Sociedad
05-07-2017
Con mirada extranjera

Tras abordar temas como la creciente deuda externa de la administración de Macri y describir la bicicleta financiera como símbolo argentino, el corresponsal de la BBC para Latinoamérica en Buenos Aires cuenta cómo se hace para ejercer el periodismo en un país en extremo politizado y, aún así, sortear la grieta.

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Pablo Makovsky | Cruz del Sur

 

El periodista Daniel Pardo nació en Colombia hace 30 años. Es hijo del reconocido periodista Rodrigo Pardo García Peña –quien fue a mediados de los 90 ministro del ex presidente Ernesto Samper– y vive en Buenos Aires desde hace un año, donde es corresponsal para el sitio de la BBC británica. Desde la capital argentina envía una serie de notas e informes sobre la situación económica argentina desde la asunción de Cambiemos en diciembre de 2015, que sortean la llamada “grieta” y abordan, a uno y otro lado, datos puntuales de las políticas económicas oficiales. A fines del año pasado Pardo había publicado ya en BBCMundo un informe bajo el título “Cuánto aumentó la deuda de Argentina desde que Mauricio Macri asumió la presidencia y por qué puede convertirse en su talón de Aquiles”, en el que comparaba el endeudamiento del macrismo con el de los peores períodos del neoliberalismo argentino, como el de Alfredo Marftínez de Hoz en 1979 o el de la Alianza en el 2000.

 

 

La semana pasada Pardo publicó un informe –que reprodujimos en este semanario–: “Qué es la ‘bicicleta financiera’, un símbolo de la Argentina de Mauricio Macri con el que inversionistas de todo el mundo han ganado millones”. Allí describió, con declaraciones de un economista del Plan Fénix y otro más próximo al oficialismo, la impúdica transferencia de recursos y dinero de un mecanismo financiero que asegura riqueza para pocos y pobreza para una inmensa mayoría. El mismo martes en el que se publicó la nota en BBC.com/Mundo, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner tuiteó el artículo, que se volvió viral.

 

En esta entrevista, antes de que Pardo viaje a Venezuela –donde vivió cuando su padre fue embajador en ese país–, nos interesó interrogar por su mirada extranjera, por el rol que juega como corresponsal de un medio europeo que aún goza de cierto prestigio.

 

—Naciste en Colombia, viviste en Venezuela, sos hijo de un reconocido periodista colombiano y estás en Argentina, ¿cuán integrada ves a Argentina con el resto de Latinoamérica?

 

—Creo que, en general, Argentina es un país muy latinoamericano que sin embargo tiene cosas que no son latinoamericanas, que se desarrollaron en la primera mitad del siglo XX y que tienen que ver con la cultura europea de los inmigrantes que vinieron acá. Pero me he encontrado con un país más latinoamericano de lo que se cree afuera. La inmigración de peruanos y bolivianos, de colombianos y venezolanos, y también muchos de los problemas estructurales de pobreza, del sistema general argentino, me hicieron encontrar un país más latinoamericano de lo que me imaginé. Ahora, ¿integrados? Es difícil decirlo, porque vivimos cada uno en nuestro mundo y no solemos tener conciencia de que somos parte de la misma historia. Por ejemplo, una relación como la que tienen Venezuela y Colombia, que son dos países muy cercanos, en los que la noticia acá es noticia allá, no la veo entre Colombia y Argentina, por ejemplo. Acá se generan noticias de Chile, pero tampoco creo que sea una relación tan cercana como la que tienen Colombia y Venezuela. Pero creo que ningún país está totalmente integrado con los otros en América latina, porque todos viven en su mundo y cada vez más los problemas son tan radicales y tan fuertes que es difícil no salirse del ensimismamiento en el que vive cada uno.

 

 —¿Cómo llegaste a escribir para BBC y qué implica una corresponsalía para un medio británico?

