Política
14-03-2018
A dedo

Desde el 10 de diciembre de 2015 se acentuaron políticas discrecionales de distribución de recursos públicos a nivel nacional. El mecanismo que utilizó el kirchnerismo para disciplinar a gobernadores e intendentes hoy vuelve a cobrar impulso en transferencias que guardan poca relación de proporcionalidad.

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Orlando Chircaz | Cruz del Sur

 

Una constante de los últimos gobiernos nacionales ha sido el manejo hiperdiscrecional de los recursos públicos. El direccionamiento de obras públicas a administraciones amigas, la utilización quirúrgica de ATN (Aportes del Tesoro Nacional) y las ayudas financieras a dedo son aspectos políticos que comparten el macrismo con sus antecesores en la Casa Rosada.

 

En primer lugar, las transferencias para realizar obras públicas en las provincias es un ítem siempre polémico desde hace muchos años, porque sin una ecuación que respete proporcionalidades se distribuyen fondos de manera discrecional. A ello se suma la voluntad política-partidaria de hacer determinadas tareas de infraestructura en algunos distritos y no en todos.

 

Por caso, el 88 por ciento de la inversión pública que se hizo en Santa Fe en 2017 fue ejecutada por el gobierno provincial. El año pasado fue récord en ese rubro, porque se destinaron 20.000 millones de pesos. El propio ministro de Economía de Santa Fe, Gonzalo Saglione, dijo que de cada 100 pesos ejecutados el año último, 88 los puso la provincia y 12 la Nación.

 

Pero además, de esos 88 pesos que ejecutó el gobierno de la provincia durante el año pasado, sólo el tres por ciento fue financiado a través de transferencias discrecionales de capital del Gobierno Nacional. En diálogo con la prensa, el ministro santafesino remarcó: “El 97 por ciento restante fueron fondos genuinos de nuestro gobierno”.

 

A su vez, en 2016 y 2017 la obra pública nacional ejecutada en Santa Fe fue de 2.766 millones de pesos, lo que arroja un promedio de la actual gestión de Gobierno Nacional de unos 1.383 millones anuales. Sin embargo, dirigentes locales de Cambiemos y ministros nacionales, como el de Transporte, Guillermo Dietrich, manifestaron que se invertirían 90.000 millones de pesos en la provincia.

 

Uno a ocho

 

En términos objetivos, según un informe publicado por el Ministerio del Interior, con datos a septiembre de 2017, por cada peso invertido por el Gobierno Nacional en Santa Fe, el gobierno provincial invirtió 7,25 pesos (la relación aumenta de 1 a 8 si se focaliza exclusivamente en obra pública). En jurisdicciones gobernadas por Cambiemos la relación es casi del 1 a 1.

 

Por ejemplo, en provincia de Buenos Aires la relación es 1 a 1,20 peso; Entre Ríos, 1 peso (nacional) a 2 pesos (provincial) y en otras como Río Negro es mayor la inversión nacional que la provincial. Eso mismo sucede en varios distritos del país, mientras tanto, en lo que va de 2018 Santa Fe no recibió más de 300 millones de pesos de inversión pública nacional.

 

Así se desprende de analizar la inversión real directa del Gobierno Nacional y su distribución en el territorio nacional. Por lo pronto, el presupuesto provincial 2018 prevé casi 30.000 millones de pesos en gastos de capital (buena parte de ello para obras), esto sin computar el posible cobro del juicio que Santa Fe le ganó a la Nación en la Corte Suprema.

 

Otro rasgo distintivo de Santa Fe –así y todo no es favorecida ni por las transferencias de recursos nacionales ni por aportes directos de ATN– es la baja deuda pública per cápita. La provincia está muy por debajo del endeudamiento en pesos y en dólares que tiene distritos importantes del país, como Capital Federal, Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Entre Ríos.

 

ATN amarillos

 

La Ley 23.548 de Coparticipación Federal creó el “Fondo de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) a las provincias”. Este fondo se compone con el 1% del total de los impuestos coparticipables y se constituyó para dar una ayuda extraordinaria ante situaciones de emergencia, como una inundación, o asistir a una provincia por una necesidad coyuntural de financiamiento.

 

Con el transcurrir de los años, los sucesivos gobiernos nacionales dejaron de utilizar esos ATN para atender problemas estructurales y los destinaron mayormente a cubrir los déficits fiscales de distritos afines. Además de la discrecionalidad, ese tipo de situaciones generaron un gran desequilibrio porque se compensa a las administraciones que hicieron mal las cosas.

 

Un dato interesante para graficar el cuadro de situación es que a septiembre de 2017, según datos de la propia Jefatura de Gabinete, el 50 por ciento de los ATN quedaron en manos de gobernadores de Cambiemos, aunque solo gobiernen el 20 por ciento de las provincias. Algo similar ocurre con las intendencias, donde el santafesino José Corral logró lo que antes criticaba.

 

El radical amarillo apenas pegó el salto a Cambiemos consiguió varios millones de pesos de ATN para su gestión en la ciudad de Santa Fe. Corral valoró la ayuda que tenía por destino la emergencia hídrica por la crecida de los ríos, de años anteriores, pero lo llamativo es que una parte importante de esos aportes los recibió en plena campaña proselitista de 2017.

 

El diario La Nación informó esta misma semana que desde diciembre de 2015, los gobernadores y –sobre todo– los intendentes aliados a Cambiemos recibieron más Aportes del Tesoro Nacional (ATN) que sus pares de la oposición. En promedio, por cada peso que recibió un intendente opositor vía ATN, uno del oficialismo consiguió 7,6 pesos.

 

Entre los gobernadores, por cada peso que percibió un opositor, los oficialistas accedieron a 2,3 pesos. Durante los 25 meses analizados, la Casa Rosada giró en total (por emergencia y por desequilibrios financieros) 8.469 millones de pesos en ATN. De los 5.102,7 millones de pesos destinados a municipios 3.741,5 millones fueron a intendentes de Cambiemos (PRO y UCR).

 

Respecto a Santa Fe, el gobierno provincial recibió 40 millones de pesos para atender emergencias en 25 meses de Mauricio Macri como presidente; las intendencias de Cambiemos recibieron 271,7 millones de pesos; y las intendencias opositoras (PJ y FPCyS), 147,5 millones. La distribución de los ATN siempre fue discrecional y los criterios para su reparto no cambiaron con Macri.

 

En más de una ocasión funcionarios de la intendenta Mónica Fein expresaron que el disciplinamiento que la Nación hace con los ATN en Rosario es peor al que ejercía el kirchnerismo hasta hace poco. El PRO rosarino plantea una situación diametralmente opuesta, ya que menciona obras que se ejecutan en la ciudad y la voluntad de hacer muchas otras.

 

La relación de inversión, habitantes y escala del municipio es ínfima en comparación con los aportes que reciben municipios gobernados por Cambiemos.

 

En estos 26 meses de gestión del presidente Mauricio Macri no se modificaron algunas prácticas sobre manejo de recursos públicos, y además siguen habiendo representantes territoriales que tienen la potestad de bajar o entregar ayudas. Hasta allí, un esquema muy parecido al kirchnerismo.

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