diciembre de 2012 se produjo otro megaoperativo, denominado Peras Blancas, que desbarató el envío de 1.200 kilos de cocaína a Portugal disimulada en tambores con pulpa de pera. El cargamento había partido del puerto de Campana con destino a Lisboa, en Portugal.

 

El 26 de febrero de 2016, como integrantes de la banda fueron condenados tres rosarinos: el dueño de una concesionaria de motos, Ariel Gustavo Spadoni, el empresario gastronómico Fabián Campagna y el cantor de tangos Carlos Mulé, además de un subcomisario de la Policía bonaerense. Tras el juicio, Salvatore fue encausado por organizar, coordinar y financiar el accionar delictivo del grupo.

 

Otra causa en la que está vinculado Salvatore es Membrillo Blanco. El abogado fue sindicado como líder de una organización que alquiló un galpón en la localidad de Lima, partido de Zárate, para almacenar tambores de pulpa de fruta de durazno y membrillo, los cuales sirvieron para disimular 235 kilos de cocaína. Este cargamento fue incautado en un procedimiento el 15 de mayo de 2008.

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