Política
31-01-2018
Esquivando charcos
Mientras el socialismo y el PJ dirimen sus internas, coquetean y definen estrategias, los socios más fuertes de Cambiemos caminan el territorio. Por ahora, los dirigentes amarillos se cuidan de no quedar salpicados por los errores y las polémicas que generan desde la Casa Rosada.
Aumentar tamaño del texto Reducir tamaño del texto Tamaño del texto normal
Orlando Chircaz | Cruz del Sur


El primer mes del año mostró la posibilidad, los claroscuros y el ocaso de un frente electoral entre el socialismo y el PJ. Difícil un acuerdo entre partidos, aunque es evidente que hay diálogo y dirigentes de ambos espacios podrían formar parte de una nueva coalición política que incluiría a sectores radicales, de movimientos sociales y sindicales y otros partidos provinciales.


En ese contexto el radicalismo amarillo empezó a moverse en el territorio, una jugada que no incluye a todos los correligionarios macristas ni a sus socios del PRO. Así, José Corral inició su campaña para llegar a la Casa Gris en 2019 y entre sus primeros pasos estuvo adelantar a enero el Foro de Intendentes y Presidentes Comunales de la Unión Cívica Radical.


Allí concurrieron la mayoría de los dirigentes que están más o menos cerca del Gobierno Nacional, y algún que otro jefe comunal que orejea las cartas para ver dónde ubicará su apuesta el año que viene. De todas formas se cuidaron de no criticar al gobernador Miguel Lifschitz ni al Frente Progresista, después de todo esperan recibir financiamiento para obras e infraestructura.


Por caso, defendieron el Plan del Norte (que garantiza obras para el norte santafesino) mientras la Nación tiene nula inversión en esa parte de la provincia y la necesidad de que la Legislatura apruebe un endeudamiento millonario para pavimentación de calles en pueblos y ciudades. Sin embargo, la idea central pasa por presionar a los legisladores para que aprueben el Consenso Fiscal.


A su vez, solicitar al gobernador la automaticidad de la remisión de partidas que corresponden a municipios y comunas. Corral es uno de los principales operadores para que Santa Fe adhiera al Consenso Fiscal y con números en una carpeta muestra lo favorable que será para la provincia y la coparticipación a las localidades ajustarse a la estrategia nacional.


Lo que mayor ruido hace de frente a la opinión pública es la reforma previsional, pero eso ya fue aprobado por el Congreso. Radicales frentistas, socialistas y peronistas están en contra del Consenso, pero los dos primeros entienden que al ser firmado por el gobernador Miguel Lifschitz están en la obligación política de ser orgánicos. Hoy, todo es parte de negociaciones.


Mientras tanto, Corral y el PRO se mueven a gusto en la provincia de Santa Fe. No los afectan los escándalos nacionales ni tienen que salir a defender a los dirigentes más cuestionados de Cambiemos. Se limitan a hacer prensa con anuncios de futuras obras y de las buenas perspectivas para los próximos años. Antes habrá que sufrir los cimbronazos del ajuste, pero lo dicen tranquilos.


Efectismo amarillo


Una máxima del empesariado es que detrás de un problema se esconde una posibilidad. Y con esa premisa el equipo presidencial, que incluye encuestadores, gurúes comunicacionales y especialistas en marketing, anunció a través del propio Mauricio Macri que se terminó el nepotismo en el Gobierno Nacional. Ningún familiar directo de los ministros podrá ser funcionario.


Según el diputado nacional del Frente Progresista, Luis Contigiani, el anuncio del Presidente de reducir un 25 por ciento de la planta política en el Gobierno tiene por objetivo esconder los problemas reales. A modo de ejemplo, mencionó que todos los días la Nación paga 800 mil pesos de intereses por la emisión de deuda a corto plazo (Lebacs) y de altísima rentabilidad.


