Política
11-10-2017
“Autorganización y empoderamiento del ciudadano”
Caren Tepp, candidata a diputada nacional por Ciudad Futura, respondió el cuestionario de Cruz del Sur sobre algunos temas clave de la agenda legislativa nacional. Según explica, “El poder de la gente común” no es un slogan sino un programa político: la distribución del poder en organizaciones de base.
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Caren Tepp, candidata por Rosario a diputada nacional de Ciudad Futura saltó la barrera de los medios locales cuando este año encabezó una lista integrada sólo por mujeres bajo el lema “El poder de las mujeres”, en el que se escucha el principal postulado del partido: “El poder de la gente común” que, según argumentan, no es un slogan sino un programa político: la distribución del poder en organizaciones de base.

 

Tepp nació hace 30 años en Santo Tomé. “Hace más de 10 años que me vine a estudiar Ciencias Políticas a Rosario. Abracé la militancia –se presenta– y el trabajo social en los barrios. Viví dos años en el último tambo que le queda a la ciudad para salvarlo de la especulación inmobiliaria. Hoy soy concejala por Ciudad Futura junto a Juan Monteverde y Pedro Salinas. Un nuevo proyecto político: joven, transparente y lleno de ideales. En Ciudad Futura estamos convencidos que llegó el momento de pensar la política en femenino. Por eso la primera lista 100% integrada por mujeres de la historia argentina”.

 

—¿Qué postura tiene sobre el aborto?

 

—La primera cuestión a tener en cuenta es que la discusión no debería ser únicamente sobre el tema de la interrupción legal del embarazo, sino sobre los derechos sexuales y reproductivos en general: debatir la legalización del aborto en conjunto con el acceso a la anticoncepción y a la educación sexual integral. La posición de Ciudad Futura es colectiva y se sintetiza en los tres puntos de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir. Para reducir los abortos lo que hay que hacer es reducir los embarazos no deseados. Y eso se logra con educación sexual y acceso a la anticoncepción, no con las prohibiciones. La interrupción legal del embarazo lograría además un objetivo crucial: reduciría prácticamente a cero la cantidad de muertes de mujeres gestantes como consecuencia de dicha práctica. Ésta es la principal causa de mortalidad de mujeres gestantes hoy en nuestro país. Y en su inmensa mayoría se trata de mujeres pobres. No existe otra problemática sanitaria que se pueda resolver de este modo, de un día para el otro, con la sanción de una ley.

 

—¿Votaría por la legalización de la marihuana?

 

—Definitivamente. La legalización de las drogas, junto con el abordaje de las adicciones como problema de salud, es una pieza central del nuevo enfoque de regulación del consumo de estupefacientes que va ganando consenso luego del estrepitoso fracaso de la llamada “guerra contra las drogas”, que generó más muertes y violencia que la que buscaba combatir.

 

—¿Cuál cree que es el rol que debe asumir el Estado ante la protesta social?

 

—Los conflictos políticos necesitan soluciones políticas. La represión y la criminalización no sólo no resuelven las causas de la protesta social sino que con frecuencia ponen en riesgo la vida y la integridad física de las personas. Un Estado no puede llamarse a sí mismo democrático si responde a la conflictividad social con violencia en lugar de generar instancias pacíficas de diálogo y reconocimiento de las problemáticas en juego.

 

—¿Qué proyectos impulsaría para promover un mayor federalismo?

 

—La creación de un Ministerio de Ciudades y el traslado de la Capital Federal. Desde nuestra perspectiva, el federalismo es mucho más que una discusión sobre recursos económicos entre las provincias y el Estado Nacional. Se trata de debatir profundamente un proceso de descentralización del poder en nuestro país. Y consideramos que esa descentralización tiene que pasar por empoderar la dimensión más próxima del Estado, los gobiernos locales. Para que desde allí resulte posible, a su vez, empoderar a la ciudadanía. De ahí la propuesta de creación de un Ministerio de Ciudades, que permita generar políticas coordinadas de fortalecimiento institucional, desarrollo de políticas urbanas y ampliación de la autonomía de las ciudades. Sumado a esto, el traslado de la capital contribuiría a desarrollar una concepción multicéntrica de nuestro país, propiciando que el poder político, el mediático y el económico no coexistan en el mismo espacio geográfico.

 

—¿Cuál es su postura sobre la baja en la imputabilidad a menores de edad?

 

—Bajar la edad de imputabilidad está comprobado científicamente en el mundo que no disminuye la violencia sino que la aumenta. La participación de menores en la comisión de delitos graves, más allá de que sea muy baja en términos estadísticos, necesita de abordajes preventivos, sociales y educativos. Las respuestas penales en este tipo de situaciones no generan efectos positivos de ningún tipo. Desarmar los estereotipos que funcionan de chivo expiatorio para echarle la culpa de todos los problemas de la sociedad a un sector social determinado, en este caso, a los pibes de los barrios, es el primer paso para avanzar. Lo que tenemos que hacer son políticas que vayan contra la desigualdad basadas en derechos universales, pero fundamentalmente en intervenciones territoriales concretas, dentro de nuestras ciudades, que empoderen a los habitantes de la periferia.

 

—¿Creció en estos dos años Ciudad Futura? ¿A qué lo atribuyen y cómo definiría a las personas que se acercan?

 

—En el periodo 2015-2017 Ciudad Futura tuvo un desarrollo tanto cuantitativo como cualitativo. No sólo profundizamos proyectos estratégicos en los que veníamos trabajando (las dos escuelas de gestión social, el Tambo, la Misión Anti Inflación, etc.) sino que además iniciamos proyectos nuevos (el jardín de infantes de la Etica, la Universidad del Hacer o Impulsar, un programa de financiamiento, capacitación y articulación para emprendimientos sociales) sumado a la constitución de núcleos de militancia territorial en todas las seccionales de la ciudad y, desde este año, la apertura de seis Distritos para la Ciudad Futura como espacios de autoorganización social y empoderamiento ciudadano. Consideramos que este crecimiento y las constantes incorporaciones de nuevos militantes tiene que ver con la expansión de una percepción de Ciudad Futura como una alternativa real de gobierno para Rosario. Una alternativa sólidamente sostenida en el compromiso cotidiano, la autonomía política y económica de nuestra organización y la combinación de la labor legislativa con la construcción territorial.

 

—CF nació con una fuerte propuesta de disputar al capital el uso de la tierra. ¿Qué proyectos pudieron encaminarse en ese sentido?

 

—Más allá del hecho no menor de lograr sostener al Tambo La Resistencia y, con él, evitar el desalojo de las 200 familias que viven en la zona rural de Nuevo Alberdi y la apropiación de las últimas tierras urbanizables que le quedan a la ciudad por parte de especuladores inmobiliarios, es el proyecto de creación de una Inmobiliaria Pública el que mejor sintetiza el tipo de instrumentos políticos que necesita un gobierno local para poder tener una real incidencia en el ordenamiento territorial y el uso efectivo del suelo urbano. Este es un proyecto ya presentado por nuestro bloque de concejales y que esperamos que, con una correlación de fuerzas más favorable, pueda ser aprobado en el Concejo antes de las elecciones ejecutivas de 2019.

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Viernes 17 de Noviembre de 2017
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