Política
16-08-2017
Una nueva identidad político-cultural
Juan Giani analiza el crecimiento de Cambiemos en Santa Fe según los resultados de las Paso. El inconveniente de quedar en la avenida del medio y ser eyectado de la principal contienda de las elecciones.
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Pablo Malovsky | Cruz del Sur


Juan Giani, exconcejal y subsecretario de Cultura de Rosario, docente de Filosofía y pensador de la política –presentó hace dos semanas su libro “De la K a la M, las filosofías de dos modelos”–, analizó el paisaje político que las Primarias Abiertas descubrieron el domingo pasado. Un peronismo que parece levantarse en la provincia de Santa Fe después de 10 años de gobierno del Frente Progresista y una fiebre amarilla que prendió en todos los distritos de Rosario dejando a la alianza socialista en tercer lugar.


—¿Vuelve el peronismo a la provincia?


—Es cierto que nacionalmente está claro que hay un peso fuerte de la marca Cambiemos. Cambiemos se ha ido consolidando como una identidad político-cultural. Quiero ver cuán densa resulta con el paso del tiempo, pero lo es en el corto tiempo: ganó las elecciones de 2015 e indudablemente hizo ahora una buena elección y logró que candidatos muy poco conocidos, de poca envergadura como Esteban Bullrich hayan hecho buenas elecciones. Ahora, eso también tiene límites, como en el caso de Santa Fe, donde Albor Cantard (candidato a diputado nacional por Cambiemos) era un desconocido cuando arrancó la campaña y aún así sacó el 27% de los votos. Lo segundo es que hubo una performance muy floja del Frente Progresista Cívico y Social: esa posición socialista de avenida del medio, progre, fue muy ineficaz, con un candidato que era ideológicamente bueno pero muy poco conocido (Luis Contigiani), y me parece que el Frente Justicialista logró concitar la canalización del disgusto con Macri, sumado a la interna, que también hay que tener en cuenta: la interna Agustín Rossi-Alejandra Rodenas jugó sobre un caudal de votos que no son idénticos. Rossi captó el voto más kirchnerista; Rodenas, el voto peronista más conservador o centrista y da una suma que le permite ganar. Ahora, hay que ver lo que pasa en octubre: si Cambiemos logra crecer un poco, si Rossi logra conservar el voto de Rodenas. Pero es cierto que en un contexto nacional con un clima favorable a Cambiemos, Santa Fe es muy importante. Y, sobre todo cómo se dio, con el gobierno nacional tratando de ocultar los resultados para evitar el titular del lunes.


—¿A qué atribuís el enorme caudal de votos de Cambiemos en Rosario?


—Creo que hay un impulso nacional que es real. En Argentina hay un nuevo actor político que es Cambiemos: parece obvio lo que digo, pero cuando Mauricio Macri en 2015 gana las elecciones, hubo compañeros que lo pensaron como una suerte de accidente de la historia, como si hubiera pasado que tenía los días contados. Nunca pensé eso y esta elección me lo confirma: es un nuevo actor político que llegó para quedarse, no sé por cuánto, pero no por poco tiempo. Eso hace que en Rosario el PRO tenga militantes, dirigentes que van cristalizando eso. Y después hay un gran descontento con el socialismo. La gente busca una opción que no sea el socialismo y apareció por centro-izquierda Ciudad Futura; por centro-derecha, con más fuerza, aparece el PRO; el peronismo de Rosario siempre tuvo muchas dificultades para constituirse como alternativa, tiene un techo ahí. Hace casi 30 años que gobierna el socialismo, lo cual habla muy bien de ellos, pero la gente en un momento dice “ya está”, es lo que le pasó a Cristina en 2015 después de 12 años.


—Es un momento difícil para los progresismos.


—Es un momento difícil porque cuando uno construye una identidad esa identidad tiene cierto nivel de permanencia: que no siempre va atada a tu desempeño. Es como si yo soy radical y me dicen que fulanito gobernó mal, pero bueno, yo soy radical. Digamos que hay una expectativa colocada en Cambiemos de un sector importante de la sociedad que no es nuevo: la derecha que siempre tuvo un 10 ó 15% del electorado, el radicalismo; y tienen un líder, que es Macri, y además maneja el Estado. Y si la ves históricamente esa identidad siempre tuvo un electorado de un 30-35%, algo que nunca estaba junto, porque el radicalismo en un momento fue anticonservador, ahora ya no; pero está como junto y trabaja como un actor político.


—Sin embargo la crisis que aducen desde Cambiemos que dejó el kirchnerismo es una construcción del macrismo. Además, el voto a Macri convalida políticas económicas que van a afectar a sus propios votantes.


—Sí, claro. Pero los orígenes del voto no son siempre iguales. No siempre el motivo del voto es idéntico, y yo creo que hay motivaciones en el voto que no son económicas. Hay otros componentes que son valóricos, que son formas de ver el mundo, de pensar la sociedad. Por ejemplo, los paros, hay una parte grande de la sociedad que está en contra de los paros, porque impiden que la gente vaya a trabajar, porque son al pedo, porque la gente que trabaja en negro no puede hacer paro, hay cuestiones de cómo ubicarse en el mundo, a eso me refiero con valores. Y desde Cambiemos han ido sumando esos valores. Y la otra cuestión es discursiva: el macrismo dice que hasta ahora le ha ido mal por la pesada herencia.


¿Ya no hay gobiernos de mayorías, sino de tercios?


—Acá hay dos minorías intensas, sólo que la de ellos (el macrismo) es más grande que la nuestra. El macrismo es más consistente, porque tienen el aparato del Estado, se encolumnan atrás de un tipo, que es Macri, hay una referencia única, y en el espacio del kirchnerismo sólo está Cristina, que tiene su techo. La primera conclusión de los resultados en provincia de Buenos Aires es que no hemos podido perforar nuestro techo de votos propios, que es el 35%. En la medida en que el kirchnerismo no logre reconvertirse –creo que Cristina lo hizo, aunque medio tarde–, no va a cambiar.


—¿Creés que el macrismo se siente llamado a una misión histórica de grandes transformaciones estructurales, como la reforma laboral, el sistema de jubilaciones, la definición de lo público?


—Acá hay todo un grupo de gente que ve al macrismo como un grupo de Ceos que vienen a hacer negocios; no digo que en parte no sea cierto, pero son más que eso, hay una intención de construir una hegemonía político-cultural. Al estilo de un partido que gana elecciones, que intenta cuidar ciertas cosas: hay políticas sociales del kirchnerismo que no desmantelaron, además son conscientes de que hay cosas que el kirchnerismo dejó de las que, aunque hablen mal, no las pueden cambiar, como las paritarias; tampoco intentaron privatizar ninguna empresa, pero la desfinancian, y no es lo mismo que las privatizaciones de los 90.

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Martes 19 de Septiembre de 2017
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