Política
08-11-2017
Gente de bien

El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ.org) y el diario alemán Süddeutsche Zeitung difundieron el fin de semana pasado una nueva filtración, los “Paradise Papers”, que vuelve a vincular a un funcionario del gabinete nacional con cuentas en paraísos fiscales, es decir, grandes cantidades de dinero que no pagan impuestos y fueron escondidas en sitios donde rige el secreto bancario, en este caso, las Islas Caimán y Dellaware (en Estados Unidos).

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“El ministro de Finanzas, Luis Caputo, manejó el fondo de inversión Alto Global Fund, inscripto en las islas Caimán, uno de los paraísos fiscales más secretos del mundo. Además, fue el administrador de Noctua Partners LLC, una gerenciadora de fondos de inversión de Miami con ramificaciones en Delaware, otra jurisdicción donde imperan el secreto y los beneficios fiscales”, escribieron las dos periodistas que investigaron el caso en Argentina, Emilia Delfino y Sandra Crucianelli, en diario Perfil (Perfil.com).

 

De acuerdo a la datos desmenuzados por Delfino y Crucianelli, “entre 2009 y hasta que asumió en la gestión pública, en diciembre de 2015, Caputo fue ‘manager’ de Alto Global Fund, un ‘hedge fund’ (fondo de cobertura) del conglomerado de Noctua dedicado a administrar inversiones de alto riesgo y alta rentabilidad en mercados emergentes por más de 100 millones de dólares, según medios especializados. Para poder invertir en este fondo, sus subscriptores debían aportar un mínimo de un millón de dólares. Las inversiones se canalizaban en bonos.

 

Alto Global Fund se inscribió en Islas Caimán el 3 de julio de 2009, según figura en dos planillas de Appleby de octubre de 2010. Appleby es uno de los estudios jurídicos más importantes y exclusivos del mundo offshore. Las planillas llevan dos títulos que definen lo que es Alto Global Fund: ‘Mercados Emergentes’ y ‘Hedge Funds’ (fondos de cobertura y alto riesgo). En otra planilla de noviembre del 2011, el fondo está incluido entre un listado de los más ‘prolíferos hedge funds’.

 

Sin embargo, consultado por el equipo argentino de Paradise Papers, Caputo minimizó el rol de Alto Global Fund. ‘Era un fondo de inversión para ‘friends and family’ (familia y amigos). Muy chiquito, para tener un vehículo institucional más redituable que si va un particular a una banca, donde la tasa es menos atractiva’, dijo”.

 

A principios de agosto de este año el juez federal Sebastián Casanello cerró la causa contra el presidente Mauricio Macri por los Panamá Papers, donde se señalaban supuestas maniobras de lavado de dinero del mandatario –entre otras personalidades de la política, el empresariado, el deporte y el espectáculo– a través de dos sociedades offshore.

 

A todo esto, desde el gobierno de Macri, se busca mostrar transparencia en función de que el país asumirá en 2018 la presidencia del G-20, la alianza de “países industrializados y emergentes” que intenta ponerse a la delantera de la lucha contra los paraísos fiscales. En 2016, los países miembros, incluida la Argentina, acordaron pedir a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) que les presente una nueva lista negra de los territorios que esconden evasores y no cooperan para sancionarlos.

 

“Caputo –según lo describen las investigadoras argentinas–, primo de Nicolás (socio y mejor amigo del presidente Mauricio Macri) aseguró que renunció a la administración de Noctua y de Alto Global Fund semanas antes de asumir como secretario de Finanzas en diciembre de 2015. Según medios especializados, fue reemplazado en el fondo por el ex ejecutivo de JP Morgan, Joaquín Eslava. ‘Cuando pasé a la función pública me desvinculé de todo, absolutamente. No hablo con (Martín) Guyot desde hace casi dos años’, afirmó el ministro”.

 

Argenpapers

 

En “Argenpapers”, el libro publicado hace un mes por Santiago O’Donnell, donde analiza a los poderosos argentinos que aparecen en los Panamá Papers, el autor propone hablar de “guaridas fiscales” (traducción más precisa de “tax havens”) para limpiar la confusión en la que incurre el término “paraíso”: supone que el resto del mundo, donde la acumulación de capital debe pagar impuestos que retribuyan a la sociedad que se empobreció generando esas fortunas, es un infierno, arguye O’Donnell.

 

En el libro también se recopilan los principales argumentos contra las guaridas fiscales: atentan contra la recaudación fiscal de los países en desarrollo. Las principales compañías mundiales evaden cada año 500 mil millones de dólares anuales en impuestos, es decir, un PBI argentino.

