Política
27-12-2017
Deseos políticos
Con el próximo ciclo lectivo arrancará la carrera electoral en la provincia de Santa Fe. Lifschitz buscará consenso para la reelección mientras las demás fuerzas posicionan nombres, miden resultados y  aceleran estrategias para 2018.
Aumentar tamaño del texto Reducir tamaño del texto Tamaño del texto normal

 

Orlando Chircaz | Cruz del Sur

 

Esas intrigas le caben a todos por igual. Desde el oficialismo santafesino, que tiene al gobernador Miguel Lifschitz viendo si le alcanzan los votos para llamar a la asamblea constituyente, hasta el PJ, que busca un candidato que contenga a todos y Cambiemos que se reconfigura entre dirigentes del PRO, radicales y reutemistas. Todo ello, en un contexto socio-económico difícil y desgastante.


En relación al Frente Progresista Cívico y Social, la idea de sus principales dirigentes era relanzar este espacio durante diciembre pero la conflictividad que despertó el debate por la reforma previsional hizo capotar la intención. Según una fuente consultada por Cruz del Sur, la actividad (que incluiría el cambio de nombre) pasó para fines de febrero del año próximo.

 

Socialistas, radicales frentistas, demoprogresistas y dirigentes de varios partidos menores, como SI, Pares y GEN seguirán en el mismo camino pero bajo otra denominación. El objetivo, además, es que se sumen otras expresiones partidarias, sociales e independientes para ampliar la masa crítica. A todo eso se suma la alternativa de buscar la reelección del gobernador.

 

El propio Lifschitz dejó en claro que le gusta la idea pero antes aclaró que necesita mayor consenso político. Los dos tercios de las cámaras de Diputados y Senadores debieran avalar el pedido de reforma constitucional, luego hay que elegir los constituyentes (mediante el voto) y finalmente tener las adhesiones suficientes para que se apruebe una hipotética reelección.

 

Socialistas como Antonio Bonfatti y Rubén Galassi, quienes tenían dudas sobre el tema, ya dijeron que van a aprobar un proyecto de reforma si lo envía el gobernador. Hay varios radicales frentistas, los que se encuentran en el Grupo NEO que conduce el vicegobernador Carlos Fascendini, también están de acuerdo. La imagen positiva de Lifschitz es un muy buen gancho para tratar de retener el gobierno de Santa Fe en manos del progresismo.

 

No todos los actuales integrantes del FPCyS piensan lo mismo, pero en esa diversidad hay diálogo. Las mayores dificultades, en todo caso, pasan por saber cuál será la reacción orgánica de la UCR, cuál es el costo del apoyo radical y si verdaderamente hay chances de incorporar a justicialistas a la coalición. A su vez, está el compromiso de obras e infraestructura en toda la provincia.

 

Es decir, más allá de la política existe una necesidad manifiesta de no bajar el ritmo de la gestión. El gobernador entiende que es el rasgo distintivo de su administración y la mejor y mayor forma de conseguir el apoyo y la aprobación de los santafesinos. Mientras, deberá sobrellevar la tensión interna, la relación con la Nación, los problemas propios de cualquier gobierno y la situación económica.

 

Ensalada radical

 

En tiempos de inventarios queda claro que 2017 no fue un año cualquiera para la política provincial. El radicalismo más amarillo se fue del Frente Progresista, siendo su suerte una verdadera incógnita. El intendente de Santa Fe, José Corral, optó por pegar el portazo y hacerse con el sello de Cambiemos para competir en las urnas y preparar su candidatura a gobernador.

 

Dirigentes cercanos a Corral aseguran que en marzo de 2018 arrancarán con las recorridas por toda la provincia; necesita un mayor nivel de conocimiento y aprovechar (¿?) el cheque en blanco que tiene la gestión nacional con el electorado. Hoy, en ese sector de la UCR, ya nadie discute al intendente ni pone bajo la lupa sus pretensiones de llegar a la Casa Gris.

 

Bajó a Mario Barletta, su mentor, de la lista de candidatos a diputados nacionales y lo jubiló políticamente. Pocos se atrevieron a tanto, más aún cuando el actual embajador en Uruguay no se caracteriza por sus modos cuidados y trato afable. La decisión no provocó ningún cortocircuito interno ni heridos, salvo el propio Barletta. Rienda corta, muy corta.

 

Además logró imponer a Albor Cantard como cabeza de lista, que tuvo una victoria arrolladora (la fuerza de la marca ayudó más que el candidato, claramente). Sin embargo, en su terruño la alegría no fue radical. El socialismo le sacó casi 10 puntos de diferencia en la categoría a concejales y posicionó al ex periodista Emilio Jatón para la intendencia en 2019.

 

Allí un dato importante, que tal vez pasó desapercibido a nivel provincial. El senador Omar Perotti apadrinó a una sola lista en todo el territorio, la del candidato a concejal del PJ en la ciudad capital: Marcos Castelló. Hubo fotos y spots en conjunto, un apoyo que ningún otro consiguió (ni siquiera en Rafaela o para la categoría de diputados nacionales). Castelló terminó tercero cómodo.

