Sociedad
13-12-2017
Todo sexo es político
María Riot es una militante política, dirigente de la Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas (Ammar). Participa de los encuentros de mujeres y , a la vez, cuestiona lo que llama el feminismo abolicionista, que persigue la trata de persona pero genera desprotección e ilegalidad para las mujeres que ejercen el trabajo sexual en la calle y pretenden organizarse.
Aumentar tamaño del texto Reducir tamaño del texto Tamaño del texto normal

Virginia Giacosa y Sonia Tessa*


El periodista español que la entrevistó para la revista catalana “Interviú”, en noviembre pasado, la llama “agitadora social y sexual” y cuenta que trabaja entre Barcelona Y Buenos Aires –donde nació hace 26 años en el seno de una familia trabajadora– como prostituta y actriz porno. María Riot es una militante política, dirigente de la Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas (Ammar). Participa de los encuentros de mujeres y , a la vez, cuestiona lo que llama el feminismo abolicionista, que persigue la trata de persona pero genera desprotección e ilegalidad para las mujeres que ejercen el trabajo sexual en la calle y pretenden organizarse.

 

Lo de “Riot” (“disturbio”, “revuelta” en el idioma de Shakespeare, George Orwell y David Bowie) es un homenaje al movimiento de mujeres Riot Grrrl. Se inició en la pornografía con una cámara web, tiene una columna en la radio porteña Metro y hoy planea realizar el primer festival de cine porno de Argentina.

 

—Las veía en el Encuentro Feminista Latinoamericano del Caribe, donde tuvieron actividades que fueron muy masivas y pensaba cómo cambia la cuestión estar organizadas o no estarlo. ¿Qué significa para vos formar parte de una organización?

 

—Bueno, la organización existe desde 1994, yo en esa época tenía dos años. Yo llegué recién a la organización hace dos años y venimos trabajando en un montón de problemáticas, en especial se empezó a militar para pedir basta de abuso policial, las mismas trabajadoras sexuales organizadas de la calle. Y para mí, que me aceptara la organización porque no podía contarle a mi familia y el miedo a lo que podían decir de mí si se enteraban, el acercarme, el saber que había trabajadoras como yo –trabajadoras distintas pero que a la vez éramos iguales en un montón de cosas–, me hizo sentir que tenía un lugar de pertenencia, donde no me iban a discriminar, donde me iba a poder armar de un montón de herramientas para enfrentarme al día a día y un montón de derechos que no sabía que tenía y eso lo veo también con todas mis compañeras, más allá de cuál sea la forma en que ejercen, la clase social a la que pertenezcan, su nacionalidad, más allá de que algunas son más vulnerables que otras, para eso es la organización, para que cada una tengamos cada vez más derechos, y en Ammar nos encontramos en un momento en que la organización cada vez crece más, asistimos a encuentros regionales, pero también nacionales de mujeres, donde desde el año pasado tenemos talleres de trabajo sexual y aunque seguimos peleando para que se nos incluya y seguimos recibiendo amenazas e insultos en algunas asambleas feministas como la que se hizo en apoyo de la última marcha contra la violencia de género, seguimos resistiendo y organizando las actividades para el año que viene.

 

—Hace poco se reinauguró el cine público El Cairo, en Rosario, con la película “Alanis”, cuya directora trabajó vinculada a Ammar, ¿cómo ves que se visibiliza esta cuestión a partir de ese film?

 

—”Alanis” para nosotras significó un antes y un después, creemos que es la primera vez que una película visibiliza la problemática de las trabajadoras sexuales y nos visibiliza como humanos, como personas que tenemos una vida, que nos pasan cosas, que también las trabajadoras sexuales podemos ser mamás y además vivimos en un mundo que nos estigmatiza por eso y cómo las políticas públicas anti trata terminan perjudicando a las trabajadoras sexuales y no haciendo algo contra la trata, sino persiguiéndonos a las que trabajamos por voluntad propia. Eso es lo que retrata la película y además Ammar tuvo la posibilidad de poder intervenir en el guión ya que Anahí Berneri, como gran cineasta que es, investigó sobre lo que iba a hacer, se acercó a Ammar y se asesoró con las trabajadoras sexuales. Escuchó voces desde personas que no quieren ejercer más la prostitución y desean otro trabajo, cosa que apoyamos y queremos que así sea, como también hay quienes ejercemos el trabajo sexual y queremos seguir ejerciéndolo pero sin estar criminalizadas y sin derechos. Creemos que toda la controversia que hubo alrededor de la película fue poner en debate un tema que está ahí y siempre estuvo pero parece que es difícil de hablar. Queremos que se siga proyectando, hubo una función en la Facultad de Ciencias Sociales y también se va a pasar en la CTA, que es la central de trabajadores donde estamos y también la llevamos al Encuentro Nacional de Mujeres en Chaco. Es la película que muestra la realidad de una trabajadora sexual (interpretada por Sofía Gala) que no es la de todas pero sí la de una y permite comprender muchas cosas que a veces, en una entrevista, no se visibilizan.

