Mundo
10-05-2017
El viejo conservadurismo del joven presidente Macron

El economista francés Thomas Porcher desolla en esta entrevista la política económica del nuevo presidente de Francia, quien se presentó como el cambio e impulsa políticas conocidas en Argentina por su sesgo neoliberal: desde tildar a los desocupados de vagos hasta la flexibilización laboral.

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Enric Bonet | Ctxt.es


Thomas Porcher (Drancy, 1977) trabaja como profesor en la Paris School of Business y forma parte de Les Économistes Atterrés (Los Economistas Consternados), un colectivo de economistas keynesianos que se constituyó a fines de 2010 en Francia para cuestionar la preponderancia de las teorías neoliberales en la Europa de la austeridad. Ante la popularidad creciente del exministro de Economía Emmanuel Macron, Porcher decidió a principios del año pasado publicar “Introduction inquiète à la Macron-Économie” (“Introducción inquieta a la Macron-Economía”), coescrita junto con el economista Frédéric Farah, donde analizan de forma crítica la visión neoliberal de la economía del candidato de En Marche! electo presidente el domingo pasado.


“No tengo nada en contra de la persona de Macron, pero lo que me preocupa es el desajuste que hay entre su reputación de hombre nuevo y las viejas ideas que defiende”, asegura Porcher para justificar la publicación de su obra. En esta entrevista, firmada por Enric Bonet para el semanario español “Ctxt”, Porcher describe un pensamiento político-económico que se parece mucho a los ensayos de 1976, 1991 y 2000 que fracasaron en Argentina.


—Macron destaca por su ambigüedad, ya que se declara “de izquierdas y de derechas”. ¿En qué consiste su visión de la economía?


—Cuando alguien dice que hay que trabajar más, abrir las tiendas los domingos, flexibilizar el mercado laboral, no es de izquierdas. Es un liberal. Macron defiende el mismo programa de austeridad que se aplicó en los países del sur de Europa. Macron tiene 39 años, forma parte de una nueva generación en política. Si cerramos los ojos y escuchamos sólo lo que dice, se trata de Nicolas Sarkozy o cualquier otro político conservador francés de los últimos veinte años.


—Según declaró Macron en la BBC a principios de 2015, “la gran diferencia entre la Francia y el Reino Unido de los años ochenta es que Francia no supo reformarse en esa época”. ¿Los respectivos gobiernos franceses no han sabido aplicar las reformas necesarias?


—Aunque con menor intensidad que en España, Grecia o Portugal, los gobiernos franceses sí que han adoptado reformas estructurales. Entre el año 2000 y 2013, se aprobaron diecisiete reformas del mercado laboral en Francia. Hubo una flexibilización progresiva del mercado del trabajo. Cada vez hay más contratos precarios y se ha privatizado una gran parte de la economía. ¿Y cuáles son los resultados obtenidos? El desempleo siguió aumentando. Durante el quinquenio de Hollande se dio una gran cantidad de dinero público a las empresas para reducir el coste del trabajo. Pero estas contrataron muy poco. El balance del Gobierno socialista es que hay 500.000 desocupados más y un crecimiento económico muy pobre, cercano al 0%, a pesar de la caída del precio del petróleo. Pero Macron propone intensificar las mismas medidas que se aplicaron durante los últimos años.


—Según Macron, el problema es que en Francia las reformas se aprobaron más tarde y fueron menos ambiciosas.


—En países como España, se aprobaron numerosas reformas estructurales y se exigió un gran esfuerzo a la población. ¿Cuáles han sido los resultados? El desempleo se redujo del 26 a cerca del 20%. Con unos niveles de desempleo extremadamente elevados para los jóvenes. Si en Francia aplicáramos las mismas reformas, tendríamos los mismos resultados. Si nos fijamos en el Reino Unido, estos tienen un mercado laboral muy flexible y unos niveles de desempleo muy bajos. Pero hay un gran número de trabajadores pobres. Estos votaron a favor del Brexit. Lo mismo sucedió en Estados Unidos con la victoria de Donald Trump. Si al final Macron consigue aplicar sus políticas, estas representarán un bulevar para que Marine Le Pen gane en las elecciones presidenciales de 2022.


