Política
07-02-2018
Celos, desconfianza y necesidades

Cambiemos no logra articular una conducción homogénea en la provincia, aunque sabe que el sello suma voluntades y quieren aprovecharlo. La interna entre radicales y macristas es cada vez más evidente, pero confían en que los roces serán resueltos por la intervención de Mauricio Macri. Por ahora, los anuncios en Santa Fe solo los hacen los dirigentes del PRO.

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 Orlando Chircaz | Cruz del Sur


La llegada de febrero abre una agenda política que oscilará entre los problemas económicos –con la discusión paritaria incluida– y la apertura de varios laboratorios electorales. El radical amarillo José Corral y el peronista Omar Perotti expresaron sus ganas de competir por la gobernación en 2019 y ambos saldrán a caminar la provincia. La estrategia inicial pasa por criticar a la actual gestión.

 

Corral ya anunció a los suyos que empezará a caminar la provincia y para conseguir mayor visibilidad preparó una batería de acciones y obras provenientes del Gobierno Nacional y que él está dispuesto a mostrar. Dirigentes del PRO santafesino empezaron a retacear información y hacen anuncios por su parte para no compartir ni fotos ni capital político. La desconfianza van in crescendo.

 

Según información periodística, a José Corral le reconocen haber presidido a la UCR nacional sin hacer ningún tipo de reclamo a la Casa Rosada ni mediatizar algunas diferencias, como querer nombrar jueces de la Corte Suprema por decreto. Además, porque canjeó que el radicalismo encabece la lista de diputados nacionales en Santa Fe y que el PRO haga lo propio en otros distritos.

 

El intendente de Santa Fe goza de una muy buena relación con el presidente Mauricio Macri y también con el jefe de Gabinete Marcos Peña. Pero en la provincia no tiene la misma consideración por parte de los principales dirigentes del PRO, y esa tensión se nota en Cambiemos. De Corral, entre otras cosas, dicen que se apropia de anuncios y obras que son nacionales solo para su beneficio político.

 

“Son pocas las veces que deja en claro que hay obras y políticas que son decisiones del Gobierno Nacional, o que son obras y acciones que desarrollaron compañeros del PRO. Esos personalismos no van con Cambiemos, y no es lo que esperan los argentinos y los santafesinos de esta nueva fuerza”, dijo en off una dirigente del PRO que camina el centro norte de la provincia.

 

Lo que también molesta del intendente de Santa Fe es que “nunca” sale a dar la cara cuando aparecen polémicas o conflictos que involucran al Gobierno Nacional. Sin embargo, a José Corral esas críticas no lo condicionan y mucho menos ha mellado su relación con el Presidente o su jefe de Gabinete. Con el PRO autóctono y con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, el vínculo es tirante.

 

Por lo pronto, el radical está midiendo en el territorio cuáles son los principales problemas de los santafesinos, su nivel de conocimiento, el del gobernador y el del presidente, entre otros aspectos. También mide en ciudad de Santa Fe a quien eligió como su sucesora para la intendencia: la secretaria de Desarrollo Estratégico y Resiliencia, Andrea Valsagna. Sembrar en 2018 y cosechar en 2019.

 

Competencia

 

Así las cosas, el presidente del PRO en la provincia, Federico Angelini, dice permanentemente que puede haber internas en Cambiemos y desde el año pasado suena el nombre del diputado nacional Luciano Laspina para competir con Corral. En general no hubo mayores roces, después de todo, ese sector hoy está más comprometido en ganar la intendencia de Rosario.

 

Un dato no menor es que obras millonarias en el departamento La Capital son anunciadas por la diputada macrista Gisela Scaglia, no dejan que ello lo haga José Corral; y en Rosario la presencia radical es inexistente en las gestiones de Cambiemos a nivel nacional. Hacia el norte de la provincia crece el malestar porque prometieron una autopista sobre la ruta 11 y hoy se duda hasta su repavimentación.

 

Ninguna autoridad provincial de la UCR o el PRO se hizo cargo de esa crisis, que tiene un costo político. Son dirigentes locales de Cambiemos los que salieron a dar la cara y allí también es notorio un quiebre en las relaciones. Es la posibilidad de ganar –con ese sello nacional– una localidad o la confianza en el Presidente lo que sostienen algunos acuerdos que hoy están en la cuerda floja.

 

Todos hablan con todos

 

El socialismo juntará a sus dirigentes el próximo 23 de febrero en Rosario y prepara un relanzamiento del Frente Progresista (podría incluir el cambio de nombre) junto a radicales y otros partidos de centro izquierda. En esa renovada coalición no se descarta la participación de organizaciones intermedias, sindicatos y peronistas. No así el Partido Justicialista.

 

Hay un murmullo en todas las negociaciones y conversaciones, que es la posible reforma constitucional con reelección. El gobernador Miguel Lifschitz dice que le interesa pero que sin acuerdos no avanzará en esa pretensión. Una primera muestra de su ascendencia o no sobre la Legislatura será la discusión de la aprobación del Consenso Fiscal que firmó con Nación.

 

Diversos gremios pidieron a diputados y senadores provinciales a fines de diciembre que no convaliden el pacto fiscal con el gobierno de Mauricio Macri, ya que entienden que eso impactará en el sector público en Santa Fe porque no se crearán cargos y se congelará la planta de personal, incluso en salud y educación. El tema divide opiniones en el oficialismo, puesto que el gobernador firmó el texto.

 

No obstante ello, crece la posibilidad de que algunos sindicatos formen parte de la coalición con socialistas y otros partidos que aún están en el FPCyS. Por caso, el titular de la UOM Rosario, Antonio Donello, es uno de los principales promotores de un entendimiento para frenar a Cambiemos. Son varios los gremios peronistas que prefieren al PS en lugar de Omar Perotti.

 

La cercanía del rafaelino con el Presidente de la Nación, haber votado el acuerdo con los Fondos Buitre y otras normas que el justicialismo santafesino critica lo dejaron relegado en la consideración de muchos de sus compañeros partidarios. Pero no todos piensan igual, ya que los dirigentes de Smata prefieren a un peronista en la Casa Gris, independientemente de quién sea.

 

Esa movida es encabezada por Marcelo Barros de Smata Rosario, y según cuenta, Perotti 2019 también tiene el acompañamiento de Empleados de Comercio, Estaciones de Servicio y Confiteros. Los gremios del sector público, por caso Amsafé y ATE, siguen en una posición política cercana al kirchnerismo; principalmente por la relación con el diputado Agustín Rossi.

 

Ese conjunto de relaciones y diálogos tendrá en las próximas semanas nuevos capítulos, esta vez por la discusión paritaria en la provincia. El gobernador Miguel Lifschitz, para descomprimir, ya anticipó que no respetará el 15 por ciento de techo que pidió aplicar la Nación y reiteró la necesidad de firmar un acuerdo que sea cumplible y con cláusula gatillo.

 

Los gremios, a su vez, conversan sobre posibles acuerdos políticos en un futuro inmediato pero ahora quieren un aumento que se integre lo antes posible y no en sucesivas cuotas. Se viene un debate quirúrgico sobre las pretensiones de los sindicatos del sector público, las posibilidades financieras de la provincia y la necesidad de que no queden heridos después de esta coyuntura.

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