País
07-08-2017
Un obrero de la destrucción

Según la Universidad de Avellaneda, desde el inicio de Cambiemos en el Gobierno, se creó un puesto de trabajo en el sector primario por cada 15 destruidos en la industria. El pico de deterioro del trabajo de los argentinos se produjo en agosto de 2016.

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Durante el último año y medio, el gobierno de Mauricio Macri creó un puesto de trabajo en el sector primario por cada 15 destruidos en la industria. Esos números resaltan en el informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad de Avellaneda, en base los datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino, informados por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

 

El estudio destaca que el empleo privado registrado cuenta con unos 16.000 puestos de trabajo menos para en la comparativa entre mayo del corriente año y fines de 2015, con pico del deterioro en agosto 2016.

 

Desde el plano salarial, por su parte, Universidad de Avellaneda dice que "la mayor parte de los rubros productivos perdieron poder adquisitivo en el último año y medio, destacándose la merma en actividades primarias y en hoteles, por encima del 12%".

 

Por sectores, "se registran casi 58.000 empleos perdidos en la industria, además de 11.177 en el sector de la construcción y más de 26.600 en el transporte y otros servicios conexos", afirma el estudio.

 

Los resultados en los sectores intensivos en mano de obra, contrastan con una incipiente creación de menos de 3.800 empleos en el sector primario, orientado a la exportación, agrega.

 

En consecuencia, al indagar entre los "ganadores y perdedores", se tiene una relación asimétrica donde, por cada empleo nuevo en el sector agrario, se destruyeron 3 en la construcción, alrededor de 7 en servicios y más de 15 en el sector fabril, advierte la casa de estudios.

 

"La problemática del empleo ha resurgido en nuestro país, producto del cambio radical en la matriz macroeconómica desde fines de 2015. De un modelo que priorizaba el consumo interno como tractor del crecimiento económico, apuntalando los ingresos reales de las clases media y baja, se buscó mutar a un perfil productivo traccionado por las exportaciones", argumentó el estudio.

 

En un contexto internacional de profundización de las posiciones de defensa de la producción nacional, esta decisión no deja de tener riesgos asociados, advierte.

 

"Por un lado, el patrón de especialización de nuestro país en productos primarios, resta grados de libertad en términos de la independencia económica por todos aquellos productos industriales que no producimos. Por otro lado, cercena la posibilidad de extender los frutos del crecimiento a los sectores más postergados, a partir de los subproductos indeseables de la existencia de un "ejército de reserva" que presione salarios reales a la baja", subraya la universidad.

 

Fuente: Ambito

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Viernes 18 de Agosto de 2017
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