Sociedad
10-05-2017
Linchamiento: el caso David Moreira sumó tercer imputado

A tres años y dos meses del asesinato del joven que acababa de robar una cartera en barrio Azcuénaga, fue acusado en libertad un taxista, ya que la figura penal que eligió la Fiscalía prevé baja pena. La querella intentará probar que los homicidas formaban parte de una “comunidad social, informática e ideológica” que tenía una predecisión de matar en caso de un episodio de “inseguridad”, basada entre otros elementos en el intento de linchamiento que había ocurrido en la misma esquina 17 meses antes.

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Alberto Carpintero | Cruz del Sur


Comunidad social, informática e ideológica. Es lo que intentará probar la querella en el caso por el linchamiento de David Moreira, el joven asesinado a golpes por vecinos de barrio Azcuénaga en 2014 luego de que le arrebatara la cartera a una mujer. El viernes pasado, la causa sumó un tercer imputado, un muchacho que en esa época trabajaba como taxista, a quien le detectaron un posteo en la red social Facebook donde asumía haber golpeado a la víctima junto a una foto de la escena del ataque: “Le dimos para que tenga”.

 

Tras declarar quedó en libertad, ya que la figura penal elegida por la Fiscalía es homicidio en riña, con penas que van de dos a seis años de cárcel. Los acusados son hinchas de Rosario Central y solían encontrarse en un club barrial en la previa de los partidos en el Gigante y, según la pesquisa, compartían opiniones de similar tenor en las redes sociales, en especial en el grupo Indignados de barrio Azcuénaga, donde se reflejaban episodios de inseguridad. Pero, además, los representantes legales de la familia Moreira harán hincapié en un intento de linchamiento ocurrido en la misma esquina 17 meses antes que no acabó en muerte sólo porque la Policía llegó a tiempo. “Había una predecisión, una prevoluntad, una preconfluencia”, en los acusados por el caso, dice la querella.


El crimen de David Moreira ocurrió en Marcos Paz y Liniers el 22 de marzo de 2014, cuando este joven y su acompañante, Isaías D., quienes se movilizaban en una moto, le sacaron la cartera a una mujer. En la huida, los arrebatadores cayeron del rodado. Isaías pudo escapar, pero David quedó tendido en el piso, junto al rodado y fue alcanzado por un grupo de vecinos. Según la pesquisa, fue golpeado durante 15 minutos ininterrumpidos por los homicidas. Lo arrastraron de los pelos 50 metros, por Marcos Paz al 5400, con dirección este, hasta llegar a Liniers.


En el trayecto, lo arrimaron hasta un vehículo para golpear su cabeza en repetidas ocasiones con la puerta, abriendo y cerrándola. Una vez que llegaron a la esquina mencionada, los agresores, además de patearlo, tomaron la moto en la que circulaba el joven linchado, la levantaron a una altura considerable y se la arrojaron encima. David murió tres días después, el 25, en el Heca, producto de los politraumatismos y no por un golpe determinado.


Los tres acusados formaban parte de un grupo que se había congregado en el club Amistad y Unión, en Marcos Paz 5450, en la previa a un partido de Rosario Central, a media cuadra del lugar del asesinato. En la investigación por el robo, Isaías D. fue condenado el 10 de junio de 2014 en juicio abreviado a tres años de prisión condicional por la jueza Raquel Cosgaya, monto de pena que incluyó otro robo.


Gerardo Fabián G., de 28 años, y Nahuel Yamil P., de 27, fueron detenidos en septiembre del mismo año y tras una prisión preventiva de 40 días recibieron arresto domiciliario. Al cambiar la calificación legal de homicidio agravado a homicidio en riña, a instancias del fiscal Florentino Malaponte, recuperaron la libertad a principios de 2015. El viernes pasado, se sumó un tercer imputado, quien fue acusado en libertad. Se trata de un joven que en aquel momento trabajaba como taxista, Cristian A., quien en las horas siguientes al linchamiento colgó en su Facebook una foto de la víctima y un texto: “Le dimos para que tenga”. Según la defensa de este joven, fue sometido a rueda de reconocimiento, pero los testigos no lo apuntaron.


