Economía
29-11-2017
La Meca de la agroindustria argentina

En la reciente Muestra Nacional Pyme de Las Parejas directivos de las fábricas de maquinarias agrícolas Caimán, Ombú, Búfalo y Apache abrieron sus puertas a la prensa para mostrar cómo producen y explicar sus desafíos. La apuesta por la diversificación y la búsqueda de nuevos mercados conviven con la preocupación por el nuevo escenario que castiga con tarifazos, suba de costos y créditos en retirada.

Foto: gentileza ArDig String Agro
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 Sebastián Stampella | Cruz del Sur

 

En el marco de la 14º edición de la Muestra Nacional Pyme Agroindustrial de Las Parejas, el intendente de esa localidad, Horacio Compagnucci, organizó para la prensa una recorrida por las instalaciones de cuatro empresas emblemáticas del polo industrial: Caimán, Ombú, Búfalo y Apache. La visita permitió conocer de primera mano los procesos de fabricación de máquinas e implementos agrícolas, el desarrollo tecnológico de cada firma y como adaptan sus productos a las nuevas demandas del mercado.

 

Los datos aportados por las autoridades de estas empresas sirvieron también para comprobar el crecimiento que estas fábricas del principal enclave agroindustrial del país experimentaron durante la década de gobiernos kirchneristas, tanto por alientos a la industria nacional con herramientas como los créditos del Bicentenario como por estar estrechamente vinculadas a un sector como el agrícola, que fue el que más dividendos acumuló por esos años.

 

De la mano de fuertes inversiones y de la expansión hacia mercados extranjeros para colocar nuevos productos, el complejo fabril de Las Parejas hoy cuenta con una espalda capaz de sobreponerse a un panorama que no se presenta alentador: la merma de estímulos a la producción, la apertura de importaciones, los tarifazos en los servicios de gas y energía eléctrica, y la inminente baja de créditos a tasa subsidiada por parte del Banco Central son preocupaciones compartidas por las pequeñas y medianas empresas de esa región.

 

Desde la Municipalidad de Las Parejas, el foco está puesto en promover la diversificación y la conquista de mercados con nuevos productos. “Crear nuevas unidades de negocios permite a las empresas no solo expandirse sino cubrirse ante períodos críticos que afectan la demanda del sector agrícola”, explicó el intendente de esa localidad.

 

Por su parte, el secretario de Industria y Desarrollo Económico municipal, Pablo Carlachiani, subrayó la importancia que tiene asegurar el ritmo productivo de estas fábricas por el impacto que tiene en el empleo de la ciudad y la región. “Estamos hablando de más de 150 pymes y grandes empresas que conforman un cluster que concentra más del 60 % de la producción de implementos y maquinaria agrícola del país. Eso no sólo da trabajo puertas adentro de las fábricas sino de muchísimos talleres que se benefician de los trabajos que éstas tercerizan en forma periódica o, en algunos casos, cuando hay picos productivos”, afirmó.

 

Calidad mata pos-venta

 

La recorrida por las fábricas de Las Parejas comenzó en Caimán, una joven empresa dedicada a la fabricación de pulverizadores asentada en un predio de 25.000 metros cuadrados sobre la ruta 178 y que emplea a 70 trabajadores de la ciudad. Fundada hace 16 años atrás por Alejandro Flotron y Alberto Riva, Caimán comenzó fabricando equipos de arrastre y, desde 2008 comenzó a desarrollar autopropulsados, segmento en el que se especializó y que hoy produce con un promedio de 8 unidades mensuales. No obstante, la fabricación de los pulverizadores de arrastre sigue a paso firme para atender el mercado del exterior, ya que son los que más se venden a países como Uruguay, Bolivia o Rusia. Actualmente exportan el 15 por ciento de su producción total.

 

En una superficie cubierta de 6.500 metros cuadrados distribuida en tres naves, Caimán realiza trabajos de soldadura, armado y pintura, mientras que tercerizan otros procesos e incorporan insumos como los motores que montan en sus máquinas (Deutz o Cummins, con opciones de caja manual o automática). El año pasado invirtieron 20 millones de pesos en la construcción de la sección pintura, en la que, por el momento, realizan trabajos de pre-tratamiento.

