Cultura
30-08-2017
Leonel Capitano: tango militante
Cantor, bandoneonista y compositor, Leonel Capitano hace tiempo dejó de ser una promesa de la escena tanguera de Rosario. “Tomar una postura respecto al tango, con convicciones artísticas e ideológicas, son puntos de inflexión en mi vida y que hoy creo que tienen cierta consolidación”, dice a Cruz del Sur desde Sicilia, en plena gira europea. Su próximo disco doble, sus lazos con Cuba y su viralizada participación con el Escolazo Trío en la mañana de Canal 3 colando un tango anti-Macri. 
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Sebastián Stampella | Cruz del Sur

 

Cantor, bandoneonista y compositor, Leonel Capitano hace tiempo dejó de ser una promesa de la escena tanguera de Rosario. “Tomar una postura respecto al tango, con convicciones artísticas e ideológicas, son puntos de inflexión en mi vida y que hoy creo que tienen cierta consolidación”, dice a Cruz del Sur. Sus palabras llegan por medio de audios de Whatsapp grabados abordo de un micro que serpentea una ruta siciliana que une a Catania con Taormina. Junto a él viaja el pianista Joel Tortul, con quien comparte un tramo de una gira europea que incluirá presentaciones en Londres, Luxemburgo, París, Amsterdam y cinco ciudades alemanas.

 

En octubre –cuenta– viajará a Sochi (Rusia) para dar un show en el marco del Encuentro Mundial de la Juventud por los 100 años de la Revolución. Cuando regrese a Rosario comenzará a prepararse para la presentación del 24 de noviembre en Plataforma Lavardén de un nuevo disco. Se trata de “3D”, un doble con 20 temas grabados el 3 de diciembre del año pasado en el Teatro La Comedia con el quinteto dirigido por Tortul, el Trío Escolazo, la cantante Noelia Moncada y el pianista Agustín Guerrero.

 

“Además de la fecha en la que fue grabado, 3D es porque contiene temas de tres décadas distintas, y también alude a la cuestión del volumen, el espacio y la profundidad. Volumen cantidad de temas, espacio por Rosario, y la profundidad porque es una cuestión inherente a la expresión del tango”, explica.

 

—¿Identificás el momento en que dejaste de ser la promesa del nuevo tango rosarino, si es que eso existió?    

 

—Creo que un artista es una eterna promesa porque se va transformando constantemente, mimetizándose con las cuestiones de su tiempo. Claro que el planteo de esa pregunta es más desde la mirada que los otros tienen sobre lo que yo hago. De alguna manera yo me sentí exitoso desde el primer momento que asumí al tango como una posibilidad de expresión. En mi caso fue una postura ideológica, fue poder desarrollarme desde una construcción cultural colectiva como lo es el tango, por fuera de las especulaciones que propone la industria del entretenimiento. Me cuesta pensar en un punto de inflexión en el cual sentí que lo que hacía tenía un lugar dentro del tango. Puedo pensar en momentos importantes en mi carrera, como empezar a cantar a los 15 años en un grupo como Barullo. Otro punto es cuando me aparté un poco de la vida artística durante tres años para volver a mi otra pasión que es el fútbol y jugar en Renato Cesarini. Empezar a viajar mucho por el mundo y tomar una postura respecto al tango con convicciones artísticas e ideológicas son puntos de inflexión en mi vida y que hoy creo que tienen cierta consolidación.

 

—¿Te asumís como portavoz de una generación del tango local o considerás que lo tuyo sólo expresa una búsqueda personal dentro del género?  

 

—Yo no asumo el rol de una generación. Generacionalmente, con 15 años me toco ser el benjamín de una generación en los años 91 y 92, porque estaban Camandulaje o Los Tauras, que eran más grandes que yo. Después vino una nueva oleada en 2003 y 2004. Hoy hay una nueva generación con músicos más jóvenes que yo. Hay más de un centenar de músicos en Rosario, 60 o 70 propuestas de tango con orquestas típicas, grupos grandes, pequeños, dúos y solistas. Hubo una transformación que se dio a comienzo del siglo XXI. Entendemos al tango como una forma de militancia. En Rosario existe el Mutar que es una cooperativa que organiza festivales donde los músicos poniendo el sonido y vendiendo porrones. Me toca militar en un colectivo cultural como La Novata llevando el tango por los barrios, haciendo actividades de música, y enseñando a bailarlo. Puede que, por venir de años anteriores, mis compañeros me hayan dado cierto rol de vocero. Yo me siento con fuerzas para asumir eso de expresar, sintetizar y condensar la opinión de muchos de mis compañeros tanto en la gestión como en la producción artística y manifestarnos.

                    

—¿Cuándo componés te sentís condicionado por el género? Me refiero a si te cuestionás si lo que estás escribiendo es tango o si perfila para otro lado y te sentís obligado a encausarlo.                       

