Política
10-01-2018
Genética electoral

Entre el deseo, la realidad y las diferencias, socialistas y peronistas coquetean en la construcción de un frente electoral común. El pasado belicoso del kirchnerismo contra el partido de la rosa roja genera desconfianza, pero sectores peronistas apuntalan la idea con un plan de seducción.

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Orlando Chircaz | Cruz del Sur

 

La posibilidad de que el peronismo y el socialismo confluyan en un frente electoral en 2019 atraviesa un primer testeo entre dirigentes y su rebote en la sociedad civil. Más allá del peso específico de los que se mostraron a favor, mayoritariamente las opiniones son encontradas y hoy resulta difícil que el acuerdo sea entre partidos por los resquemores cruzados que se abrieron en los últimos años. No escapa al análisis un dato importantísimo: Miguel Lifschitz quiere una reforma constitucional en 2018 y la reelección para la Casa Gris figura al tope de los cambios que se pretenden. Para el entorno del mandatario, detrás del pedido de algunos referentes del PJ para consumar la alianza se esconde la decisión de no acompañar su objetivo de continuar en la gobernación.

 

Precisamente, fue durante el cierre del Campamento de la Juventud Socialista en Cosquín donde Lifschitz remarcó: “Hay un espacio de pensamiento en la sociedad argentina que busca alternativas al PJ y a Cambiemos. Nosotros lo tenemos que recuperar”. Su opinión no alimenta ninguna esperanza de frente con el peronismo, pero sí está dispuesto a sumar dirigentes del PJ al frente. El dato no es menor y tiene una razón de ser: el principal problema del PS radica en Rosario, donde está la mayor parte de su caudal electoral, y una eventual alianza con el peronismo no parece resolver esa situación. Esto mismo lo verbalizó el presidente del PS y concejal rosarino, Enrique Estévez, quien descartó juntarse con aquellos que hablaban de “narcosocialismo”.

 

Un frente a cualquier precio, con sectores que fueron muy duros con los gobiernos socialistas, no parece una opción real. “Llegaron a decir que Hermes (Binner) y su hermano robaban bebés en una clínica de Casilda. Utilizaron medios de Capital Federal, incluso la TV pública, para nacionalizar la mentira. Y detrás de eso había dirigentes kirchneristas muy conocidos por todos”, dijo una fuente.

 

El mismo dirigente del PS -que habló en off- recordó que hubo un presidente del PJ provincial (José Luis Freyre) que dejó entrever la necesidad de que la presidenta Cristina Fernández intervenga la provincia de Santa Fe en 2012. Fue cuando se produjo la detención del excomisario Hugo Tognoli y otras polémicas con la conducción policial de aquel entonces. El pase de facturas sigue.

 

¿Y los radicales?

 

Mientras tanto, el titular de la Cámara de Diputados de Santa Fe, Antonio Bonfatti, cree que es momento de construir un frente político más amplio e inclusivo para enfrentar a la “derecha”, que es Cambiemos. Allí figuran organizaciones de la sociedad civil, los sindicatos y los “que se sientan identificados con los valores que dejamos marcados en nuestras gestiones ejecutivas”.

 

Esa idea prendió bastante rápido en organizaciones socialistas de base territorial de Santa Fe y de Rosario, varios dirigentes cercanos a Bonfatti postearon las mismas declaraciones en sus cuentas personales y sectores justicialistas valoraron lo que creen es el convite a una alianza. Hasta ahora, no hubo un referente peronista de peso que haya hablado en contrario a un posible acuerdo.

 

Dirigentes de uno (PS) y otro partido (PJ), con buenas intenciones, están convencidos de que volver a dividir por tres en las próximas elecciones provinciales solo beneficiará a Cambiemos. Es decir, un camino allanado para que el delfín de la Presidencia de la Nación acceda a la Casa Gris.

 

Trascender a la pertenencia partidaria para juntar a lo que piensa parecido. El costo político de la alianza y cuánto está dispuesto a ceder cada uno es la gran discusión. En tanto, otro elemento de la misma ecuación pasa por los dirigentes que desconfían en los frentes anti: unirse por espanto. Desde la UCR frentista dejaron en claro a dirigentes del PS que no van a aceptar a ningún “compañero” que venga con prontuario o haya “defendido lo indefendible”.

 

Compartir espacios de poder no es una cualidad que caracterice al radicalismo, al que, de todas formas, le reconocen que una parte importante de los correligionarios optaron por sostener el Frente Progresista, y defenderlo, en lugar de pegar el portazo para ir en fila india a pedir cobertura a la Casa Rosada. Cuánto cuesta esa sociedad no es poca cosa; todo está en una balanza y se pesa.

 

Por el momento, ese radicalismo se mantuvo al margen de las declaraciones que circularon. Están más concentrados en contener a la propia tropa y evitar el filtrado de dirigentes hacia Cambiemos. Desde ese lugar amarillo ya circulan algunas definiciones que dan por sentado la excusa que utilizaron para irse: el socialismo y el kirchnerismo son lo mismo. Durante ocho años no dijeron nada.

 

Un límite llamado Cambiemos

 

Para febrero próximo el gobernador Miguel Lifschitz pretende relanzar el Frente Progresista Cívico y Social, lo que también incluiría cambio de nombre; como versión circuló Frente Amplio Santafesino (FAS). Esta actividad estaba prevista para diciembre pero la conflictividad social que suscitó la sanción de la reforma previsional hizo postergar varias definiciones.

 

Nadie discute la importancia ni el peso del gobernador en el diseño de estrategias políticas, pero no tiene el monopolio de las decisiones. Eso puede contrariar al dirigente socialista pero no deja de ayudar a la democracia interna del partido. Por ese motivo, cualquier tipo de alianza trasciende posiciones personales y obliga a edificar acuerdos estructurales.

 

El Partido SI, cuya máxima referencia es la diputada Alicia Gutiérrez, anticipó que están dispuestos a conformar un frente con socialistas y radicales, y también con peronistas, organizaciones sociales y movimientos sindicales. El titular de la UOM Rosario, Antonio Donello, dijo que “entre el grueso del peronismo y el grueso del socialismo son muy pocas las diferencias”.

 

Donello participó en la lista de candidatos a diputados nacionales que encabezó Alejandra Rodenas, a la que senadores provinciales del PJ la presentan como la renovación de su partido. Esos mismos legisladores son de los más interesados en llegar a un acuerdo con el PS, después de todo, varios de ellos sienten que si no unen fuerzas podrían sucumbir en sus departamentos ante Cambiemos.

 

Por último, es de remarcar que el socialismo tiene su congreso provincial en mayo, la UCR no acelera sus decisiones orgánicas para no partir el partido (entre frentistas y macristas) y el PJ tiene una vida partidaria prácticamente nula. Cualquier construcción y decisión electoral deberá contener definiciones de esos órganos políticos, pero, por ahora, todos hablan con todos.

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