 

“Los productores que eligen Caimán buscan maquinarias robustas y de calidad, que requieren poca posventa. Tenemos pocos recursos asignados a ese servicio porque hacemos máquinas que no se rompen”, explica Sebastián Sánchez, a cargo del departamento de ventas al exterior de la empresa. Según cuenta, Caimán tiene 700 máquinas en los campos y sólo cuanta con cuatro mecánicos de la empresa para asistirlas en caso de que sea necesario.

 

Aunque el crecimiento de maquinaria extranjera que ingresa al país es alarmante –40 máquinas importadas en 2015, 90 en 2016, 170 en 2017 y se estima que lleguen a 200 este año–, en Caimán aseguran que hasta el momento no sintieron con fuerza ese efecto en las ventas. “Estamos en condiciones de competir de igual a igual con las máquinas de afuera. Las importaciones nos ayudan a innovar y a mejorar nuestros productos”, dice Sánchez. A modo de ejemplo cita una nueva iniciativa puesta en práctica meses atrás, cuando decidieron armar las cabinas de las maquinarias: “Decidimos dejar de comprarlas y montarlas nosotros mismos con un diseño propio. Son presurizadas, con plástico termoformado de origen italiano, con muy buena terminación y con mapeador incorporado”, comenta.

 

De todas formas, reconoce que el avance de las importaciones debe tener un límite: “Considerando que en un año bueno el mercado local consume entre 800 y 1.000 máquinas, las 200 que ingresaron este año ya encienden una luz de alarma en el sector. Ese debe ser el techo”, advierte. 

 

Consultado sobre las perspectivas para 2018 consideró que el año en curso “fue bueno aunque con una merma desde septiembre” y que el objetivo para el próximo está puesto en sostener las ocho máquinas autopropulsadas mensuales. Por último, destacó que el ritmo de producción que Caimán tuvo este año permitió sostener el empleo.

 

Diversificar es la tarea

 

Al relatar su historia en la empresa, un empleado de Ombú da a entender en pocas palabras el crecimiento de este verdadero monstruo del polo agroindustrial de Las Parejas: cuando comenzó a trabajar en 1990 había 80 empleados en una planta situada sobre la ruta (en plena ciudad) y hoy ya son 500 distribuidos en ocho galpones que cubren una superficie de 35.000 metros cuadrados. El encargado de guiar la recorrida por las instalaciones es el presidente de la firma, Orlando Castellani, quien tiene a su hermano Carlos –actual director del Banco Nación– compitiendo a pocas cuadras con la empresa Apache.

 

El intendente de Las Parejas señala que Ombú tiene un fuerte vínculo con la comuna y que participa activamente de distintas actividades sociales siendo sponsor de los dos clubes de la ciudad y realizando diversas iniciativas educativas en las escuelas locales.

 

Pero sin dudas, el sello de esta empresa es la diversificación: comenzaron fabricando desmalezadoras y rastras agrícolas para pasar luego a nuevos productos, como las tolvas autodescargables (tienen 8.000 vendidas en el país), y dar el salto a rubros ajenos al agro. De este modo, Ombú cuenta hoy con tres unidades de negocios: Maquinaria agrícola, Transporte (cerealero, minero y forestal) e Higiene Urbana (contenedores y cajas compactadoras de residuos). Ombú fabrica los contenedores para la Municipalidad de Rosario y muchos de sus productos se están utilizando en 300 localidades del país.

 

En una de las plantas, los directivos muestran una compactadora y una lavadora de contenedores de residuos de origen italiano en la que trabajan para poder armar en un futuro y ser representantes a nivel nacional. Incursionar en el rubro Higiene permitió a Ombú emplear a 80 trabajadores. Por su parte, la producción de maquinarias agrícolas y remolques demanda 470 personas y dan trabajo a unos 35 talleres que les hacen sus trabajos. Ese número se incrementa cuando hay picos de demanda. “Siempre crecimos, nunca caímos. Somos una empresa grande pero mantenemos el espíritu Pyme”, dice Orlando.

 

En el sector destinado al transporte, la empresa arma, suelda y pinta todos sus remolques. Allí se fabrican, a un ritmo de dos unidades diarias, los de línea pesada para minería, los semirremolques de 45 toneladas de carga y los de la línea cereal de 32 toneladas.