 

En Argentina, subraya O’Donnell, la pérdida de ingresos fiscales por la evasión impositiva de las grandes compañías ascienden a un 4,42 por ciento de su producto bruto interno. La media nacional sólo es superada por las economías de países como Zambia, Guyana, Malta, Chad, Pakistán, Islas Comoras y Guinea (donde fue retenida la fragata Libertad por los fondos buitre en 2014). Las transferencias se realizan a través de operaciones al interior de las mismas firmas, que simulan préstamos y fuerzan proceso de quiebra, como ha sucedido en empresas del cordón industrial del Gran Rosario.

 

En la página 38 de “Argenpapers”, el autor cita la investigación de Alex Cobham y Petr Jansky, en la que contabilizan que Argentina pierde unos 21.400 millones de dólares al año por esas maniobras de evasión. Así, en números absolutos, el país está quinto en el ranking de evasión, superado por Estados Unidos, China, India y Japón. Si ese ranking se construyera en base a la relación entre ingresos y cantidad de habitantes, Argentina lideraría esa lista. En otras palabras: semejante fuga de capitales (más del 4 por ciento del PBI sólo en impuestos) atenta contra la estabilidad y el desarrollo económico del país, que de modo permanente debe recurrir a la deuda para suplir ese drenaje continuo de dólares. “En Argentina, la escasez de divisas –concluye O’Donnell el capítulo– es el principal limitante para un proceso de crecimiento económico que sea acompañado por mejoras en la distribución del ingreso”.

 

Gente como uno

 

En la investigación publicada en Perfil citan al medio especializado Bloomberg para apuntar que “Caputo y el argentino Martín Guyot fueron los cofundadores de Noctua Partners LLC, registrada el 31 de marzo del 2009 en Miami. Esa firma se dedica a gerenciar distintos fondos de inversión, como el de Caimán. En 2014, mientras Caputo seguía vinculado, fundaron uno en Argentina.

 

Durante 2015, Bloomberg y otros medios internacionales lo consultaron a Caputo como fuente especializada para referirse a la deuda argentina, en el marco de la tensa relación entre el gobierno kirchnerista y los fondos buitre. Hacia el mundo, los sitios extranjeros especializados lo presentaron como ‘gerente de la cartera de Noctua Partners’. Cuando asumió, Mauricio Macri le encargó a Caputo una de las misiones más sensibles de la transición: negociar la deuda con los holdouts.

 

Consultado por un posible conflicto de interés, el ministro negó esa posibilidad. ‘La primera vez que traté con fondos buitres fue como funcionario. Ningún fondo que haya litigado contra la Argentina estuvo vinculado a Noctua, no lo creo’, dijo. ‘No lo creo –repitió–, pero la verdad es que no lo sé. Si aparece algún fondo que haya litigado contra la Argentina vinculado a Noctua me como este teléfono ahora y me tiro por la ventana’, graficó, en diálogo con el equipo argentino de Paradise Papers. Es un tema sensible para Cauto, cualquier decisión que haya tomado como funcionario y que haya favorecido a sus ex socios lo vincula a conflictos de intereses como funcionario”.

 

¿Por qué manejaba un fondo de inversión en Caimán, una de las jurisdicciones más secretas?, le preguntan las periodistas, a lo que Caputo responde: “Típicamente, todos los fondos de inversión se radican en Caimán (…). Yo no hice inversiones en Noctua pero puede ser que algún familiar mío”.

 

La investigación de los Paradise Papers publicada en Perfil destaca que “las ramificaciones del fondo de islas Caimán, Alto Global Fund, llegan hasta Buenos Aires. En 2016, se inscribieron en la Capital Federal Argentina Alto Global Fund LTD. Se constituyó en la calle Martha Lynch 489, junto a otros dos fondos: Argentina Fund LTD y Argentina Master Fund. Todos estarían vinculados a Noctua. Caputo –cuyos fondos de inversión no figuran en la declaración jurada que presentó en la Oficina Anticorrupción cuando ingresó a la administración pública, en 2015– aseguró que desconoce el desembarco de estos fondos en Buenos Aires”.

 

Pero Delfino Crucianelli también inquieren: ¿Noctua y Alto Global Fund pueden garantizar que el dinero de sus inversores eran fondos declarados, en blanco? Si manejaban inversiones de “amigos y familiares” argentinos, ¿cómo lidiaron con el cepo cambiario entre 2012 y 2015, que prohibía la salida de capitales? “Todo eso lo deben hablar con Guyot”, contestó el ministro.

 

“Lamentablemente, no puedo proveer los datos que me refieren sin incumplir obligaciones de confidencialidad con mis clientes ni el marco legal que regula mi actividad en los Estados Unidos”, contestó Guyot. Y Caputo remató con la frase: “No son gente que lava dinero. Son gente de bien”.

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