 

—Estaba estudiando en Inglaterra una maestría y apliqué al puesto que se abrió en BBC Mundo y entré. Llevo allí cinco años. Esto implica varias cosas. Primero, que uno tiene que ver las cosas desde un punto de vista muy foráneo, muy extranjero. En Argentina eso es especialmente retador, porque las noticias son en particular complejas y están llenas de internas que sólo entienden los argentinos y entonces es difícil explicarle a una audiencia internacional qué es lo que está pasando en Argentina y qué implica tal cosa. Muchas historias de Argentina terminan siendo tan locales y tan “micro” que no las terminamos dando a nuestra audiencia internacional porque son muy complejas en su naturaleza y en su cantidad de versiones. Pero la correspondencia implica también cierta imparcialidad. La BBC es muy rigurosa con sus estándares, entonces se exige imparcialidad, siempre dar derecho a réplica, en fin, una cantidad de cosas que te obligan a veces a dar versiones que a la gente no le gusta, ¿no? Y por eso te expones de una manera que a veces hace que te hagan mucho bullying, pero es interesante tener esa versión extranjera e imparcial de las cosas. Quizás una va de la mano de la otra. Ser extranjero te permite cierta imparcialidad y no politizarte como le pasa a la gente que vive en este país hace mucho tiempo y a los locales.

 

—¿Hay algún tipo de restricción editorial para los temas que presentás?

 

—La única restricción es no decir mentiras, no ser parcial, no utilizar la información como medio político, pero del resto somos totalmente independientes, totalmente libres. Mientras yo cumpla con los estándares de veracidad, de rigurosidad, de interés público, puedo escribir básicamente lo que quiera y sobre lo que quiera. En especial en BBC Mundo se ha tratado de ampliar mucho la agenda, de tocar temas que tradicionalmente no se tocan en el periodismo y hemos logrado un balance entre esa nueva tónica del periodismo digital que busca temas distintos, frescos, mucho en primera persona, mezclado con reportajes, con interés general, con interés público, con información. Y nos hemos dado cuenta de que hay un mundo por descubrir muy interesante y muy versátil.

 

—Lo que resulta interesante de tus notas para BBCMundo es que suelen pasar por alto este tema de “la grieta” que, sin embargo, debés conocer bien. ¿Hay ahí un cierto amparo en tu extranjería para abordar temas económicos como el endeudamiento o la bicicleta financiera?

 

—Bueno, como te decía antes, el ser extranjero te permite no entrar en la grieta. Un poco porque no te afectan los problemas. Llevo acá casi un año apenas, y si bien me robaron la bicicleta ayer y soy víctima de los problemas sistemáticos que hay en Argentina, como los hay en todos los países, no lo sufro como una persona local. Si voy a Colombia, por ejemplo, que es mi país natal, sí me politizo y tengo una opinión mucho más marcada sobre lo que ocurre, pero como me pasaba en Venezuela o me pasa acá en Argentina, no soy parte de la historia, no me duele tanto, no me integro tanto a las noticias, a las cosas que ocurren, sino que trato de verlas desde una distancia y eso me permite, claro, ver las dos visiones y tratar de entender por qué hay esas visiones y cómo chocan y qué es lo que dicen. Obviamente nosotros no buscamos decir quién tiene razón o si la bicicleta financiera es buena o mala, pero buscamos a la gente que dice que la hay y a quienes dicen que no, y en ese sentido damos las dos versiones. Obviamente muchas noticias se politizan y la Argentina es un país en el que los políticos son muy hábiles en lograr agarrar lo que les conviene. Por ejemplo, esa nota de la bicicleta financiera la tuiteó Cristina Kirchner y se volvió totalmente viral. Pero si lees la nota, no le da la razón a nadie. Tiene una parte larga en la que se dice que no hay bicicleta financiera. Pero claro, el título se pregunta qué es esa bicicleta y ya la gente asume que la hay y que es un problema, pero digamos que nosotros vamos más allá del enfrentamiento político y de la interna política. Tratamos de explicar de lo que se está hablando y lo que sucede en un país que es muy complejo y donde se politizan las cosas. Eso también me pasó en Venezuela. Ser extranjero te permite ver las cosas con cierta distancia y más allá de tus opiniones políticas. Siendo un periodista extranjero uno desarrolla esa capacidad no de objetividad, pero sí de balance, de no convertirse en un opinador más, en un actor más de la historia, sino en un periodista que explica lo que está pasando y lo que, por el sentido común, podemos coincidir en lo que está ocurriendo y lo que dicen las distintas versiones, los diferentes actores de la historia.

