Economía
28-03-2018
Inestabilidad, inflación e insustentabilidad

El informe económico de marzo del Ceso señala que el Central debió vender unos mil millones de dólares en las tres primeras semanas del mes para que la divisa estadounidense no supere los 21 pesos. La corrida del dólar comenzó cuando el gobierno modificó las metas de inflación, que en febrero llegó al 1,85 por ciento.

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Las tensiones en el mercado de cambios de las últimas semanas obligaron al banco central a dejar de lado su dogmatismo liberal, para pasar a intervenir vendiendo divisas con la finalidad de estabilizar el dólar. Las ventas por aproximadamente USD 1.000 millones a lo largo de las tres primeras semanas de marzo permitieron evitar que la divisa supere los $21, cerrando momentáneamente la carrera alcista del dólar iniciada en diciembre del año pasado que implicó una devaluación del 16% a lo largo del verano”, se lee en el informe económico mensual de marzo del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (Ceso.com.ar).

 

Si bien, el elevado nivel de reservas de la autoridad monetaria aleja, por el momento, el fantasma de un colapso económico –se analiza en el relevamiento–, “la corrida veraniega puso en evidencia el inestable esquema cambiario financiero montado por la gestión de Macri. Un volumen de LEBACs equivalente al nivel de reservas internacionales, altamente sensible a la política de tasas de interés y expectativas de devaluación, cuyo stock se duplica anualmente, constituye una bomba de tiempo que aún no detona por el volumen de reservas que permitió acumular la insustentable política de endeudamiento externo acelerado de los últimos años. Hacia adelante, la pregunta no es si va a estallar, sino ¿cuándo?”

 

La escalada del dólar de los últimos meses se inició a mediados de diciembre del año pasado, señala el informe, “cuando algunos amigos de la gestión fueron anoticiados de que se producirían cambios en la política de tasas del BCRA. Quienes estaban en el secreto comenzaron a acumular divisas impulsando un primer aumento en la cotización de la moneda norteamericana. El trascendido se confirmó a las pocas semanas cuando el equipo económico en pleno anunció que se modificaría la meta de inflación de 2018”.

 

Ya en informes anteriores desde el Ceso señalaron que “el cambio de metas no tenía mayor relevancia en la evolución de los precios, que siempre se mostraron indiferentes al accionar del banco central y sus pomposos anuncios. El verdadero impacto del cambio en las metas de inflación había que buscarlo en la política de tasas del BCRA y, a través de ella, en las presiones que podría derivar sobre el mercado cambiario. Los pronósticos realizados por el CESO se verificaron a las pocas semanas, cuando el BCRA comenzó una lenta pero continua baja en las tasas de interés de las LEBACs que aceleró la carrera alcista de la moneda norteamericana”.

 

El informe también indica: “La existencia de un stock financiero de corto plazo como las LEBACs equivalente en su monto actual a las reservas internacionales, implica un riesgo cambiario elevado. Así lo demostró la corrida veraniega donde una minúscula baja en las tasas, generó un cambio en la cartera de los ahorristas hacia el dólar, que derivó en una devaluación del 16%”.

 

Cuando se analiza las compras de divisas del sector privado en el verano, se observa que la novedad fue el incremento en la compra de los grandes ahorristas. Es decir, mientras que el pequeño ahorrista mantuvo en los últimos años al dólar como opción de ahorro, el gran ahorrista optó por las LEBACs y otros activos. Fueron esos ahorristas más sofisticados los que se sumaron a la demanda de divisas en la última corrida. 

 

Inflación de febrero

 

De acuerdo a las conclusiones del informe de Ceso, lejos de los optimistas anuncios acerca de la desaceleración inflacionaria, los aumentos de precios continúan a ritmo veloz, alcanzando el 25,2% en febrero (según el Indec). La constante depreciación del peso (13% entre enero y febrero), y los recurrentes aumentos de tarifas presionan los costos, impidiendo toda posibilidad de desaceleración inflacionaria firme.

 

Habiendo abandonado parcialmente la estrategia monetarista, el gobierno apuesta a dominar las alzas de precios a través de la reducción de la puja distributiva, inclinando la balanza en detrimento de los salarios reales. Hasta ahora los acuerdos por paritarias no han superado el techo de 15% impuesto por el gobierno nacional, sin embargo, aún quedan varios gremios (como camioneros, ferroviarios, bancarios, etc.) que apuestan a superar este número.

 

La evolución de los precios en supermercados en las primeras tres semanas de marzo (relevados por el IPS-Ceso), no auguran caídas en el ritmo inflacionario. Mientras que en febrero el indicador presentó un aumento del 1,86%, al comparar la tercera semana de marzo con la correspondiente de febrero los aumentos muestran un ritmo sumamente estable, alcanzando 1,85%.

 

De no contener las presiones alcistas del dólar y no ceder en la política de reducción sistemática de subsidios, no se observará una reducción significativa del ritmo inflacionario y la meta de inflación del 15% quedará como una nueva anécdota de la mala puntería oficial.

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