 

De vuelta a Cambiemos, el PRO santafesino no quiere quedar atrapado por las estrategias de José Corral. Reconocen en el intendente santafesino a un dirigente con mucha capacidad, pero la desconfianza también es grande. Jugar a dos puntas y ser complaciente, primero con el FPCyS y ahora con el Presidente, no lo ayudan. Entonces, sobrevuela un candidato propio del PRO.

 

El apuntado para buscar la gobernación en 2019 es Luciano Laspina. El actual diputado nacional hace casi dos décadas que vive en Capital Federal y desde allí construyó una relación de confianza con el propio Mauricio Macri, quien le dio la responsabilidad de ser el presidente de la Comisión de Presupuesto en la Cámara baja de la Nación.

 

Como suele ocurrir en estas alianzas, generar candidatos propios en las principales categorías también ayuda a negociar de otras formas para evitar las primarias abiertas. En esas especulaciones tanto el radicalismo de José Corral como el PRO, que encabeza el diputado Federico Angelini, tienen alta experiencia. Así terminan el año político en esa unión convivencial.

 

Mientras tanto, en un rol desdibujado y con la excusa de garantizar la gobernabilidad de Miguel Lifschitz (por eso no se retira de la coalición provincial), el actual presidente de la UCR en Santa Fe, Julián Galdeano, hace campaña por Cambiemos pero reclama lugares en la gestión del FPCyS.

 

Galdeano representa al MAR –Movimiento de Acción Radical–, al igual que Santiago Mascheroni.

El primero es más macrista, el segundo más frentista. El primero es muy crítico del socialismo y del gobernador, el segundo defiende como pocos a la gestión desde su banca de diputado provincial y discute cuotas de poder internas. Así las cosas, se desconoce si esa divergencia es real o forma parte de una táctica consensuada para ganar tiempo y cobrar (políticamente) por dos ventanillas.

 

Con todos y para todos

 

El justicialismo santafesino atraviesa, desde hace varios años, una crisis de identidad y eso solo provocó una caída estrepitosa en la consideración electoral. Desde el reutemanismo más rancio al kirchnerismo moderado, desde el kirchnerismo de paladar negro hasta la diáspora que llevó peronistas al Frente Renovador y también a Cambiemos.

 

Casi cualquier posibilidad electoral tiene a un peronista entre sus candidatos. Lo único que puede unir todas esas partes es una conducción partidaria fuerte y convocante, hasta ahora no ocurrió, o una figura con chances reales de volver a gobernar la provincia. Ese lugar se lo quedó Omar Perotti, tanto por desempeño electoral como por trabajo político. No obstante, su nombre hoy provoca diversas reacciones.

 

Hay adhesiones de intendentes, jefes comunales y diputados provinciales, y hay silencio cómplice de sectores que no se sienten identificados con Perotti pero que prefieren a un peronista en la Casa Gris. También están aquellos que hacen duras críticas hacia el senador nacional, tanto por su posicionamiento tan cercano a Mauricio Macri como por su personalismo y falta de diálogo interno.

 

Ningún tema urticante, complejo, difícil, de los que se discuten a nivel nacional, lo tiene a Omar Perotti. Difícil que se lo vea defendiendo desde su acompañamiento al acuerdo con los Fondos Buitre hasta su negativa a la reforma previsional. Fiel a su estilo, quiere pasar desapercibido, no confrontar con nadie y esperar hasta el año que viene para ver si todo eso le alcanza para ser gobernador en 2019.

 

Un papel menos trascendental, pero que sectores peronistas están midiendo, es el que lleva adelante la ex jueza y actual diputada nacional, Alejandra Rodenas. Los senadores provinciales, o una buena parte de ellos, inflan su imagen y quieren construir poder desde esa figura. Otro que por derecho propio se vuelve a posicionar es Agustín Rossi.

 

El Chivo ya anticipó que no intentará ser candidato a gobernador y así liberó al peronismo de una serie de axiomas que lo acompañaron en los últimos años: gana fácil en la interna pero es un mal candidato en la general. De todas formas, Rossi recuperó visibilidad política con la banca en el Congreso y resta saber qué hará con su armado de aquí a los próximos meses.

 

Ver a Agustín Rossi, a Alejandra Rodenas y a Omar Perotti en el mismo barco parece difícil, pero todo es posible. El peronismo provincial, que viene de derrota en derrota, empezó a ver la política de manera menos ideológica y más programática. Dicho escenario le gusta a la mayoría de los consultados, aunque pueda hacer ruido en el kirchnerismo de base.

Dejanos tu comentario...

Martes 18 de Diciembre de 2018
Erotismo del poder femenino
Hockey con futuro
Todo caso policial
Salud Pública
Charlie Egg
El año de la división
Bricco
Acquarone
Tessa
Libros en alpargatas
Citas
Scher
podo
Mujica
Sasturain
ricciardino
Sietecase
Jugar contra el prejuicio
Economía parasitaria
Por qué se lame el perro
Eros y civilización
Maten al rugbier
Expertos en recortes
Villanos y empresarios
foto