Política
07-03-2018
Invitación a una odisea política

Ciudad Futura propuso al socialismo y al peronismo participar de una interna abierta en 2019 para llevar un único candidato a batallar contra el PRO por la intendencia de Rosario. Aunque fue presentada como un balotaje virtual, la estrategia implica confluir en un frente. Oficialistas y kirchneristas no la descartan pero ponen condiciones y cruzan algunas chicanas.

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Sebastián Stampella | Cruz del Sur

 

El congreso provincial de Ciudad Futura del sábado pasado en el teatro Empleados de Comercio cerró con una propuesta que promete acelerar los movimientos precompetitivos para la disputa por la intendencia de Rosario: invitaron al socialismo y al peronismo a participar con ellos de una interna que defina a un solo candidato para enfrentar en las generales al postulante del PRO. La iniciativa fue definida por ese espacio como algo que requiere “audacia e innovación política” y con el claro objetivo de impedir que los amarillos repitan el aluvión de votos de las últimas legislativas y lleguen a gobernar la ciudad. En palabras del concejal de Ciudad Futura y candidato a intendente, Juan Monteverde, este escenario sería “un retroceso”.

 

“Mucha gente nos viene planteando que las fuerzas que no somos neoliberales nos juntemos para impedir que eso suceda”, precisó. El convite llegó tras un verano que tuvo al socialismo testeando con propios y extraños la idea de confluir con el peronismo en un frente electoral a nivel provincial.

 

Cuando este plan parecía naufragar, la propuesta de Ciudad Futura forzó en cierta medida a estos partidos a considerar la posibilidad de dejar de lado los rencores y diferencias para trabajar en un proyecto común, al menos en lo electoral.

 

Según pudo comprobar este medio, en ambos partidos agradecen la invitación a este desafío electoral pero, de arranque, plantean dudas, ponen condiciones a sus históricos contrincantes y cruzan chicanas.

 

La propuesta en cuestión no habla de armar un frente entre los tres partidos sino aprovechar este año para avanzar en los consensos para que los tres candidatos –Monteverde, Pablo Javkin (PS) y Roberto Sukerman (PJ)- se midan en 2019 en una Primaria Abierta que estará acotada a la categoría intendente, con cada espacio llevando su propia lista de concejales por afuera.

 

“Eso significa que las diferencias seguirán existiendo, pero implica que a la vez tengamos la inteligencia colectiva de llegar con uno y no con tres candidatos o candidatas a las generales a intendente/a. En nuestro caso, el compañero que elegimos colectivamente para que asuma este desafío es Juan Monteverde”, explicó Ciudad Futura en un comunicado.

 

Tal como lo presentan, la idea es que, una vez definido el vencedor de esa contienda los otros dos partidos bajan sus candidaturas y comienzan a trabajar para respaldarlo en las generales, cuando enfrente al candidato del PRO. Pero socialistas y peronistas coinciden en que este procedimiento no está contemplado en la justicia electoral y que, en definitiva, la alternativa supone conformar un frente.

 

“Hay que ver como se plasma esto. En lo concreto, para avanzar en estas ideas, la forma es generar una agenda común y empezar a trabajar juntos. Si llegamos al 2019 cada uno por su lado y sin haber generado condiciones de afinidad todo terminará siendo un rejunte electoral. Nosotros entendemos que lo que se tienen que discutir son políticas públicas, ideologías y rol del Estado. Esto no debe ser una cuestión de partidos o personas sino un gran acuerdo programático”, dijo Roberto Sukerman a Cruz del Sur.

 

El concejal se mostró sorprendido por la propuesta de Ciudad Futura y valoró el hecho de que decidieran abrir la convocatoria a espacios políticos más “tradicionales”. La novedad llegó un día después de que encabezara junto a Agustín Rossi, Leandro Busatto, Norma López y otros referentes kirchneristas el Encuentro de la Militancia en La Siberia.

 

En ese ámbito, uno de los temas que se debatieron fue la apertura al diálogo con otros sectores afines para ir madurando una alternativa al macrismo en los tres niveles del Estado reforzando Unidad Ciudadana como nuevo espacio aglutinador del llamado campo nacional y popular. Allí el socialismo no estaba incluido. Por eso la convocatoria de Ciudad Futura plantea un límite que el propio Sukerman se encargó de especificar: “El socialismo tiene que cambiar la agenda, cambiar sus interlocutores políticos y escuchar a otros sectores del Concejo para que prospere un acuerdo con ellos. En definitiva, tiene que volver a ser progresista”.

 

A modo de ejemplo, citó los acuerdos que el oficialismo local sostiene con los ediles macristas para conseguir el aval a muchos proyectos. “Al socialismo lo veo muy cómodo con el PRO. Veo que del 2015 a esta parte (salvo en el proyecto de endeudamiento) siempre acordaron. En lugar de escuchar y acordar con sectores más de centroizquierda, termina con ellos como aliados”, dijo. 

 

Con una mayor predisposición a evaluar la propuesta de Ciudad Futura pero sin ánimo de lanzarse de cabeza a una jugada aventura electoral, en el socialismo también tantean el escenario y analizan las fortalezas y debilidades de esta estrategia. La concejala Verónica Irízar (PS) dejó en claro que no ve viable una construcción “anti PRO” sino el trabajo articulado en pos de “una mirada propositiva, con eje en una serie de valores comunes y pensando en el futuro de la ciudad”.

 

Al igual que Sukerman, entiende que es una base programática la que debe guiar a un posible frente y que, para eso, es fundamental trabajar en las coincidencias. “Cuando lo único que une es el espanto, la sociedad termina pasando factura. Con Ciudad Futura compartimos muchos valores de base, con lo cual parece más sencillo encontrar coincidencias para avanzar. Si hay acuerdos en ese sentido veo interesante la posibilidad de ampliar la base del Frente Progresista.

 

—Eso supone que son ustedes son los que reciben a otras fuerzas…

 

—Nosotros venimos planteando eso. Tal vez con otro nombre, pero sumar fuerzas progresistas es a lo que aspiramos. Somos un frente con más de 20 años de gobierno, con integración. Nadie puede discutir hoy que Rosario es una ciudad progresista, porque todas sus políticas públicas van en ese sentido. Rosario es progresista y entendemos que hay que ampliar sobre esta base. Nos tenemos que agrupar quienes tenemos la misma mirada de la realidad y con las herramientas que permitan construir una sociedad más igualitaria, algo que no tiene nada que ver con lo que representa el PRO.

 

—¿Trabajar junto al peronismo lo ven tan complicado?

 

Ahí va a estar el mayor desafío. Cuando ellos nos acusan de trabajar con el PRO de aliado en el Concejo es algo que tiene que ver con cuestiones que hacen a la gobernabilidad de nuestra ciudad. El kirchnerismo también nos discriminó en la asignación de recursos cuando fueron gobierno nacional y, pese a nuestra vocación de diálogo, ellos nunca estuvieron dispuestos a dar gobernabilidad en un contexto inflacionario. De todas formas siempre hay tiempo para trabajar juntos en un acuerdo programático.

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