 

—El tango, por su condición de música y construcción de canción centenaria, tiene ciertos rasgos que se han ido sedimentando. Es un género con un profundo contenido evocativo, con características urbanas muy fuertes, con una marginalidad, y con tópicos flexibles pero que transitan lo inherente a la vida del hombre común y su quehacer cotidiano. Toca lo existencial. Por más difusos que aparezca, esos rasgos siempre están en el tango. Cuando escribo alguna canción folclórica para amigos me suele pasar de no poder apartarme de mi condición de hombre de ciudad, entonces las zambas, las canciones litoraleñas o las chacareras que escribo tienen rasgos urbanos fuertes. En el tango me muevo como pez en el agua porque me permite deambular en un género que no es especulativo, que no está midiendo hacia quién está dirigido ni qué beneficios obtendrá por tener determinados rasgos. Eso, desde lo literario me da una posibilidad infinita. En lo musical sí hay otro proceso. Hay una relación casi mágica entre la literatura y la música en cuanto a la cuestión melódica. En mí, pesa mucho lo literario, siento que hay un orden mágico que le va dando a la composición musical una complementación que la letra necesita.

 

—¿Cómo surgió la posibilidad de tocar en Cuba? ¿Cómo sigue tu vínculo con la isla?

 

—Fui muchas veces y siempre espero volver. La primera vez fui con Joel en 2012 en una gira organizada por el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, donde participamos en el festival de tango de La Habana y que quedó plasmado en el disco Vivo en Cuba. Después volví en otras ocasiones para estar con amigos del arte y la política, y también para atenderme de la vista en la clínica Camilo Cienfuegos. Estuve charlando y entrevistando a Silvio Rodríguez, y también con Vicente Feliú. También trabajé en el reclamo por los 5 héroes cubanos que en diciembre de 2015 fueron liberados por Estados Unidos tras una lucha de 18 años del pueblo cubano. Como comunicador social también estuve abocado a difundir eso en los medios y en los viajes que realicé. Cuba siendo el gran reservorio de la dignidad humana, una experiencia social única e inspiradora, más allá de sus logros, tropezones y defectos. Somos muchos los que pensamos que tenemos que cuidar ese lugar en el mundo por su experiencia política, social, por sus logros en la salud, la educación, la seguridad social. Todo lo que venga de Cuba debe mirarse con respeto. En 2019 estaré allí para el aniversario de la revolución. Cada vez siento más a Cuba como mi verdadera patria, como un lugar a defender en cualquier condición.

 

—No sé qué tan al tanto estás de la repercusión que tuvo, pero la presentación en el programa de la mañana de Canal 3 cantando “Qué me van a hablar de offshore” se viralizó en la redes y muchos celebraron que se haya colado una crítica a Mauricio Macri en un espacio impensado. ¿Fue esa la intención? ¿Cómo surgió la idea y qué devolución tuviste?  (Click aquí para ver ese momento)   

 

—Cuando Macri se convirtió en presidente, con unos amigos nos habíamos juntado a hacer una especie de catarsis y, como parte de un juego, modificamos letras de algunos tangos. Ahí aparecían estrofas como “Yo he crecido sin un tumbo en negocios inmundos y haciéndome el destino”, por ejemplo, hablando de la corrupción histórica de la familia Macri en complicidad con el Estado tanto en democracia como en dictadura. El 10 de agosto teníamos función con los chicos de Escolazo Trío, y nos invitaron a estar un día antes en ese programa de Canal 3. Entonces comenzamos a planear una operación. Todo estuvo tibiamente calculado. Sabíamos que estaba la posibilidad de que nos corten el tema cuando empiecen a escuchar la letra porque conocíamos la posición del canal respecto a este gobierno, pero lo que no esperábamos es que para ese mismo día el canal tenga previsto difundir la entrevista que le hizo Alberto Lotuf al presidente. Teníamos dos opciones: si la cantábamos entera cumplíamos nuestro objetivo, y si nos cortaban, iba a trascender como un acto de censura. Finalmente pudimos hacerlo entero y tuvo gran repercusión y se convirtió en el video más compartido de Whatsapp en los tres días siguientes. También llegó a varios medios de comunicación como TVR y algunos programas de C5N. Fue impresionante lo que se logró. Apostábamos a esa notoriedad porque el tema estaba bien hecho y a ese programa lo ve mucha gente. A nivel personal aproveche también para manifestar mi apoyo al candidato Carlos Del Frade y al FSP en general, por eso aparecí con la camiseta del frente. No creo que sea nada heroico lo que hicimos porque nosotros hacemos una música que va por un carril marginal en lo que es la industria del entretenimiento y, por lo tanto, no tenemos mucho que perder. Simplemente fue una toma de postura, una manifestación de un ideal que creo que es una condición del artista.

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Martes 19 de Septiembre de 2017
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