Deporte
19-04-2017
No tan distintos
Newell’s y Central llevan cinco partidos sin derrotas y sostienen campañas similares. Los dos perdieron el primer partido del año y luego los resultados positivos los acompañaron. En un mes se jugará el segundo clásico del año –en el Marcelo Bielsa– con identidades distintas, deseos de distanciarse y un reflejo que los une.
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Alejandro Mangiaterra | Cruz del Sur


A un mes del segundo clásico rosarino, que deberá jugarse en el Coloso Marcelo Bielsa en la fecha 24, tanto Newell’s como Central sostienen una buena cosecha de puntos, al margen de lo que ofrezcan en su juego y de cuán lejos de su techo está cada uno.


El inicio del año fue tortuoso para ambos pero con el correr de los partidos los dos encaminaron el rumbo. Diego Osella pudo volver a sostener los resultados que lo llevaron a terminar el 2016 como escolta de Boca; mientras que Paolo Montero empezó a borrar las dudas que sobre él se habían posado, debido a los pobres resultados de los amistosos de pretemporada y al arranque con derrota de su gestión.


Newell’s logró acumular cinco partidos consecutivos sin perder. La última caída fue justamente en el primer juego del año, el 11 de marzo después del parate que se generó por la huelga de futbolistas. Aquel día fue 0-1 ante Defensa y Justicia, en Florencio Varela.  Después de esa derrota inicial, el equipo del Parque Independencia obtuvo tres triunfos (Vélez, Rafaela y Arsenal) y dos empates (Patronato y Estudiantes). Sumó 11 puntos sobre 18 posibles.


Por su lado, Central también arrancó el año con un traspié. Fue ante el Godoy Cruz de Lucas Bernardi por 1 a 0 en Arroyito. Tras esa caída, el equipo de Montero encadenó cuatro victorias (Quilmes, Tigre, Atlético Tucumán y Temperley) y un empate (Sarmiento) en el medio interrumpiendo la seguidilla de triunfos. 13 sobre 18 puntos en lo que va del 2017.


Lo que ambos comparten a modo de deuda es el rendimiento del equipo. La Lepra sigue cosechando más puntos que los que gestionó dentro del campo, sobre todo cuando juega fuera de casa. De local muchas veces consigue sostener las riendas del partido e imponer las condiciones como contra Vélez, lo que resulta una continuidad de lo ocurrido en el semestre pasado cuando lo cerró con una goleada 6 a 1 ante San Martín de San Juan. La misma continuidad se mantiene cuando sale del Coloso, donde casi nunca consiguió imponerse en el trámite de los partidos y sí muchas veces desde el resultado.


Lo que sí supo recuperar Osella fue el nivel de algunas individualidades que aportan al colectivo. Scocco y Maxi Rodríguez solucionan más de un problema y aportaron muchos puntos desde su jerarquía. Formica es el conductor y fantasista y Quignón es el cerebro; desde su presión y distribución la Lepra consigue desarrollar sus mejores momentos de fútbol.


En la zaga recuperó a Domínguez y la firmeza de Moiraghi sostiene al equipo cuando las fuerzas y las ideas flaquean. Además, San Román desde el lateral aporta seguridad para defender y fluidez para ir hacia adelante. Las dudas pasan por quien gana la pulseada en el lateral izquierdo, donde hay una competencia al menos de un par de nombres, lo mismo que ocurre con el volante central desde el retiro de Diego Mateo.


En tanto, Rosario Central sufrió una gran ruptura y la transición desde la salida de Eduardo Coudet y el arribo de Paolo Montero parecía un problema difícil de resolver. Sin embargo, los resultados le acomodaron el presente al uruguayo y a la institución. El ex defensor de Juventus recibió algunas críticas incluso antes de su debut oficial producto de los magros resultados en los amistosos de preparación. La situación se complicó tras la caída inicial, de local, ante el Tomba mendocino. Allí, la discusión entre Marco Ruben y Teo Gutiérrez dentro del campo desviaron la atención de la crítica hacia los protagonistas y Montero, más tarde, fue encontrando los resultados que buscaba. 


Con el paso del tiempo, las aguas se calmaron y Ruben y Teo hicieron las paces públicamente. Montero renunció a usar a Ferrari como volante y encontró en la dinámica de Camacho a su goleador, a quien pudo asociar a Carrizo y a Colman para tener un mayor volumen de juego. En tanto, abajo, si bien Pinola le devolvió solidez y Leguizamón se acopló enseguida, lo que todavía falta es que el sistema defensivo funcione con mayor firmeza y fluidez.


Falta un mes para que se vuelvan a cruzar. El clásico se jugaría el domingo 14 de mayo en el Parque Independencia, día al que ambos llegarán con tres partidos más en su haber y con objetivos diferentes en el contexto del campeonato, pero las motivaciones para esa jornada 24 serán las mismas. Los dos se empeñan en diferenciarse pero siempre hay parentescos y aspectos que los ligan. 

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Lunes 25 de Septiembre de 2017
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