El ahorro es de 1.500 millones de pesos anuales, o sea, el mismo dinero que Nación paga cada dos días por los intereses de dan las Lebacs a quienes no invierten en producción sino en timba financiera. En definitiva, un gesto más efectista que efectivo para terminar con ciertas prácticas acomodaticias en el Estado. Eso sí, hay tres aspectos que no se tocaron ni se mencionaron.


En primer lugar, el gobierno del ingeniero Macri multiplicó un 25 por ciento la planta de personal político en relación al gobierno de Cristina Fernández; ahora se produce un presunto ahorro, mayoritariamente con familiares del poder. Segundo, no se avanzó con evitar que padres, primos y hermanos del Presidente o de sus ministros hagan negocios con el Estado, un capitalismo familiar.


Y tercero, no se transparentó cuántos dirigentes cercanos a la actual gestión de Cambiemos terminaron dentro de sindicatos como ocurrió con la empleada de la familia Triaca. Es fácil pensar que el ministro de Trabajo de la Nación pagaba un sueldo bajo a su empleada doméstica, pero compensaba el monto total con un cargo en un gremio y así todos contentos.


La Casa Rosada y la mayoría de los dirigentes de Cambiemos, entre los que se incluyen los santafesinos, reprocharon la actitud de Triaca hijo pero gambetearon opinar de las responsabilidades políticas e institucionales del titular de la cartera laboral. Solo bastó con adelantar las vacaciones para tratar de salir de la agenda pública y que baje la espuma de la polémica.


Lo importante, como ocurre en cualquier otra gestión nacional, provincial o municipal, es que el peine de moralidad institucional no pase por amigos y “entenados” porque si no habría organismos como Pami y Ansés con cientos de dirigentes en la calle. En la ciudad de Santa Fe, por cierto, el radicalismo perdió terreno en esos lugares. Aún tienen gerencia de empleo y Enacom.


Pisan el territorio



Con Gerencia de Empleo y políticas del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación hay dirigentes del radicalismo amarillo que están bajando al territorio para armar electoralmente para el año que viene. Uno de los principales operadores es el diputado nacional Hugo Marcucci, quien ingresó al Congreso de la mano del FPCyS y en el aire se dio vuelta para caer en Cambiemos.


Marcucci fue senador por el departamento La Capital y trata de frenar el crecimiento del socialismo, que en los comicios de 2017 ganó en Santa Fe, Recreo, Rincón y varias localidades de la región. El legislador llega con recursos y su bajo perfil le permite hablar con todos, incluso con peronistas. Fue uno de los que votó la reforma previsional contra los jubilados y se cuida de hablar del tema.


En Rosario ocurre algo similar con el PRO puro, pero hasta ahora no hay una articulación concreta con los radicales del centro norte provincial. El apoyo en territorio es fuerte porque apuestan a ganar la ciudad y potenciar al candidato a gobernador que elijan para conseguir la provincia (entienden que Corral quiera llegar a la Casa Gris pero no descartan una interna con Luciano Laspina).


En tanto, los diputados Federico Angelini y Gisela Scaglia se mueven por todo el interior. Cierran acuerdos con todos aquellos que puedan sumar a la causa y se cuidan de pisar distritos gobernados por la UCR, aunque también hay cruces y tensiones. En el PRO advierten que Cambiemos es solo una herramienta electoral y abunda la desconfianza interna.


Eso lo saben todos pero ninguno reniega de las reglas de juego. También saben que José Corral tiene una buena relación con los ministros Marcos Peña y Rogelio Frigerio, además del presidente Macri. Pero no pocos critican que su construcción es muy personalista y apuesta más a consolidar su figura que a defender el modelo nacional de Cambiemos.

Dejanos tu comentario...

Martes 24 de Abril de 2018
Charlie Egg
El año de la división
Bricco
Acquarone
Tessa
Libros en alpargatas
Caferra
Citas
Cielo Razzo
Sherlock
Scher
podo
Mujica
Sasturain
ricciardino
Sietecase
Jugar contra el prejuicio
Economía parasitaria
Por qué se lame el perro
Eros y civilización
Maten al rugbier
Expertos en recortes
El futuro del capitalismo
Villanos y empresarios
foto