 

—¿Qué medios te interesan más de Argentina, del mundo?

 

—Me interesan todos los medios. Es difícil decir cuáles. Leo todos: Clarín, La Nación, Página 12, La Voz del Interior en Córdoba, en Rosario no sigo ninguno aunque los seguía antes, pero me pareció que las noticias eran tan locales que eran muy difíciles de seguir. Leo muchos blogs, como ArtePolitica.com, Chequeado.com, CrimenYCastigoBlog.com, CosechaRoja.org, la cantidad y calidad del periodismo en este país es muy buena, la RevistaAnfibia.com, ¡por favor!, es excelente; pero de nuevo, si pones ahí cuál prefiero van a decir que soy K o no. A mí me toca leer todo lo que se publica, la televisión también tengo que verla mucho y en América latina pues leo mucho El País, el New York Times y los gringos como el Wall Street Journal, el Financial Times. Pero es difícil decir cuál leo porque uno es como una hormiguita que recoge un artículo de tal lugar y se basa más en un artículo que en el medio.

 

—¿Cómo evaluás el futuro del periodismo en tiempos de redes sociales y noticias falsas?

 

—Creo que el periodismo va a seguir cumpliendo su rol de generar noticias verídicas pero con la competencia de periodismos menos serios o más dispuestos a reportar mentiras o medias verdades. Pero creo que el periodismo tradicional va a seguir existiendo y va a ser relevante y de interés público y masivo. Obviamente se van a venir retos nuevos, pero eso siempre hubo y el periodismo va a seguir renovándose y mirándose a sí mismo y tratando de encontrar nuevos formatos, nuevos lenguajes, nuevas maneras de hallar audiencias que están atrapadas en este torrente de información verídica y no verídica. El periodismo debe llegar a esas audiencias y por eso hay que encontrar el lenguaje y los temas y los ángulos y los intereses que la gente busca. Porque sí, las audiencias han cambiado mucho y el reto nuestro ha cambiado.

 

—Debés tener una visión de América latina distinta a la de cualquier argentino, ¿cómo ves la realidad del continente tras el supuesto fin de los llamados populismos?

 

—No sé si realmente tengo una visión distinta a la de los argentinos. Y tampoco sé si se puede hablar de una ola del fin de los populismos, porque el populismo es algo muy enraizado en América latina, muy estructural, y también existe el populismo de derechas. Uno podría decir que hay ciertos elementos de los gobiernos de derechas que son populistas. (El presidente Juan Manuel) Santos está haciendo miles de casas en Colombia y las entrega con créditos muy beneficiosos. (Mauricio) Macri tiene uno de los gastos públicos más elevados de América latina, sigue siendo tan alto como el de Cristina Kirchner, ¿no es populista? El populismo es una cosa difícil de definir porque no sólo es una cuestión de política económica, también tiene que ver con una cuestión de lenguaje político, pero es difícil definirlo. Tampoco creo que se pueda definir lo que pasa en América latina como un todo, creo que cada país tiene su lógica y, como te decía antes, creo que cada uno está muy ensimismado con sus problemas internos y es muy difícil verlo como una ola homogénea que pasa por las mismas causas. Tampoco diría que es coincidencia que no haya gobiernos de izquierda en este momento. Y tampoco diría que es coincidencia que esta llamada Patria Grande y esta influencia de los gobiernos de izquierda que hubo en la primera década del siglo XXI, con Hugo Chávez y los Kirchner, Evo Morales y Rafael Correa y Lula, si estamos viendo el fin de eso no creo que podamos dar por descartada esa corriente, pero tampoco creo que todo sea parte de una historia lineal; es muy difícil ver a los países de América latina como parte de una historia común. Tú miras lo de Brasil y es totalmente distinto a lo que pasa en otros países.

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Martes 25 de Julio de 2017
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