Sociedad
27-12-2017
Monos: la moto del Fantasma y el amigo narco del juez Vienna

El eje de los últimos días en el juicio al clan Cantero estuvo dado por el vínculo entre el magistrado que instruyó la megacausa y el padre de Martín Paz, cuyo crimen desató la avanzada judicial sobre la banda de La Granada. El narcoempresario Spadoni dio detalles de una Kawasaki Ninja que le dejó Paz padre a instancias del juez.

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Alberto Carpintero | Cruz del Sur

 

La actuación del juez instructor Juan Carlos Vienna se convirtió en los últimos días en el eje principal del juicio a los Monos. La estrategia de la defensa es demostrar que el conocido vínculo entre el magistrado y el padre de Martín “Fantasma” Paz –cuyo crimen en septiembre de 2012 derivó en la megacausa por asociación ilícita que se juzga en estos días– fue lo que impulsó la persecución judicial sobre el clan Cantero.

 

En las audiencias se ventilaron los viajes de Vienna y el ex mánager de box Luis Paz a los Estados Unidos –un escribano dio fe de la famosa foto que muestra a ambos y sus respectivas parejas en una de esas veladas pugilísticas–; se dieron a conocer las planillas de Migraciones que los muestran saliendo y volviendo al país al unísono en uno de esos periplos; declaró el periodista Rolando Graña, quien entrevistó a uno de los jefes de los Monos, Ramón Machuca (alias Monchi Cantero) y al propio Vienna, y difundió la célebre imagen captada por el sistema Gigapan con el mismo procedimiento que dijo haber hecho el notario.

 

También Graña dejó un textual picante: “No había hasta el momento en el país antecedentes previos de un juez que en un caso tuviera semejante vínculo con una de las partes en pugna”. Más allá de estos testigos, sobresalieron por su aporte de hechos poco conocidos los testimonios de Ariel Gustavo Spadoni, propietario de una concesionaria de motos condenado por enviar más de una tonelada de cocaína a Europa, y de Diego Cuello –dueño de la conocida Narcochacra de Alvear que fue el primer sospechoso del crimen del Fantasma–, quien dio detalles de la relación comercial que lo unía con éste.

 

Spadoni era dueño de una agencia multimarcas de motos ubicada en Mendoza al 1600. En julio de 2013 fue detenido en el caso Peras Blancas, como se conoció el envío de 1.235 kilos de cocaína a Portugal desde el puerto de Zárate, y condenado a doce años de cárcel a principios del año pasado por este caso. En septiembre de 2013 fuerzas federales incautaron todos los rodados del local, incluida una moto Kawasaki Ninja de 1000 centímetros cúbicos, por la que aún hoy nadie reclamó su devolución ante la Justicia federal.

 

En la documentación secuestrada, figuraba el nombre de Vienna en el casillero que daba cuenta de esta moto. Según la defensa de Monchi Cantero, fue una dádiva, un regalo de Luis Paz a su amigo Vienna. Para la Fiscalía, tras el testimonio de Spadoni eso no se pudo comprobar.

 

El amigo del juez

 

Spadoni dijo que el juez Vienna era un cliente de la concesionaria desde 2010, y que luego entablaron una relación de amistad, a partir de que los fanáticos de los rodados se reunían en el local cada sábado a intercambiar experiencias sobre su hobby. Así, compartieron viajes juntos en moto a diferentes lugares del país. Entretanto, el magistrado fue subiendo de cilindrada en sucesivas motos: de una Kawasaki de 600 centímetros cúbicos pasó a una BMW con el doble de cilindrada.

 

El narcoempresario dijo que en un momento Vienna le dijo que tenía un amigo, un conocido que tenía una moto que quería vender. Cuando el magistrado le contó la historia del rodado se dio cuenta de que ya conocía el rodado: una Kawasaki ZXR de 1000cc azulina, que había sido importada desde Buenos y nunca fue patentada.