—Según el nuevo presidente, “si él estuviera desocupado, no lo esperaría todo del otro”. ¿Por qué Macron considera el hecho de estar sin empleo como una responsabilidad individual?


—Cuando en Francia el desempleo se incrementó en 1,5 millones de personas desde 2008, ¿podemos decir que esto se debe a una cuestión individual? ¿Esto significa que en Francia hay una epidemia de pereza? Si la desocupación aumentó enormemente es porque no hay crecimiento económico. La realidad nos muestra que la persona más vaga podría encontrar un puesto de trabajo en una fase de crecimiento. En cambio, una persona muy espabilada puede no hallar un empleo en un periodo en el que no hay crecimiento. El individuo no puede sublevarse en contra del ciclo económico. Macron dice que, si él estuviera desempleado, no esperaría nada del otro. Pero si el otro es el ministro de Economía, el desocupado debe esperarlo todo, porque las políticas económicas influyen en que los niveles de desempleo sean más o menos elevados. Como exministro, Macron es corresponsable de los 500.000 desocupados más que hay en Francia respecto de 2012.


—Pero la visión neoliberal de Macron parece estar calando en la sociedad francesa. Cada vez más franceses trabajan como autónomos o crean su propia empresa para progresar en el mercado laboral.


—Los autónomos o los autoempresarios progresaron al mismo tiempo que el desempleo de masas. Muchas personas deciden convertirse en autoempresarios porque no encuentran nada mejor. Hay casi un millón de franceses que se convirtieron en autoempresarios durante estos últimos años. Pero sólo el 56% de ellos declara su facturación. Esto significa que el 44% de los autoempresarios no gana prácticamente nada. El 56% de los que declaran tiene unos ingresos inferiores al salario mínimo francés [en torno a los 1.400 euros], unos 700 euros netos al mes. El trabajo autónomo es en realidad un espejismo para esconder debajo de la alfombra a una parte de los desocupados. Para combatir el desempleo, se pueden crear trabajos o luchar en contra del estatus de los desempleados. Macron defiende esta última vía, que ya siguen países como Estados Unidos o el Reino Unido.


—Según Macron el motivo principal de la falta de competitividad de las empresas francesas en los nuevos sectores es el escaso espíritu emprendedor de su sociedad.


—Macron cree que son los empresarios los que innovan, pero los empresarios innovan muy poco. Por ejemplo, ¿quién inventó Internet? Fue la Administración estatal norteamericana, que inventó Arpanet a principios de los años setenta. Una vez inventado Internet y el GPS, entonces llegan los emprendedores y desarrollan un smartphone. Todas las grandes invenciones suelen provenir del Estado, porque los empresarios no quieren invertir en la fase inicial de la cadena de innovación. Incluso el emprendedor Elon Musk, el propietario de la compañía de vehículos eléctricos Tesla, al que Macron admira, ha recibido subvenciones públicas por un valor de 4.900 millones de dólares. Es una cifra superior a lo que Macron pretende invertir para el conjunto de Francia en materia de transición energética. Hace falta en Francia un jefe del Estado que decida invertir en los sectores del futuro, como las energías renovables, la transición energética o los trenes de alta velocidad.


—Según los estudios de opinión, buena parte de los antiguos votantes socialistas tuvieron a la hora de las elecciones una opinión positiva sobre el programa económico de Macron, aunque este cuestiona pilares del modelo social francés, como el funcionariado o las 35 horas de trabajo semanal. ¿Cómo puede ser?


—Los servicios públicos en Francia fueron muy criticados durante los últimos veinte años. En la cabeza de mucha gente, un funcionario es un inútil y los servicios públicos no sirven para nada. La palabra reforma ahora tiene una connotación conservadora. Cuando uno defiende que hay que pasar a las 32 horas de trabajo semanal, promover la transición energética y defender una renta básica universal, los otros dicen que estas propuestas son irreales. Este ha sido el gran logro de los liberales. Han hecho creer a la gente que defender otro modelo de sociedad resulta utópico y destruir el modelo social es la modernidad. Macron es el último engranaje de un sistema que dice que trabajar el domingo y tener tres empleos es la modernidad.

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Jueves 14 de Diciembre de 2017
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