Sociedad
10-05-2017
Jorge Guzmán: trazos de luz sobre rieles oscuros

El dibujante y artista plástico rosarino exhibe en Empleados de Comercio Vagón y sus vagonetas, una sátira política en la que caricaturiza y sube a un tren al presidente y su tropa gobernante. Sus propósitos con este trabajo y algunas reflexiones sobre las posibilidades del arte para despertar conciencia social dominaron la charla con Cruz del Sur.

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Sebastián Stampella | Cruz del Sur


“Pasan los días y veo que me quedo corto con los vagones”, dice el artista plástico, dibujante y diseñador gráfico Jorge Guzmán. La referencia es a Vagón y sus vagonetas, la obra satírica que expone en el Centro de Estudio y Formación del Sindicato de Empleados de Comercio de Rosario y a la vertiginosa sucesión de medidas impopulares del gobierno macrista. Sobre un lienzo vinílico de 14 metros de largo, su creación representa un tren que se lleva puesta a la república y en el que viajan -caricaturizados- el presidente, miembros de su gabinete, y reconocibles personajes de la prensa oficialista.


El fallo de la Corte Suprema allanando el camino para que los represores de la última dictadura puedan quedar en libertad es la mala nueva que se cuela por la radio mientras Guzmán dialoga con Cruz del Sur. “La provocación es permanente. ¿Hasta dónde van a seguir avanzando sin que aparezca una resistencia?”, se pregunta.


Aunque se reconoce como un cuestionador serial sobre las verdades consagradas, dice tener la certeza de que el arte tiene la capacidad de filtrarse por entre los pliegues de la realidad y despertar en las personas algún tipo de acción. “Eso es lo que me motiva a hacer este tipo de trabajos”, cuenta. Así, las reflexiones políticas y filosóficas ganan terreno en la charla, aún cuando se hable de cuestiones vinculadas a sus múltiples oficios e inquietudes, que no son pocas.


De hecho, en el curriculum que redactó para la presentación de la muestra, Guzmán se definió como “letrista, fileteador de carros y colectivos, dibujante de animación, ilustrador, arquero campeón con Belgrano de Serodino en 1990, graboperfoverificador, diseñador de muebles ecológicos, vendedor de aceitunas, cazador de demonios meridianos, desarrollador y animador en 3D de imagen corporativa, taxista, cantor, guitarrero, origamista, practicante de tai-chi aficionado, colaborador de medios en la ilustración de notas, admirador y cultivador de toda expresión poética”.


—¿Qué te motivó a realizar esta obra y cómo fue que decidiste resolverla de ese modo, montando a esos personajes en un tren?


—Nació a partir de una invitación de la gente de Empelados de Comercio, que vieron las caricaturas con textos que publico en mi cuenta de Facebook. A su vez conocían mi trabajo en el libro Pelota de Papel, donde hice caricatura de 63 personas que escribieron y colaboraron con ese proyecto. Lo de Vagón y sus vagonetas surgió de un juego de palabras que alude a la poca contracción al trabajo que tiene esta gente que nos gobierna. El que sugirió ese título fue Pablo Castro Leguizamón, que colaboró con los textos que acompañan las caricaturas que yo hice. A mí me remitió a Caras y Caretas, y eso de algún modo me facilitó el concepto para resolverlo gráficamente. Fue montar en los vagones a estos personajes y, al pie, poner una frase, una de las tantas promesas, un slogan. Me quedé con ganas de resolver algunas cuestiones, de abordar otros temas, de agregar más vagones. Yo había propuesto poner “El gabinete colgado para su exposición pública”, que era una forma de decir “son estos”. Pero a los organizadores les pareció que era muy fuerte.


—En esos vagones no sólo están los políticos sino personajes de los medios...


—Sí, son los cómplices, los que colaboran con este plan de saqueo. No lo digo yo, ellos se exponen de esa forma. Se suben solitos a ese tren. Los medios de comunicación saben que son formadores de opinión. Uno quisiera pensar que la gente mira, escucha, y después de acceder a distintas informaciones lo confronta con su realidad y saca sus propias conclusiones. Pero parece que no es así, porque termina reproduciendo lo que les dicen y así se vota. No deberíamos sorprendernos tampoco del plan económico que venían a aplicar. Vinieron a esto, que es lo que hacen desde siempre, por eso no se les mueve un pelo cuando toman decisiones y las justifican. Estos personajes están sospechados desde que nacieron, porque vienen de familias saqueadoras. La provocación de este gobierno es permanente. Es lógico que en algún momento la presión social se vaya incrementando. Evidentemente como sociedad no hemos pulido mecanismos de reacción ante estas cosas que están pasando. Es curioso eso.