 

En cuanto a la producción mensual de Ombú,  los productos agrícolas pican en punta con 120 unidades mensuales, seguido por Transporte con 80 e Higiene con 12 al mes. El presidente de la empresa destaca que toda la producción de maquinaria agrícola está muy atada a las proyecciones que los productores hacen de sus negocios de acuerdo a variables del sector como son el clima, las medidas políticas o el precio de los granos en el mercado.

 

Ombú exporta el 15 por ciento de su producción, en su mayoría  cabezales girasoleros y tolvas autodescargables, de las cuales una porción se vende para armar. Castellani cuenta que hace poco que incursionaron con las pulverizadoras autopropulsadas y que hoy producen cuatro unidades al mes. A ese mercado –explica– lo lideran las firmas Pla y Metalfor. “El tercero se ubica lejos de esos dos. Nosotros apuntamos a ese lugar”, dice.

 

En su análisis de la coyuntura del sector agroindustrial, el hermano del presidente del Banco Nación no ahorra críticas al clima adverso que presentan las políticas económicas del actual gobierno. “Es preocupante el ritmo con que vienen aumentando las importaciones. Todavía no afectó de lleno en la producción, pero a este paso los valores de productos del exterior puestos en nuestro mercado nos va a perjudicar a nosotros y todo el sector metalúrgico”, dice Orlando.

 

 “La quita de retenciones facilitó las ventas de maquinarias agrícolas y la Expo 2016 fue realmente buena en ese sentido, pero ahora se empieza a ver un amesetamiento. Es necesario bajar los costos de producción y frenar los tarifazos para mejorar la competitividad. Hay que cuidar el mercado interno, que para nosotros representa el 80 por ciento. Hace falta políticas que favorezcan el desarrollo de las pymes de capitales nacionales. Los créditos del Bicentenario ayudaron mucho y se tradujeron en una fuerte inversión en el sector”, agrega.

 

A la medida del productor argentino

 

La empresa Búfalo es reconocida por los productores rurales argentinos por sus descomunales sembradoras Super Walter, que se caracterizan por la facilidad con que se pliegan sus módulos para facilitar el transporte y por la terminación de sus piezas, que son pintadas en forma íntegra.

 

Esta firma que ocupa dos plantas de 16.000 metros cuadrados frente al Club Argentino de Las Parejas cuenta con 60 años de trayectoria. Daniel Scarpeccio, uno de los dueños, cuenta que al igual que muchas fábricas del rubro, comenzó con su padre fabricando bombeadoras y encontró luego la oportunidad de desarrollar otros productos. Actualmente cuenta con 130 empleados y produce entre 30 y 40 máquinas mensuales, de las cuales gran parte exporta a Uruguay, Paraguay, Bolivia, Ucrania y Rusia. En su momento, Búfalo fue líder en ventas al exterior.

 

Esta empresa ofrece 12 modelos de sembradoras con distinta configuración de ancho de labor a pedido de los clientes. “El productor argentino es muy exigente y da muchas vueltas antes de comprar porque se fija en todo. Eso nos permite elevar la vara y salir a competir afuera con productos de primer nivel. Hacemos máquinas como si fueran trajes a medida”, dice, y comenta que esa es la razón por la cual no pueden hacer stock. “En Argentina hay más de 70 fábricas de sembradoras y estamos entre las 5 primeros de ese mercado”, acota. Algunas de las claves son –en su opinión– la calidad conseguida en precisión y dosificación y en el énfasis que ponen en las mejoras tecnologías.

 

El titular de Búfalo cuenta que 2005 y 2011 fueron años récord de producción y demanda. En 2011 y 2012 Búfalo llegó a exportar el 50 por ciento de su producción, algo que contrasta con el 8 por ciento al que cayó en la actualidad. “La exportación es clave para nuestro sector, y durante el conflicto por la 125 pudimos compensar la falta de demanda interna con las ventas al exterior”, asegura. Un año crítico como el 2015 fue clave para que la empresa decidiera ampliar su horizonte y comenzar a producir maquinaria vial pesada, a fabricar retroexcavadoras destinadas a la construcción y a la minería. En sus plantas Búfalo produce las maquinas en forma íntegra, a excepción de la parte hidráulica.

