Sociedad
30-06-2017
Detuvieron a la cara visible de empresa estafadora Dimare

Se trata de Sebastián Alonso, quien bajo el seudónimo Jonathan Mena figuraba al frente de la empresa fantasma de Rosario que perpetró un fraude millonario contra decenas de proveedores por cheques sin fondo. Estaba prófugo, con pedido de captura internacional, y fue arrestado este viernes por la PDI en La Rioja.  

 

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La Policía de Investigaciones (PDI) arrestó este viernes en La Rioja a la cara visible de Dimare S.R.L, la empresa fantasma con sede en Rosario que entre diciembre y enero pasados estafó a medio centenar de personas con cheques sin fondo por una cifra que redondea los 30 millones de pesos. Se trata de Sebastián Alonso, de 30 años, y quien se presentaba ante los clientes como “Jonathan Mena”.

 

De acuerdo a las primeras informaciones oficiales, Alonso fue capturado en un operativo realizado por el Área Investigativa de la Región 2 de esta fuerza de seguridad en la vía pública de la capital riojana a partir de un seguimiento que venía realizando sobre esta persona.

 

Desde enero Alonso se encontraba prófugo de la Justicia. El fiscal de la Unidad de Delitos Complejos y Económicos del Ministerio Público de la Acusación (MPA) Sebastián Narvaja –a cargo de la causa Dimare), había librado un pedido de captura internacional.


La estafa

 

De acuerdo a la información recolectada por la Fiscalía, Alonso y sus cómplices lograron acumular unos 30 millones de pesos mediante un artesanal pero aceitado ardid que consistió en la apertura de cuentas corrientes bancarias y la expedición de cheques por bajos montos, que en principio cubrieron, para luego desatar una carrera contra el tiempo con cheques de pago diferido por abultadas sumas hasta abandonar de manera intempestiva la sede de Presidente Quintana 2450, que actuó como cabeza de playa para el montaje.

 

La argucia incluyó, según la Fiscalía, la creación de una página web corporativa, la impresión de folletería y el armado de referencias falsas, con empresas verdaderas pero con un número telefónico donde alguien de la banda del fraude atendía y evacuaba las dudas de los incautos, que llegaron hasta el número de 24.

 

“Han generado una estafa con mucho tiempo de preparación y con arreglos bastante puntillosos, consistentes en fundar legalmente una empresa con el solo efecto de estafar a otras empresas, proveedores o personas, comprándoles mercadería, entregando cheques de pago diferido, todo en un período de 60 días, haciendo los cálculos que les permitieron, cuando los cheques empezaron a llegar, a la fecha de cobro, levantar el espacio donde estaban funcionando y desaparecer. Al mismo tiempo, una vez que empezaron a entrar los cheques al banco, fueron rebotados porque no tenían los fondos suficientes”, describió Narvaja.

 

Dimare SRL figura en el Boletín Oficial de Santa Fe constituida el 18 de febrero de 2014 con un capital de 300 mil pesos aportado por Mena y quien figura como su socio-gerente, Nery David Maciel y con domicilio en 27 de Febrero 6920. Su actividad, que el fiscal aclaró nunca había cumplido ya que la creación del sello fue a los solos fines de producir el desfalco, era “compraventa al por mayor y menor, importación, exportación, y distribución de electrodomésticos para el hogar, ferretería, materiales de construcción”, y la intervención “en todo tipo de licitaciones, concursos de precios e iniciativas sean estas públicas o privadas, por sí o asociada a otras personas y /o sociedades, tanto en el país como en el extranjero”.

 

El 25 de enero pasado comenzó a quedar reflejado en la web de la firma, que todavía hoy está online, que los cheques habían sido rechazados y que los responsables de la empresa estaban inhallables. “De mi parte, unos 15 minutos a solas con este delicuente”, dejó por escrito su deseo uno de los damnificados, en tanto que otro advirtió: “Te vas a tener que esconder bajo tierra”. Entre las firmas afectadas hay rubros como refrigeración, computación, transporte, construcción, maquinaria vial, indumentaria industrial y catering.

 

En la causa se realizaron seis allanamientos en Rosario y San Jerónimo Sud, en uno de los cuales se recuperó mercadería por unos 8 millones de pesos y secuestró documental probatoria. También a partir de esas medidas, diez días atrás fue imputado un hombre que quedó en libertad por falta de pruebas –aunque quedó encausado por encubrimiento–, luego que su defensor adujera que la mercadería que encontraron en su poder la había comprado de buena fe. Pero, en la acusación, una de las víctimas aseguró haberlo visto en la sede de la firma. A él se sumaron los dueños de un galpón de Presidente Roca al 3800 donde fue secuestrada mercadería, también imputados por encubrimiento.

 

Narvaja solicitó informes al Registro Público de Comercio, la Afip, Migraciones y datos de la empresa fantasma en el banco Santander, desde donde partieron las 35 chequeras con las que se pagaba mercadería de distinto tipo en grandes cantidades. “El Banco Central impone a los bancos contar con manuales de evaluación de riesgo para este tipo de operatoria, previo a autorizar la entrega de chequeras. Hemos pedido esos manuales”, dijo Narvaja. Varios de los damnificados cargaron las tintas sobre la entidad financiera y se preguntaron cómo fue posible que Dimare SRL accediera a estas chequeras cuando para una empresa hecha y derecha los requisitos para obtenerlas suelen ser muy rigurosos.

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Lunes 25 de Septiembre de 2017
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