Política
02-11-2017
Reforma laboral: el borrador de una pesadilla para los trabajadores

El proyecto de ley que dio a conocer el gobierno de Macri sobre los cambios que busca implementar en el ámbito laboral entraña grandes beneficios para los empresarios y apunta a flexibilizar al trabajador. El abogado laboralista Jorge Elías repasó los puntos más críticos y no dudó en advertir que la iniciativa es “peor que lo que intentó hacer Menem”: “Desampara a los trabajadores con la intención de que así las empresas ganen más con la promesa de que así habrá trabajo para todos”, resumió. Gremios locales manifestaron su rechazo y auguran que las calles serán escenario de protesta

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El proyecto de ley que dio a conocer el gobierno de Macri sobre los cambios que busca implementar en el ámbito laboral entraña grandes beneficios para los empresarios y apunta a flexibilizar al trabajador. El abogado laboralista Jorge Elías repasó los puntos más críticos y no dudó en advertir que la iniciativa es “peor que lo que intentó hacer Menem”: “Desampara a los trabajadores con la intención de que así las empresas ganen más con la promesa de que así habrá trabajo para todos”, resumió. Gremios locales manifestaron su rechazo y auguran que las calles serán escenario de protesta.


En un comunicado publicado este miércoles, Elías hizo un duro diagnóstico del contenido del proyecto de reforma laboral que el Gobierno puso a disposición de los legisladores, gremialistas y empresarios y que consta de 145 artículos. En su repaso por algunos de los puntos más salientes y conflictivos para el conjunto de los trabajadores argentinos, el abogado laboralista destacó que la iniciativa prevé “blanquear” a los trabajadores no registrados, “pero se busca eliminar las sanciones que pesan sobre los patrones que no anotan a sus empleados”, con lo cual “no anotar será ahora más barato que nunca y los trabajadores no tienen ninguna reparación por el tiempo que permanecen en negro”.

 

Elías menciona también que de prosperar esta reforma, la garantía de irrenunciabilidad de derechos quedaría limitada a las obligaciones que surgen de la ley o convenio, y no a las mejoras obtenidas por sobre ellas por los trabajadores, que podrán perderlas sin derecho a reclamar. Asimismo, resaltó que se pretende dejar por completo fuera de la Ley de Contrato de Trabajo al numeroso sector de técnicos y profesionales que se desempeñan sin ningún tipo de garantías como monotributistas, y ganando menos que un trabajador común.

 

Otros de los aspectos que analiza como desfavorables para los trabajadores son los siguientes:

-La garantía de responsabilidad solidaria en casos empresas que recurren a tercerizar su actividad en manos de sujetos insolventes, se hace prácticamente ilusoria. Los trabajadores de esas empresas quedarían totalmente desamparados.

 

-El proyecto establece posibilidades de movilidad horaria para dejar al trabajador a disposición de las necesidades de la patronal, por supuesto que sin ninguna compensación.

 

-Se habilita que a través de convenios colectivos se pueda reemplazar la indemnización por despido y preaviso con un fondo de capitalización que dará amplia libertad para despedir sin costo a los trabajadores.

 

-El plazo de prescripción de las acciones legales se achica a un año, de modo que todo lo que un trabajador no se anime a reclamar mientras tiene empleo, y que sólo demandará cuando lo echen, queda limitado a un año. Lo demás, es ganancia para el patrón.

 

En su conclusión, Elías sostiene que bajo el pretexto de crear trabajo y combatir la pobreza –latiguillo de campaña de la alianza Cambiemos-, el gobierno de Macri impulsa con esta reforma “un experimento que los argentinos ya conocemos”.

 

Así emparentó estas medidas con la experiencia menemista durante los años noventa. Tras advertir que aquellas no fueron “tan brutales” como las actuales, alertó sobre las consecuencias que hay que esperar: “aumento de la desocupación, buenos puestos de trabajo convertidos en empleos precarios y rebaja de remuneraciones”.

 

“Apoyar estas reformas para los políticos, y sindicalistas, y hasta para algunos empresarios es repetir los errores del pasado. Si estos cambios se implantan, creemos que la protesta será inevitable”, concluyó.

 

El rechazo de los gremios rosarinos


La apuesta al consenso de un amplio sector político, social y económico que hace el Gobierno para que prospere esta reforma laboral ya consiguió sus primeros reparos por parte de los gremios. Incluso desde la CGT –que viene transitando un camino de mesura inédita ante el avance de medidas de corte neoliberal- deslizaron fuertes críticas al respecto. Desde Rosario, sindicatos de distintas actividades tomaron posición y anticiparon movilizaciones para frenar la flexibilización.

 

El titular de Dragado y Balizamiento y triunviro de la CGT, Juan Carlos Schmid, advirtió que la central obrera no aceptará que se den por caídos los convenios colectivos, como si tuvieran una fecha de vencimiento. “Defenderemos el sostenimiento de las condiciones garantizadas por la Ley de Contrato de Trabajo. Es decir, no habilitaremos que, a la manera de Brasil, se abra la puerta a acuerdos entre el empleador y el empleado a la baja”, dijo.

 

Antonio Donello, secretario general del gremio de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) consideró que  “no se debe esperar ni un minuto más” y comenzar a organizar una estrategia común entre los gremios para resistir estos cambios.

 

“Cuando uno empieza a nutrirse de información, que es poca pero va llegando, realmente se asusta: pretenden eliminar la sindicalización, que el empleado quede a merced del empleador y decirles hasta cuándo pueden trabajar y cuándo debe retirarse. Todo eso preocupa porque cambiaría muchísimos años de derechos”, advirtió.

 

Por su parte, el secretario general del gremio telefónico (Sitratel) advirtió que, tras el fuerte espaldarazo electoral que recibió el gobierno de Macri en gran parte del país, esa administración va “a profundizar su filosofía de mercado con las consecuencias que esto genera en los que menos tienen”. El dirigente consideró necesario que, en este contexto, el movimiento obrero “busque la unidad estratégica de acción de todas las centrales”. “Hay que dar batalla en lo cultural, salir a la calle con propuestas de lucha pero también mostrar que podemos construir otra forma de vida más justa y equitativa”, pidió.

 

 En la misma línea se expresó Marcelo Liparelli, de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad (Atsa Rosario), quien estimó que “se viene un paquete de ajuste que asfixiará mucho más a la clase trabajadora y la calle será el lugar de la resistencia a ese tipo de políticas”. “La gente eligió y hay que respetar la voluntad popular, pero eso no quita que defendamos derechos adquiridos”, concluyó.

 

Para René Gonzales, de la Asociación del Personal de la Junta Nacional de Granos (APJNG), es es necesario “estar alertas y luchando en la calle contra de una reforma laboral que no es conveniente para los trabajadores”. El dirigente subrayó que “vienen por los convenios colectivos gremio por gremio y debemos estar unidos ante esta embestida”.

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