Sociedad
31-01-2018
Lola Mora e Hipócrates, Fonavi en disputa
10 de los 37 crímenes que en los pasados dos años enlutaron la zona sur por enfrentamiento entre bandos se produjo en este barrio, aquejado desde hace una década por la pelea derivada del narcomenudeo, el paravalanchas leproso, las broncas interpersonales y un código de venganza. Hace una semana se produjo el último homicidio, tras el cual se produjeron nuevas balaceras
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Alberto Carpintero
| Cruz del Sur

En el complejo mapa de bandas del sector de la zona sur donde se han acumulado 37 crímenes en los últimos dos años, el llamado Fonavi de Lola Mora e Hipócrates acumula una decena de esos casos, el último hace ocho días, en un contexto de balaceras donde vecinos denuncian violentas usurpaciones. Ubicado al sur de Uriburu, hasta Gutiérrez, limita al oeste con el barrio Grandoli, enfrentado desde hace una década con el Municipal.


El Fonavi fue siempre caja de resonancia de este último conflicto, y también de las peleas en Tablada, al norte de Uriburu, que animaron por ejemplo grupos como los de Ameghino contra los de Centeno. Pero también ha tenido su propia dinámica y en ese sentido el nombre de Milton Damario aparece nombrado desde hace 15 años. Una década atrás, Milton (absuelto por el crimen de Claudio “Pájaro” Cantero y detenido por otros casos), en enero de 2008, fue baleado en Chacabuco y Ameghino por un pibe del Fonavi de Lola Mora e Hipócrates con el que tenía, y tiene, una bronca personal.


Nueve meses más tarde un vuelto por ese ataque dejó muerto a Paulo Acosta. Los conflictos por afirmación de identidad y los códigos de la venganza aparecieron ya desde entonces junto con la pelea por el territorio para el narcomenudeo y el paravalanchas de Newell’s: en el barrio, un tío de Milton manejaba algunos bocas de expendio, que este joven luego heredó.


Otras estaban en poder de un grupo rival, desprendido del primero luego de que los líderes de la banda de Los Gordos decidieran blanquear parte de su operatoria de negocios. En marzo de 2008 un operativo antidrogas mandó presa a la Gringa, una mujer que entonces era pareja de otro pesado del barrio, Norberto “Peligroso” Armanino, quien también fue detenido. Este último sería asesinado en mayo de 2011 en Uriburu e Hipócrates, acribillado por una ráfaga de ametralladora. Por el caso está procesado Damario.


Así como la detención de la referente del cercano barrio Municipal Rosa Caminos, en marzo de 2016, provocó un desequilibrio que entre otras cuestiones explica el inicio de la saga de 37 crímenes en la pelea entre los clanes Caminos (del Municipal) y Funes (de Tablada y con influencia en barrio Grandoli) y sus aliados, conocedores de mundo del hampa ubican un operativo ocurrido en junio de ese mismo año como el que dejó sin referente claro al Fonavi de Lola Mora e Hipócrates: cuatro de una docena de allanamientos de la Operación Guaraní del fuero federal se hicieron allí para desbaratar la banda de narcomenudeo que Damario (detenido desde septiembre de 2013) seguía manejando desde la cárcel, vía celular. Tras esta movida judicial, los tiros, que al unísono con el resto de la zona habían recomenzado en marzo, dejaron víctimas fatales desde octubre de 2016.


El 7 de octubre mataron de un tiro en la garganta a Tamara Bustos, una chica de 22 años, en Sánchez de Thompson 31 bis, casi sobre la esquina de Lorenzini. En el barrio algunos vecinos se animaron a contar que la joven vendía droga para un tal Gordo Chancho, referenciado en la alianza de los del Municipal con el sector de Tablada liderado por Ariel “Tuby” Segovia. Cinco días antes en el barrio habían descartado incendiado un Ford Focus usado para un raíd de produjo dos crímenes vinculados con la disputa de bandas.
El 22 de octubre Ignacio Verón, de 28 años, terminó asesinado de un disparo en la espalda cuando visitaba a un amigo junto a su hermano en Hipócrates y Lola Mora.


El 27, mataron a Franco Carballo en Grandoli al 4900, pero los tiradores se habían equivocado; 20 horas más tarde, los atacantes aparecieron y enmendaron su error. La víctima fue su primo, tocayo y verdadero blanco, Franco Nicolás Carballo en barrio Tablada.
El 30 de octubre fue asesinado Marcelo Ponce en barrio Grandoli. La víctima vivía en Lola Mora e Hipócrates y supo responder a uno de los asesinados líderes de la barra brava de Newell’s por ese tiempo, Matías Franchetti, conocido como Cuatrerito y también referente de barrio Grandoli.


El 31, Mónica –mamá de un chico apodado Polaquitoy vinculado en el crimen de Ponce– fue atacada a tiros cuando charlaba con la almacenera Rosa Arrotea, quien falleció el 18 de noviembre siguiente. El 26 de diciembre, Carlos Juárez fue asesinado a tiros y el 29 motociclistas ejecutaron a Cristian “Bebeto” Gorosito, también miembro de la barra de Newell’s. El 2017 transcurrió en relativa calma, al menos sin asesinatos, hasta que el 4 de septiembre Brandon Nicolás Cabrera, de 22 años, fue acribillado en la puerta de su casa.


Muerte y usurpaciones


En la noche del martes 23 pasado, dos tiradores asesinaron a tiros a Jonatan Jesse, de 21 años, quien estaba parado en la puerta de la casa de su novia, en el núcleo 13 del Fonavi. “El loco tenía una deuda con Alan Funes”, dijeron conocedores del barrio, “y lo mataron porque no la canceló a tiempo”. Funes había sido detenido la mañana anterior junto con su pareja y ambos fueron imputados como integrantes de una asociación ilícita y por un homicidio ocurrido este mes de enero.


Jesse trabajaba de rotisero, oficio que había heredado de su padre y que mostraba con orgullo en su perfil de Facebook. Allegados añadieron que también era electricista y que había tenido problemas con otros jóvenes de la zona, aunque desde Fiscalía señalaron que no lo tenían referenciado como integrante de los bandos en pugna.


Días más tarde, entre la noche del viernes y la madrugada del sábado, hubo nuevos ataques en el barrio, en los núcleos 2, 4 y 18. Según un vecino del barrio, en uno de los casos se escucharon tres disparos que fueron a dar contra una vivienda del núcleo 4, donde vive una mujer, a la que uno de los sectores en pugna pretende usurparle la vivienda.


La tercera balacera sucedió en el departamento 2 del núcleo 18. Según dijo a Canal 5 quien vive en ese lugar, un joven que se identificó como Jorge, otro muchacho se acercó caminando a su vivienda e increpó a un grupo de amigos que festejaba un cumpleaños, para luego dejar tiros de advertencia en la puerta y también desde el sector trasero de la casa. Uno de los impactos le quitó la vida a su mascota, un gato que dormía sobre un lavarropas.


Según contó la víctima, le dejaron una nota que decía: “Váyanse porque la puede ligar uno”, esquela que le entregó a la Policía, que actúa a las órdenes de la fiscal María de los Ángeles Granato. El móvil de los ataques, según las diversas fuentes, es la usurpación de propiedades para reconvertirlas en bocas de expendio para el narcomenudeo. En las horas siguientes Jorge decidió mudarse, ante una nueva amenaza.

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