 

El primer dueño fue el propietario de una concesionaria cordobesa, quien luego se le vendió a un mecánico rosarino. Más tarde estuvo en poder de Gervasio González, dueño de la disco Yamper, lugar donde Claudio “Pájaro Cantero” estuvo minutos antes de ser asesinado frente a otro boliche, en mayo de 2013, crimen que dio origen a una serie de vendetas que tuvieron como contrapartida una avanzada judicial contra los Monos. Este hombre dijo que llevó la moto a la concesionaria para venderla, aunque luego la retiró porque había conseguido comprador, dijo Spadoni, quien añadió que nadie quería patentarla porque había que pagar una deuda grande. 

 

El amigo del juez, Luis Paz, llegó a la concesionaria unos días después, en febrero o marzo de 2013, con la moto y la dejó en consignación. Spadoni relató que el recién llegado dijo ser mánager de box, reveló a quiénes representaba en ese momento, e incluyó a Lucas Matthysse, un púgil que en por entonces estaba en su apogeo.

 

Gervasio González aportó con su testimonio el resto del derrotero de la Kawasaki. Contó que conocía al Fantasma en su rol de comprador y vendedor de vehículos y que a la vez tenía contacto con un tal Fabián, que en ese momento tenía la moto en su poder. Añadió que poco después el Fantasma le dijo que había recibido la moto porque Fabián tenía una deuda con él, por lo cual González le entregó los papeles.

 

El juez y la Narcochacra

 

El nombre de Diego Cuello se hizo conocido tras un allanamiento, en abril de 2013, a una chacra de Alvear donde según la Policía podía haber mercadería robada de la firma Calatayud. El dueño del predio, donde se criaban chanchos, era Cuello. Este hombre, hoy procesado en el caso narco conocido como Los Patrones junto con el hermano de Monchi, Ariel “Guille” Cantero, dijo que conocía al Fantasma, a Monchi, a Guille y al padre de estos dos, Ariel “Viejo” Cantero, del barrio.

 

Ese allanamiento en la chacra donde la Policía provincial dijo haber encontrado drogas y armas fue desbaratado por la Justicia federal, que absolvió en juicio a Cuello por irregularidades en el procedimiento y además mandó a investigar a los uniformados que actuaron y al juez que encomendó el allanamiento, Vienna. Cuello sólo quedó vinculado con la tenencia de un arma de fuego incautada en su vivienda y firmó un abreviado.

 

Para julio de 2013 Cuello estaba detenido en la cárcel de Piñero por la Narcochacra. Cuello contó que lo llevaron una mañana a Tribunales y lo dejaron en el penal hasta la tarde; luego lo subieron al despacho de Vienna. El juez le empezó a preguntar por los Cantero, de qué vivían. Le dijo que había gente que los señalaba como los matadores de Martín Paz. Cuello desconoció esa información, aseguró.

 

Según el testimonio, el juez le terminó diciendo que iba a tener que declarar contra ellos, porque sino le iba a pasar lo mismo que a los Cantero: no iba a conocer ni a los nietos. Lo amenazó y finalmente le hizo firmar una declaración que no leyó, aseguró Cuello. Cuando le mostraron el acta testimonial, dijo que ninguno de los datos personales, salvo su nombre, estaba correcto. Según trascendió en las audiencias del juicio, Cuello había intercambiado mensajes con el Fantasma, donde le reclamaba una deuda, hasta la noche antes de la ejecución.

 

En cuanto a Luis Paz, Cuello dijo haberlo visto algunas veces, cuando estaba con Martín, y dos veces tras la muerte del Fantasma. Una vez habló por teléfono, cuando el suegro de Martín se presentó en la chacra a buscar los camiones del Fantasma, que él guardaba en ese lugar, donde tenía un taller mecánico. Había 5 o 6 camiones Scania y Mercedes, 4 o 5 semirremolques y una Toyota Hilux, describió. Cuello llamó a Luis Paz para preguntarle si le daba los vehículos y éste le dio el visto bueno. La segunda vez lo llamó a un hotel, le preguntó por un auto que faltaba, por los camiones y si había algo más sobre los bienes de su hijo.

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