 

Consultado sobre el panorama actual para el rubro, el titular de la empresa señaló al ingreso de unidades importadas como un serio problema. “En el rubro sembradoras la situación es alarmante porque crece exponencialmente; pasamos de 50 en 2016 a 142 en lo que va de este año. Tenemos altos costos de producción y mucha presión tributaria como para competir en condiciones de igualdad. Los tarifazos fueron muy violentos”, sostiene.

 

Asimismo, aunque destaca que este año fue levemente mejor que el anterior y que pudieron sumar a 17 empleados a la empresa, subraya las preocupaciones que existen en el sector ante la quita de subsidios a las tasas y el ritmo en que crecen los costos de los insumos. “Acá estamos pagamos la chapa más cara del mundo. Tenemos que hacer frente a un escenario complicado; buscamos herramientas financieras pero las tasas son altísimas”, concluye.

 

Pionera en Siembra Directa

 

Los directivos de la emblemática empresa de sembradoras Apache prometen tirar la casa por la ventana para celebrar su 60 aniversario en el club Argentino. La firma comenzó en 1957 fabricando bombeadoras en un garaje y, tras abrirse paso en la producción de arados y rastras en los 70, dio el gran salto en los umbrales de los 80, cuando salieron a jugar fuerte sus sembradoras acompañando los primeros pasos de la siembra directa en el país e instalándose en el área industrial de Las Parejas para encarar procesos productivos a mayor escala. Con la ampliación de la planta realizada en 2014, Apache abarca hoy un predio de 59.000 metros cuadrados, con una superficie cubierta de 27.000.

 

Incluida la fundición propia “Santa Catalina”, la empresa de Carlos Castellani cuenta con 220 empleados y una producción anual de 200 sembradoras (350 módulos en total) que la ubica como la tercera del rubro con el 13 por ciento del mercado, debajo de Agrometal y Crucianelli. Apache fabrica  sembradoras para fino y grueso que utilizan un mismo cuerpo, algo que le permite tener productos estandarizados.

 

Patentar el dosificador monograno de plano inclinado, que trata mejor a la semilla respecto al horizontal, le permite un mejor posicionamiento en el mercado, explica Castellani al iniciar la recorrida por la planta. “Tenemos hinchas de Apache, como pasa en el automovilismo con Ford y Chevrolet. El productor argentino es conocedor y toma partido”, acota el director del Banco Nación.

 

El 20 por ciento de las sembradoras que produce Apache se exportan. En lo que va del año 130 fueron para Sudáfrica y Bolivia, países en los que empezó a trabajar la empresa desde hace 8 años y sobre los que despliega recursos para el servicio posventa.

 

Además de las sembradoras, Apache comenzó a importar de la India tractores Sonalika Solis, para operar como representantes en el país. Con el agregado de una pequeña porción de insumos propios, pone a la venta los “Solis Apache”, que van desde los 26 a los 110 HP y de los cuales ya se vendieron 220 unidades. Se trata de vehículos de potencia chica que no sirven para traccionar una sembradora y que tiene como principales destinos las economías regionales (Mendoza, Tucumán, Corrientes) y usos como el mantenimiento de canchas de fútbol o de polo.

 

Consultado sobre los picos de producción que recuerde en los últimos años, Castellani contesta que fueron 2006 y 2011, pero enseguida acota que a eso siguió una caída en 2012 que atribuye a “condiciones de mayor retención del mercado, con un productor enojado que dejó de comprar”. Como funcionario nacional, el análisis del contexto económico del país y su impacto en la agroindustria es más optimista que el del resto de los empresarios fabriles consultados. Habla de “un aliento” al sector por parte del actual gobierno nacional con medidas que fueron clave para que hoy –según afirma- “70 fábricas tengan proyectos de inversión” y no da mayor trascendencia a la quita de tasas para créditos productivos. “Eso está ahí, veremos qué pasa”, dice.

 

Según afirma, en 2016 se produjeron 3.500 sembradoras en el país y se espera un número similar para este año y el próximo. Al caracterizar al perfil del productor que compra sus productos, asegura: “El que consume ahora es el productor grande, y por eso las sembradoras que fabricamos son de mayor porte, con muchos módulos. El productor chico contrata”. “Tenemos máquinas vendidas para el 2018, tenemos buenas expectativas”, concluye.

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Miércoles 13 de Diciembre de 2017
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