—Está claro que en esta obra aprovechás para expresar cosas más tuyas, que no encuentran su lugar en los trabajos por encargo para la gráfica o la animación publicitaria, por ejemplo.


—Lo gráfico es mi forma de expresarme. Pero soy consciente de que yo no siempre soy lo que hago. Hacer publicidad es mentir. Es básicamente un relato. Puedo hacer una revista que no tiene nada que ver conmigo, y ahí yo no me reconozco. Cuando las cosas empiezan a parecerse a lo que uno es, la motivación es otra. Yo no quiero que hoy las cosas me atraviesen sin decir o hacer algo con coherencia. Porque no quiero, como me pasa ahora, preguntarme dentro de 20 o 30 años cómo fue que llegamos a estar así. Cuando yo hago dibujos animados para publicidad trabajo sobre una línea de tiempo en la que tengo que resolver, resumir, simplificar. Ahí tenés que encontrar una idea y lograr un efecto. A veces veo nuestra vida en eso, que es una ráfaga en lo que es la edad del mundo. La certeza de que nos vamos a morir me da cierta tranquilidad para aprovechar el tiempo, para considerarlo con otro sentido, más relativo. Uno atraviesa momentos que cree que son eternos; llegan los hijos, las responsabilidades, y todo eso ocupa su lugar en esa línea de tiempo, que a su vez tiene un vencimiento. Eso tendría que ser un estímulo para cuestionarnos muchas cosas.


—¿Y creés que el arte es capaz de generar conciencia crítica como para activar cambios en la sociedad?


— El arte siempre redefine cualquier cosa, nos abre una puerta. Hay que abrir el pecho o las cabezas de los otros de una forma que no sea violenta sino artística. A veces el arte es feroz, violento. Ese es el que me gusta. Todo arte tiene una postura, una mirada. No se trata sólo de la habilidad que tenga un artista sino de pensar al servicio de qué está ese arte que hace. Cucaño fue ruptura acá en Rosario, en función del contexto. Ahora volvemos a un contexto complicado, que entre otras cosas requiere un arte agudo. Yo espero que todo esto sirva para sacar lo mejor de nosotros. Que nos miremos para comprender quiénes somos y qué queremos, que activemos una conciencia de clase. Yo tal vez tengo principios utópicos, impracticables. Desde mi lugar, lo que hago es un aporte gráfico para tratar de decir algo. Son pequeñas cosas, pero creo que en suma generan algo. Lo que pasa es que a veces falta algo que organice o convoque a esos pequeños aportes para dar un cauce.




El tío anarquista, la abuela wichi y los guantes memoriosos


Según dice Guzmán, su tío anarquista –con el que compartió su primera infancia en Melincué– y su abuela wichi –a la que, ya en Rosario, solía visitar en su rancho de las barrancas del barrio de La Tablada– fueron sus grandes referentes ideológicos. "Mi abuela Petrona se instaló en un rancho y no había forma de que la saquen de ahí porque se consideraba parte de ese contexto. Yo la iba a visitar y me metía por un pasillo y encontraba a una tribu donde la que mandaba era mi abuela, que era un cacique. Eso de resistir a que la saquen de ahí era revelarse contra una forma de ejercer un poder que era la búsqueda por hacerla encajar en otro lugar. Y eso, por más que venga por parte de familiares, no es amor. Tanto de ella como de mi tío Jacinto siempre rescaté una mirada sencilla de la realidad y una postura firme para decir las cosas", dice.


Cuando se le pregunta por la influencia que, a su vez, él pudo haber ejercido en el compromiso social que manifiesta su hijo Nahuel –el ex arquero de Newell’s que hoy ataja en la Selección nacional y que es ídolo de los mexicanos de Tigres de Monterrey–, Jorge le da un crédito a Patricia, su ex mujer, y evoca sus años de militancia en el Movimiento Al Socialismo (MAS), de trabajo barrial y de asistencias perfectas a las marchas por los derechos humanos.


“Cuando Nahuel era chiquito laburamos con chicos de la calle en lo que era El Bancadero, del psicólogo social Alfredo Moffatt. Ahí, en esa labor, establecés vínculos muy fuertes con la realidad social, con tu entorno, y te involucrás. Nahuel participó de esas cosas desde muy chiquito porque lo llevábamos a todos lados. Tanto con su madre como conmigo, nunca dejó de estar en contacto con las inquietudes que tenemos a nivel político o de defensa de los derechos”, comenta.


Una muestra del compromiso del arquero se vivió el jueves pasado en la ronda de las Madres en la plaza 25 de Mayo, donde una multitud las acompañó en el repudio al fallo de la Corte. Por medio de su madre, El Patón les obsequió sus guantes, que llevan impresas consignas que las reivindican y que exigen memoria, verdad y justicia.



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Miércoles 24 de Mayo de 2017
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