Deporte
07-02-2018
El hincha, una urgencia que se patea para adelante
Los simpatizantes de Rosario Central volvieron a denunciar en los medios el pésimo estado de los baños en el Gigante de Arroyito. Tal como ocurrió en otras oportunidades, los pisos estaban inundados y no había agua en las canillas. La temperatura superó los 40º de sensación térmica y la única forma de refrescarse era pagar una botellita de agua de 50 pesos.
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 Alejandro Mangiaterra | Cruz del Sur

 

Los simpatizantes de Rosario Central volvieron a denunciar en los medios el pésimo estado de los baños en el Gigante de Arroyito. Tal como ocurrió en otras oportunidades, los pisos estaban inundados y no había agua en las canillas. La temperatura superó los 40º de sensación térmica y la única forma de refrescarse era pagar una botellita de agua de 50 pesos.

 

Durante el último fin de semana se jugaron varios partidos con más de 35 grados de temperatura y en las tribunas una sensación térmica por arriba de los 40. Uno de ellos fue el de Rosario Central vs Unión, que terminó con victoria Canalla 1 a 0. Ni el buen resultado ni la alegría de sus hinchas evitaron que las quejas se multiplicaran de manera exponencial. Las denuncias de los socios por el mal estado de los baños y la ausencia de agua en ellos “inundaron” las redes sociales y las mensajerías de los medios de comunicación.

 

Ante el presunto cambio de la AFA, con la debida creación de la Superliga, en el que se engola el discurso de haber modificado cuestiones estructurales de las antiguas conducciones, hay algo sobre lo que nunca puso el foco. Y si lo hizo, nunca se concretó. Los estadios siguen siendo reductos de hacinamiento para los hinchas. 

 

Existe la reglamentación de que no se pueden abrir los estadios de fútbol sin baños funcionando. Esta situación hace que la dirigencia de Central, que tiene previsto remodelarlos, pero acompañado por un reacondicionamiento general del estadio por una cuestión de costos, lo dilate y espere a un plazo considerable de tiempo sin fútbol para no tener que ceder su localía.

 

El momento debería ser ahora. A mediados de mayo se termina la Superliga y por un plazo de algo menos de tres meses no habrá futbol por el inicio del Mundial de Rusia. El 13 de mayo Central jugará su último partido del torneo ante Estudiantes en el Gigante de Arroyito. El regreso a la actividad será el 5 o el 12 agosto. Casi tres meses sin fútbol. Debería ser tiempo suficiente para que las obras se lleven a cabo. Y si lleva más tiempo como aducen los representantes de la comisión directiva, será entonces necesario buscar alternativas pero hacerlo allí.

 

“Nosotros vamos haciendo los arreglos que se deben hacer para mantenerlos. A partir de allí hay que hacer una obra de ingeniería muy importante porque desde el año ’78 no se les ha hecho absolutamente nada”, dijo el vicepresidente Canalla Ricardo Carloni. Y agregó: “La idea y el proyecto está. Hay una cañería principal que está prácticamente tapada, en la que se tiene que trabajar. Es una inversión muy importante la que hay que hacer. Y además, necesitamos un parate importante para que podamos hacerlo”.

 

A su vez, Carloni, indicó cuál es el motivo por el que los baños se quedan sin agua: “cuando abren todas las canillas no alcanza el suministro de agua por el mal estado de las cañerías”, dijo.

 

Sobre la inversión que demanda una obra como ésta, el directivo auriazul manifestó: “Es una obra bastante costosa. Central está equilibrado económicamente y lógicamente está proyectado el arreglo de los baños y también la remodelación y la refuncionalización del Gigante”, dijo. Y agregó: “Tenemos una comisión de infraestructura que está trabajando en ello y cuando sea el momento conveniente se hará el llamado a licitación”. La última respuesta del directivo deja la implícita sensación de que el momento no será ahora.

 

La pregunta que subyace a la anterior afirmación de que AFA no permite estadios sin baños es ¿las actuales son condiciones suficientes para que el estadio se mantenga abierto? 40 mil personas que no pueden acceder al agua por no menos de cuatro horas parecieran tener la respuesta.

 

En dos o tres semanas el calor no será tan abrazador y esta discusión parecerá anacrónica. La gente ya no necesitará con tanta urgencia el agua y no colapsarán las cañerías, al menos suponemos, como ocurre por estos días. Entonces, las discusiones pasarán por otro lado. Llegará el tiempo de la preparación para los duelos de Copa Sudamericana y las luces internaciones encandilarán lo demás.

 

Hay quienes se excusan en que a veces se los obliga a ir detrás de lo urgente y postergar las importantes. Estos problemas reúnen las dos características. No puede haber dilaciones. 

 

Folclore y sanciones

 

Durante el recibimiento del equipo ante Unión explotaron seis bombas de estruendo que hicieron vibrar el cemento del estadio. No solo eso. También dejaron seis cráteres en el césped de la cancha, complicando la tarea de los futbolistas, exponiéndolos a una lesión y por sobre todo, pasando por encima de la reglamentación. Lo que seguramente le costará a la institución una multa o algo más.

 

“Los dirigentes estamos molestos por el tema de las bombas. Estamos haciendo nuestra investigación para conocer en profundidad como sucedió. Desconocemos como las han entrado. Siempre digo lo mismo, Central paga un operativo policial porque nosotros no somos especialistas en operativos”, dijo Carloni.

 

“Por supuesto no lo vamos a dejar pasar. Como ya ocurrió en otras oportunidades en las que hemos detectado a quienes habían hecho ingresar pirotecnia, trabajamos en ese aspecto”. Y agregó: “Vamos a estar elevando una nota correspondiente para saber quien hizo que ingresaran tamaña bomba y una vez individualizado generar las sanciones que correspondan”, cerró.

 

Lo llamativo es que esta respuesta es muy similar a la que se ofreció tiempo atrás cuando en la previa de un clásico ante Newell’s la policía decomisó pirotecnia dentro de la cajas del catering que estaban destinados para la prensa y los palcos preferenciales. Tras ello, al menos mediáticamente, no hubo una respuesta pública sobre quién o quiénes fueron los responsables y menos sobre las respectivas sanciones. 

 

Hubo más. En la previa del partido ante Racing del torneo anterior existió otro episodio similar. Ese partido era el reencuentro de sus hinchas con los jugadores tras haberle ganado el clásico a Newell’s por 3 a 1 en el Coloso. En aquel recibimiento, también tiraron muñecos con camisetas rojinegras al campo de juego. 

 

Allí, la dirigencia habló de folclore: “Defendemos la posición de nuestros hinchas, que se expresaron sin violencia, sin incitar a la violencia y con la alegría del folclore, que es lo más lindo que tiene el fútbol. Hablé con la gente del tribunal y por la pirotecnia sólo nos pueden aplicar el artículo 88 del reglamento, que es una sanción económica y, eventualmente, alguna amonestación”, había expresado Carloni. En aquella oportunidad también hubo malabaristas en la tribuna atestada de hinchas que tiraban fuego por la boca. Estas frases tienen relación directa con que la comisión directiva fue parte de la organización del “festejo”.

 

Y aun más llamativo es que Central, justo esta semana, terminaba de pagar una multa por la pirotecnia utilizada en el partido contra Boca de este certamen, que terminó 1 a 0 para el equipo de Leo Fernández que estrenaba cargo formal tras su interinato con talleres. Era la previa del último clásico. El mismísimo Director Nacional de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos, Guillemo Madero, había pedido un castigo para Central.

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