 

—Hablabas del Encuentro de Mujeres en Chaco y pensaba que todavía se sigue generando, al interior del encuentro, acaso en menor medida, este debate entre ser puta y ser feminista, ¿cómo podés responder a esto que para muchas mujeres sigue siendo un conflicto?

 

—Una de las cuestiones que más nos costó a las trabajadoras sexuales fue abrazar el feminismo, porque el feminismo le cerró las puertas a las trabajadoras sexuales por décadas. En mi caso fui primero feminista y después trabajadora sexual, pero para la mayoría fue al revés y hubo mucha resistencia desde el feminismo. Nuestras propias compañeras nos contaron que iban a los encuentros y les cerraban las puertas y les gritaban que eran víctimas y no podían hablar o que eran funcionales al patriarcado y su opinión no contaba. Hoy día estamos dando vuelta eso y estamos demostrando que somos sujetos políticos de derechos y que a otras mujeres no se les dice lo mismo que a nosotras. A ninguna empleada doméstica, más allá de que podemos teorizar que su trabajo está basado en la desigualdad, porque por lo general son mujeres de clases bajas y migrantes, pero no se les dice que no pueden ser feministas porque hacen uin trabajo desigual, se lucha para que tengan derechos. Nosotras no queremos discutir más si nuestro trabajo es trabajo o no, nuestro trabajo no es una opinión, es un hecho, y frente a eso no podemos negar a sujetos políticos que están pidiendo por derechos y además por políticas públicas reales para personas que no quieren ejercer más la prostitución. Tenemos la postura de que hay personas que queremos ejercer la prostitución, que somos muchísimas, y hay otras que no y todas las voces deben ser escuchadas, nosotras abrazamos la lucha de todas, no pretendemos que todas se pongan la remera de “Puta feminista”, creemos que el feminismo tiene que abrazarnos a todas, a las negras, a las migrantes, a las trans, y lamentablemente el feminismo ha invisiblizado muchas luchas, me refiero al feminismo más hegemónico, el que ha llegado al estado, y no los feminismo, que siempre han estado en disputa. Y de eso es un claro ejemplo el feminismo negro, al que las feministas blancas le decían: no se puede correr el eje de género a raza, cuando género es lo más importante. Y ahora estamos luchando por un feminismo que también tenga otras perspectivas que aún le faltan: perspectiva de clase, pensar en las mujeres que están privadas de su libertad, pensar en la belleza hegemónica. Es decir, hay un movimiento fuerte de disidencia que está entrando al feminismo y está haciendo que nos cuestionemos muchas cosas. Por ejemplo, hay una posición aceptada en torno al aborto, no se discute si gusta o no gusta abortar. Del mismo modo no hay que hablar de si nos gusta o no nos gusta el trabajo sexual, hablamos de derechos, porque en ningún otro trabajo se cuestionan esa cosas, sólo a las trabajadoras sexuales se nos cuestiona si lo hacemos por necesidad, cuando todo trabajo se hace por necesidad. Lo que queremos es acceder a más derechos, a elegir realmente en este sistema capitalista, qué trabajo querríamos hacer y que se nos deje de juzgar simplemente por ejercer nuestra sexualidad.

 

—Pensaba en tu faceta como actriz porno y cómo denunciás a una industria que hace uso y abuso de determinados cuerpos y estereotipos. ¿Cómo te posicionas desde ese lugar de actriz porno?

 

—Yo trabajo en porno con perspectiva feminista, independiente, con directores y directoras que con la pornografía buscan visibilizar que la sexualidad también puede ser política. Formo parte de una industria denunciando las cosas malas que hay en ella como también formo parte de alguna manera de la industria de la música y denuncio lo malo que ahí, creo que todas las industrias están atravesadas por mucha porquería, mucho machismo y hay que cambiarlas, y es muy valiente para mí que todas, desde los lugares que ocupamos, cambiemos desde adentro. Lo que yo busco es aportar algo desde la pornografía, que se generen nuevas visualizaciones del placer, de los cuerpos, de los deseos y me parece importante que se reivindique la palabra pornografía no es ese estereotipo cliché que pensamos que es, sino algo más amplio. En Argentina por lo menos no hay una industria, así que la vamos a crear nosotras. Así que estamos en eso, con proyectos, el año que viene tengo planeado hacer el primer festival de porno de Argentina, porque la sexualidad, al final, nos interpela a todos, por eso genera tanta controversia el trabajo sexual, porque habla de cuerpos, de dinero y también de sexo.

* Entrevista realizada en el programa “Juana en el Arco”, Radio Universidad FM 103.3 (Radio.Unr.edu.ar), viernes de 20 a 21.


 

Dejanos tu comentario...

Martes 14 de Agosto de 2018
Charlie Egg
El año de la división
Bricco
Acquarone
Tessa
Libros en alpargatas
Caferra
Citas
Cielo Razzo
Sherlock
Scher
podo
Mujica
Sasturain
ricciardino
Sietecase
Jugar contra el prejuicio
Economía parasitaria
Por qué se lame el perro
Eros y civilización
Maten al rugbier
Expertos en recortes
El futuro del capitalismo
Villanos y empresarios
foto