“Nosotros estuvimos de acuerdo en la figura que eligió al inicio la Fiscalía: homicidio doblemente calificado por la participación de tres o más personas y ensañamiento”, dijo el abogado querellante, Norberto Olivares. “Después cambiaron esta figura grave por homicidio en agresión, que para nosotros que no corresponde aplicar. Lógicamente la defensa está de acuerdo en este cambio porque pasamos de una escala de perpetua a una de 2 a 6 años, lo que sería de cumplimiento condicional, con lo cual la cumplirían en libertad. Es una migaja respecto de la inicial”. Olivares relató que hay al menos un sospechoso de coautoría que hasta el momento no ha sido imputado por falta de pruebas, pero aún confía en que se pueda hacerlo si la Fiscalía produce pruebas que impulsa la querella. A la vez, dijo que hay una quinta persona que puede ser acusada de encubrimiento.


“No tenemos una prueba contundente, pero indudablemente, los indicios, los testimonios apuntan a estas tres personas y se puede llegar a la conclusión que han tenido que ver con la golpiza. Estamos haciendo todo un trabajo para probar que estos tres simpatizantes de Rosario Central tienen comunidad social –realizan reuniones, viajes y previa, en el caso especifico del día del linchamiento hacían una previa en un club de barrio Azcuénaga–; comunidad informática, porque están vinculados como amigos en la red social Facebook, y tienen comunidad ideológica: los posteos, las expresiones que ellos cuelgan en sus Facebook respecto de distintas noticias en las que por ejemplo hay una situación donde un ex gendarme, un ex policía, un vecino, un carnicero, un comerciante por mano propia ajusticia a alguna persona que ha cometido un delito. Ellos comparten una serie de enfoques en relación a este tema de la justicia por mano propia”, describió Olivares.


“Hay que remar para que esa prueba llegue a la convicción de los jueces que nos toquen para que haya un fallo ejemplar. Lo que queremos probar es que el linchamiento estaba presente en estos chicos desde mucho tiempo antes. Había un grupo que se llamaba Indignados de barrio Azcuénaga que tenía un Facebook donde hubo comentarios sobre el linchamiento de David Moreira y los acusados estaban vinculados a este Facebook. Ya había una predecisión, una prevoluntad, una preconfluencia en el sentido de resolver un conflicto que ellos denominan de inseguridad por esta vía. Hay una comunidad de ideas entre ellos que puede ser tomado por un tribunal como un elemento de certeza sobre la actitud que tomaron en el momento y que lo siguen repitiendo. En estos días hay posteos de estos pibes que tienen que ver con el linchamiento de David Moreira”, añadió el representante de la querella.


No parece menor para este planteo de la comunidad ideológica un episodio ocurrido 17 meses antes del linchamiento de Moreira en la misma esquina. Tal como publicó Cruz del Sur una semana después de la muerte de David, a las ocho de la noche del jueves 22 de noviembre de 2012 dos jóvenes en moto le arrebataron la cartera a una mujer en Rioja y Pedro Lino Funes, lo que fue advertido por vecinos a una patrulla de comisaría 14ª, que comenzó una persecución. En Marcos Paz y Liniers, la moto en que escapaban los arrebatadores chocó contra una camioneta –en una colisión que no se supo si fue o no casual–, y sus ocupantes quedaron tendidos en el piso. “La gente del barrio comenzó a golpear a los ladrones y cuando quisimos intervenir, nos agredieron a nosotros. Varios agentes terminaron con lesiones de consideración” contó entonces vocero policial al diario El Ciudadano.


La crónica de La Capital reflejaba otro dato coincidente con el ataque sobre Moreira: además de patear en las cabezas a los dos detenidos cuando estaban indefensos en el suelo, los vecinos impidieron el paso de una ambulancia que había llegado al lugar a atenderlos. “Éramos unos ocho efectivos que rodeamos a los ladrones que ya estaban golpeados por el choque. Pero la gente gritaba, insultaba y se las agarró a patadas contra nosotros para llegar a los accidentados, que comprobamos que eran los ladrones, pero no estaban armados”, dijo el entonces jefe de la seccional, quien añadió que debieron sacar a los detenidos en una patrulla luego de que fueran atacados hasta con una paleta de pádel.

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Miércoles 18 de Octubre de 2017
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