Mundo
18-05-2017
"No renunciaré, no compré el silencio de nadie"

El presidente de Brasil, Michel Temer, se defendió de las denuncias que indicaban que habría avalado millonarios sobornos. De todos modos, se sospecha que sus horas al frente del país están contadas y que ya no depende de él seguir en su cargo.

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Pese a estar acorralado por las denuncias de que avaló millonarios sobornos para comprar el silencio de eventuales delatores a la operación anticorrupción Lava Jato, el presidente de Brasil, Michel Temer, descartó esta tarde que vaya a renunciar y se defendió de las acusaciones.

 

"No renunciaré. Repito: sé lo que hice, sé sobre la rectitud de mis actos", afirmó Temer durante un brevísimo discurso en cadena nacional desde el Palacio del Planato, en torno al cual la policía había montado un fuerte dispositivo de seguridad en las últimas horas. "En ningún momento autoricé que se pagara a nadie, no compré el silencio de nadie. Por una razón sencilla, no temo ninguna delación; no tengo nada que esconder", enfatizó y recordó las buenas señales económicas que se han logrado en los últimos meses para sacar de la peor recesión de su historia.

 

Durante todo el día, algunos asesores y aliados le recomendaron que dar un paso al costado sería lo mejor para el país, sobre todo luego de que el Supremo Tribunal Federal (STF) autorizó ayer una investigación en su contra por presunto intento de obstrucción de la Justicia. Pero el presidente se resistió a dejar el cargo, acusó a sus opositores de montar una conspiración política, y pidió al STF escuchar el audio que lo incriminaba.

 

La situación de Temer se volvió muy delicada luego de que anoche el diario carioca O Globo reveló que los dueños del grupo frigorífico JBS, Joesley y Wesley Batista, entregaron al STF audios y videos que prueban que en marzo dio su aval a coimas pagadas al ex presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, para asegurarse de que no abriera la boca sobre las corruptelas dentro del oficialista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). Cunha, detenido y condenado en el marco de la Lava Jato, había sido el año pasado el principal instigador del juicio político a Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), por manipulación de las cuentas públicas.

 

Los hermanos Batista, que también estaban investigados por la Lava Jato, llegaron a un acuerdo de delación premiada con la Procuraduría General de la República (PGR) para aportar pruebas del involucramiento de Temer en varios esquemas de corrupción que irrigaban a su partido con fondos de grandes empresas beneficiadas con políticas a su medida. En la grabación más comprometedora, realizada con un grabador oculto utilizado por Joesley Batista, se escuchaba a Temer respaldar la "compra" del silencio de Cunha. El empresario le contaba que ya se le había pagado R$ 500.000 (unos US$ 160.000) a emisarios de Cunha y que el trato era mantener esa "semanalidad" a lo largo de 20 años.

 

Temer ya estaba bajo sospecha de haber recibido coimas de la compañía Odebrecht antes de que fuera presidente, pero gozaba de inmunidad por tratarse de hechos anteriores a que asumiera el cargo. El intento de obstrucción de la Justicia revelado ayer, sin embargo, se encuadra dentro de un crimen cometido durante el ejercicio de su mandato y por lo tanto punible.

 

En caso de una eventual renuncia, ante la vacancia del presidente y el vicepresidente la Constitución establece que interinamente asuma el Poder Ejecutivo el actual titular de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, de 46 años y perteneciente al derechista partido Demócratas (DEM). En un plazo de hasta 30 días, Maia debería convocar al Congreso a elegir un nuevo presidente para completar el mandato original de Rousseff-Temer, que vence el 31 de diciembre de 2018.

 

Desde anoche, Brasil entero estaba en shock por esta nueva crisis que sumió al país en la inquietud e incertidumbre, además de tirar por la borda los avances económicos que se habían logrado en los últimos meses, gracias a las reformas impulsadas por el gobierno de Temer, para sacar al gigante sudamericano de la peor recesión de su historia. La Bolsa de San Pablo, la mayor de América latina, se desplomó esta mañana un 10%, lo que obligó a interrumpir las operaciones por algunas horas; el precio del dólar, por su parte, se disparó un 8,7% y se negociaba a 3,40 reales por unidad.

 

Las revelaciones de los hermanos Batista también golpearon con fuerza al principal aliado del PMDB, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). Según las pruebas de audio y video aportadas por los ejecutivos, el senador socialdemócrata Aécio Neves, líder del PSDB y ex candidato presidencial en 2014, les había pedido R$ 2 millones (unos US$ 600.000) para afrontar los gastos de su defensa en otras investigaciones de las que es objeto en la Lava Jato.

 

El STF decidió la separación del cargo de Neves y, aunque no dictó su prisión preventiva, como se esperaba, sí fueron arrestados dos familiares suyos -una hermana y un primo- que estuvieron involucrados en la recepción del dinero sucio; por ahora, la Corte le prohibió al senador salir del país, pero la Policía Federal realizó numerosos allanamientos en sus residencias y oficinas en Brasilia, Río de Janeiro y Belo Horizonte, así como en varios despachos del Congreso. En tanto, el liderazgo del PSDB recomendó a sus miembros que formaban parte del gobierno de Temer a abandonar la alianza, e indicó como nuevo presidente de la agrupación al diputado Carlos Sampaio.


Fuente: LN

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