Sociedad
02-08-2017
El mismo nombre, la misma práctica
El diputado del PRO Pablo Tonelli quiere expulsar a la procuradora Gils Carbó del mismo modo que su padre, ministro de Alfonsín, quiso echar al fiscal Molinas en 1989. Desde Cruz del Sur conversamos con el hijo del ex fiscal.
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Pablo Mokovski | Cruz del Sur

 

Hace poco más de una semana el diputado nacional del PRO Pablo Tonelli dijo a un medio porteño que Mauricio Macri podría remover a la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, por decreto. Tonelli, que es presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales e integrante del Consejo de la Magistratura defendió esa posibilidad y declaró no está previsto, para el caso del procurador, que sea removido mediante un proceso de enjuiciamiento coo el de los jueces. Y agregó: “Ya ha ocurrido en el pasado. El fiscal Molina, que era fiscal de investigaciones administrativas, fue removido por decreto y la Corte lo convalidó”.

 

Ricardo Molinas, ex titular de la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas entre 1984 y 1991 y fallecido en 2006, conoció a la familia Tonelli a fines del gobierno de Raúl Alfonsín. Ideler Tonelli (1924-2016) fue secretario de Justicia y ministro de Trabajo durante la presidencia de Alfonsín, fue partidario de atemperar los castigos a los responsables de crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura e impulsor de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

 

Molinas había sido nombrado Fiscal de Investigaciones por Alfonsín en 1984, con acuerdo del Senado Nacional, cuando se hablaba de constituir un nuevo movimiento histórico. “Durante la preparación del golpe y durante la dictadura, Molinas fue perseguido, su casa fue dinamitada tres veces, hubo de exilarse un período y luego vivir clandestinamente en el país durante los primeros años de la dictadura”, contó su hijo Luis quien milita hoy en el espacio que lidera Víctor De Genaro y, a nivel local, Carlos Del Frade. Y continúa: “Su denuncia permanente de la dictadura, en particular de su política económica y sus crímenes, y la denuncia de la complicidad del que había sido su partido, la democracia progresista, le habían dado un creciente prestigio”.

 

Molinas investigó los negociados y vaciamientos de la dictadura, desde la deuda externa al caso Papel Prensa, incluso logró la detención de Alfredo Martínez de Hoz durante algunos meses. Pero cuando sus investigaciones alcanzaron personajes del gobierno alfonsinista, como los que estaban presentes en la privatización del Puerto de Bahía Blanca, el vaciamiento de los bancos ligados a la Coordinadora, las empresas truchas de Tierra del Fuego y las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, “se terminó el idilio y comenzaron los intentos indisimulados para echarlo”, contó Luis Molinas a un periodista de este diario.

 

“Desde la asfixia económica y funcional de la Fiscalía, hasta métodos menos sutiles como el asalto por una banda armada al edificio de la Fiscalía repelida por Fernando, mi hermano menor, que era el secretario priovado de papá, era abogado y muy buen tirador. Ese día ‘curiosamente’ no estaba la custodia policial”. El 21 de enero de 1989, dos días antes del asalto al cuartel de La Tablada por un grupo guerrillero comandado por Enrique Gorriarán Merlo, el nieto del fiscal e hijo de Luis Molinas fue baleado en el pecho en el frente de su casa, en Rosario.

 

“Fue una comisión de civil de la policía que pasó por mi casa y le tiró un solo tiro al pecho a mi hijo –recordó Luis–, pasó a un centímetro de la aorta. En ese momento estaba decidiéndose si seguía Alfonsín o entraba Menem y había una gran disputa por el país. Siempre pensé que estaba asociado a crear un clima de conmoción que impidiera la derrota de Alfonsín por parte de algunos grupos que tenían mucho interés en que siguiera. Porque fijate la cronología: un día incendian la cárcel donde estaba López Rega, que se salvó de morir achicharrado, al otro día lo balearon a mi hijo, dos días después asaltaron La Tablada: todo eso en cuatro días de enero de 1989, es mucha coincidencia. Yo llegué a identificar quiénes eran, quién había tirado; tuvieron condenas ridículas (eran policías de civil de la brigada de Robos y Hurtos de la provincia), se fraguó como si fuera un enfrentamiento entre los tres policías que iban en un auto, de civil, y dos chorros que iban en una moto, pero en el tiroteo hubo un solo tiro que le pegó a mi hijo. Mi viejo estaba en ese momento muy desprestigiado y la muerte de mi hijo hubiera llevado a que renunciara a la fiscalía”.

 

Luis Molinas regresa un año atrás, cuando, en ocasión de un viaje al exterior del presidente Alfonsín, el entonces diputado Fernando de la Rúa promovió la virtual desaparición de la Fiscalía que conducía Ricardo Molinas, con el entusiasta apoyo del entonces ministro Ideler Tonelli, padre de quien hoy promulga la expulsión por decreto de Gils Carbó de la Procuraduría.

 

El hijo del fiscal y dirigente del Partido Comunista Revolucionario no siente simpatía por la procuradora Gils Carbó, a quien también asocia a la administración kirchnerista, sin embargo considera que su expulsión es un grave atentado a la institucionalidad democrática. “Echarla así es para que no haya ningún organismo de control y que Macri pueda hacer lo que se le ocurra con las cuentas offshore y, sobre todo, con el ajuste brutal que va a hacer después de las elecciones”, dijo.

 

Luego de recibirlo con honores por representar a un opositor a Alfonsín, Carlos Saúl Menem expulsó al fiscal Molinas con acuerdo de la Corte Suprema en 1991, luego de que su administración diera la bienvenida a uno de los mayores responsables de convertir la deuda privada de empresarios como Franco Macri en deuda pública (350 millones de dólares por los que los ciudadanos terminaron pagando 3.500 millones de dólares, según recordó hace muy poco la diputada Alcira Argumedo en el Congreso): Domingo Cavallo.

 

“Creo que la corrupción no es un problema de personas, es del sistema –dijo Luis Molinas consultado desde este periódico–. Si vos tenés que garantizar que se vacíen las riquezas del país, cambiar el régimen de trabajo, ¿qué esperás?, todo eso se hace si la gente se corrompe, porque es muy difícil subordinar por ideología, por obediencia, por la tradición política”.  

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Viernes 18 de Agosto de 2017
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