Sociedad
06-12-2017
El cincuentón y los veinteañeros

Logística e inteligencia previa eran las claves de estos ladrones para colarse en edificios céntricos y alzarse con interesantes botines. Actuaron unos siete meses en la ciudad y fueron detenidos de la manera más insólita.

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Carina Ortiz | Cruz del Sur

 

El jefe de una banda de ladrones que ingresaban a casa en las que no estaban sus habitantes (escruchantes) detenido “in fraganti”, aceptó firmar un juicio abreviado tras un largo tiempo tras las rejas. El acuerdo entre la Fiscalía y la Defensa Pública fue homologado el viernes pasado: ocho años de prisión para el mandamás del grupo que se hizo cargo de veintidós robos calificados y la jefatura de la asociación ilícita. Parte de la banda también fue condenada previamente, por abreviados, aunque a penas mucho menores.

 

Una escucha telefónica en una causa por abuso sexual fue el comienzo del fin de la banda comandada por Jorge Alberto Parrondo. El grupo, con el cincuentón a la cabeza, cometía robos con la modalidad “escruche” y se lo investigaba por hechos ocurridos entre agosto de 2014 y marzo de 2015. El 21 de ese mes, cuatro de sus cuatro miembros cayeron in fraganti.

 

Una intervención telefónica entre Parrondo y su alfil Jonatan F., dio los detalles de un asalto que pensaban cometer en un departamento ubicado en la zona de Laprida y Rioja. Ante este dato se armó un procedimiento para detenerlos. Parrondo estaba al volante de un auto esperando en la calle, mientras sus chicos cometían el robo. Su mano derecha, Jonatan F., Cristian De Marco y Jonatan Fernández, todos veinteañeros, ejecutaron el asalto. Sin que se dieran cuenta, la policía realizó un operativo cerrojo mientras los escuchaba en tiempo real y esperaban que los ladrones salieran con el botín. Cuando el trío se subió al Ford Focus conducido por Parrondo, fueron detenidos. En el auto tenían 60 mil pesos, herramientas de cerrajería, un Handy con frecuencia policial y una pistola calibre 11.25.

 

La banda estaba muy aceitada, hacían inteligencia previa de los lugares, abrían la puerta principal de los edificios sin violencia y una vez en el interior rompían los ingresos a los departamentos y se llevaban plata, joyas y armas. En algunos casos, a través de inhibidores, se introducían en autos y robaban lo que había en su interior. En los casos que encontraron llaves luego las usaron para robar las viviendas. El grupo tenía logística y medios económicos.

 

Parrondo era el organizador y se encargaba de que todos los aspectos del hecho estuvieran cubiertos. Observaba los movimientos de los habitantes de los departamentos, la seguridad, los ingresos y cómo podía sortearlos. También verificaba la existencia de cámaras de seguridad. Luego daba la orden a sus chicos, quienes hacían el trabajo sucio. Parrondo estaba afuera pero comunicado mientras escuchaba la frecuencia policial. Los robos eran cometidos siempre en edificios céntricos: Santa Fe al 1000, Rioja al 700, Montevideo al 700, España al 100, Laprida al 800, fueron algunas de las direcciones.

 

Tras la detención, la Fiscalía a cargo de Nicolás Foppiani y en una primera etapa investigativa también su par Georgina Pairola, les imputó una decena de escruches, delito que se encuadra dentro robos calificados –por efracción, en poblado y en banda, con uso de llave falsa o verdadera sustraída– aunque luego ese número se amplió para algunos de ellos. También hubo una fuerte discusión jurídica sobre la figura de asociación ilícita que le imputó la Fiscalía y que finalmente la Cámara Penal confirmó. El último integrante del grupo, Andrés F., se entregó posteriormente y se le asignó una participación menor, desde el principio, se benefició con un arresto domiciliario.

 

Un hombre mayor

 

Parrondo ya había tenido un lugar en las crónicas policiales cuando protagonizó, el 2 de febrero de 2013, un accidente de tránsito que tuvo graves consecuencias para el chofer de un taxi, por ese entonces de 23 años. El hombre embistió un auto de alquiler en Pellegrini y Juan Manuel de Rosas. Los investigadores presumieron que el conductor del auto particular estaba ebrio. La irregularidad en este punto de la investigación generó una causa penal para un policía y algunos empleados del Instituto Médico Legal. Por este hecho Parrondo recibió una condena a un año de prisión condicional por lesiones, antes de ello había recibido una condena a 10 años de cárcel por delitos contra la propiedad.

 

El viernes Parrondo aceptó un procedimiento abreviado a través de su defensora oficial Alejandra Paolini. El hombre reconoció la jefatura del grupo y su participación en 22 hechos de robo calificado, algunos de ellos tentados. En el acuerdo presentado por el fiscal Nicolás Foppiani se acordó 8 años de prisión para Jorge Alberto Parrondo. El convenio fue homologado por el juez Juan Carlos Curto, quien además declaró su reincidencia y decomisó el auto Ford Focus.

 

El resto de la banda

 

El juicio por el crimen de Roberto Pimpi Caminos, ocurrido en marzo de 2010, tuvo como testigo a Jonatan Fernández –uno de los miembros de la banda–, quien sostuvo esa vez la coartada de René Ungaro y Carlos Godoy –condenados por el crimen de Caminos–, cuando dijo que estuvo con ellos en el boliche Bonita, ubicado en el predio del Patio de la Madera, y luego de una pelea fueron llevados a la Comisaría 6°. Los dos hermanos Fernández quedaron presos y la pareja de Jonatan llamó a Ungaro para pedir auxilio. Según sus dichos, Ungaro y Godoy fueron a la comisaría para saber en qué podían colaborar.

 

También estuvo la madrugada que mataron a Diego Olrando Malkovic en la puerta del Boliche Soho, en Salta al 2200. Aparentemente en un enfrentamiento con la policía: le pegaron un tiro en la cabeza. Esa fue la versión policial. Malkovic estuvo en la balacera al colectivo de Newell´s, en febrero de 2010, cuando los micros que traían a la hinchada, entonces comandada por Diego Panadero Ochoa, fue emboscada en la entrada de la autopista Aramburu. Por ese hecho cuatro hombres fueron llevados a juicio entre ellos, Claudio Pájaro Cantero. Todos fueron absueltos.

 

Fernández aceptó un procedimiento abreviado en septiembre de 2015, a 3 años de prisión efectiva. Dentro del acuerdo figuró un resarcimiento de 50 mil pesos. Otro de los miembros de la banda que accedió a un abreviado fue Cristian Demarco, a mediados de ese mismo año. Admitió su responsabilidad y consintió una condena a 3 años de prisión condicional. El menos comprometido del grupo fue Andrés F. que tenía arresto domiciliario y el otro miembro de la banda Jonatan F., mano derecha de Parrondo, sigue vinculado al proceso.

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Miércoles 13 de Diciembre de 2017
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