Sociedad
19-04-2017
"A nadie se le toca el bolsillo para filmar"
En diálogo con Cruz del Sur, el cineasta rosarino Gustavo Postiglione se pronunció enérgicamente contra la reununcia forzada de Alejandro Cacetta a la dirección del Incaa y el desfinanciamiento del cine nacional al que apunta el gobierno de Macri. “Vienen por los fondos del cine nacional”, aseguró, y recordó que el instituto es un ente autárquico que no se sostiene con los impuestos de los ciudadanos. Consultado sobre el perfil de Ralph Haiek, que fue propuesto por el Gobierno para reemplazar a Cacetta, consideró que "va a ser más funcional a esta política de cierta efectividad y poca sensibilidad".
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Pablo Makovski | Cruz del Sur


El director de cine Gustavo Postiglione espera estrenar este año “El presi”, su último largometraje en el que un presidente repasa sus relaciones y su futuro la noche antes de asumir mientras recorre la ciudad en un auto en el que se encuentra con su amante, su asesor y otros personajes. El film ya participó de varios festivales.


Este reconocido director rosarino sumó su voz de alarma y protesta por la renuncia forzada de Alejandro Cacetta a la dirección del Instituto Nacional de Cinematografía argentino (Incaa) a las de otros artistas que recorren todo el arco político. Desde Juan José Campanella (macrista de la primera hora) hasta el director Adrián Caetano (“No vienen a por ninguna corrupción, vienen a por el INCAA y cualquier atisbo de construir cultura nacional”, declaró en Twitter), pasando por Lucrecia Martel o Luis Puenzo, quien fue tajante cuando dijo a periodistas porteños: “El tema no es Cacetta, su honestidad no está en duda. No hay que gastar tiempo en hablar de esta infamia y acusación de corrupción. Hay una operación atrás de esto. Durante la época de la Alianza ya se quiso disolver el Incaa, Ricardo López Murphy lo dijo. Nos costó mucho pelear por la Ley de Cine, que es ejemplar en todo el mundo. Argentina es el país con más óperas primas del planeta. Nuestro cine tiene 6 o 7 películas en cada festival importante. Detrás de todo esto están los fondos del cine, están Mario Quintana y Nicolás Dujovne. Detrás de esta medida hay mucho dinero, muchos negocios. Esto es un plan de negocios”.


Cacetta, hombre del sector, fuertemente vinculado a la producción de cine, fue denostado por dos periodistas que, en el ambiente, son vistos como la última escoria del show mediático, Eduardo Feinmann y Alejandro Fantino, el jueves pasado en su programa de televisión, que se llama “Animales sueltos”.


El ministro de Cultura nacional, Pablo Avelluto pidió la renuncia de Cacetta y deslizó acusaciones de corrupción que todo el ambiente desmintió de inmediato, mientras se propagaron las asambleas en el Incaa y en el interior del país. En Rosario, representantes del sector audiovisual se reunieron el lunes en Plataforma Lavardén para dar su apoyo y mantenerse en alerta ante nuevas embestidas que ven como un intento por retirarle financiación al cine nacional lo que implicaría, directamente, la muerte de la cinematografía argentina.


Un cortometraje que puede verse en YouTube, realizado por la directora, guionista y escritora Lucía Puenzo, en el que participan los más notorios realizadores y actores de la industria, explica cómo se financia el cine nacional a partir de una ley sancionada en 1994 y ejemplar en el mundo.


El dinero del Incaa proviene de un 10% del valor de las entradas vendidas en salas de cine más otro porcentaje que los canales de televisión aportan de la pauta publicitaria –que representa cerca de un 60% de los ingresos del Incaa, que es un organismo autárquico. No es dinero que el estado reste a ninguna de sus cajas ni afecta a ningún impuesto que pague la población. Es un monto de dinero si se quiere mínimo que hace visible al país en el mundo. Es esa idea la que Postiglione deja en claro en esta conversación.


—Hubo una embestida muy fuerte del gobierno contra Alejandro Cacetta y toda la gente que hace cine.


—La idea de instalar en la opinión que la gente que hace cine roba plata. O que los fondos del cine están mal utilizados. Es el propio cine –a través de las entradas– el que paga el fondo de fomento, no se trata de impuestos que llegan a la casa de nadie. Cuando se desarma el Afsca (la agencia encargada de hacer cumplir la ley de medios sancionada por mayoría en el Congreso en 2013 y desarmada en diciembre de 2015 por el gobierno de Mauricio Macri), que era el ente regulador de toda la actividad relacionada con los medios audiovisuales, se crea el Enacom (Ente Nacional de Comunicaciones), desde donde se está promoviendo una ley que se llama de Convergencia Digital donde tienden a cambiar el estatus de los canales, que pasarían a ser compañías de telecomunicaciones. Y entonces ya no deberían cumplir con el pago del canon por publicidad que financia al cine. Y estas corporaciones estarían eximidas del tributo al igual que las mineras y las compañías agrícolas, por ejemplo. También se habla de derogar el artículo 94 y 97 de la ley de Servicios Audiovisuales, donde establece que las empresas tienen que aportar ese dinero no sólo al Incaa, sino al instituto de teatro y al de la música, por lo que el Incaa quedaría con un 60% menos de su financiamiento y la música y el teatro quedarían sin financiamiento alguno.


—El apoyo al cine nacional no es exclusivo de Argentina.


—Todos los países del mundo tienen leyes que protegen la industria cinematográfica, incluso Estados Unidos, porque la industria cinematográfica tiene que ver con la soberanía. Nuestras películas, gusten más o menos, reflejan lo que somos, y una sociedad sin espejo está condenada a muerte.


—Además de los trabajos que se pierden.


—Alrededor de una película no sólo hay técnicos, actores y directores, hay carpinteros, empresas de catering, electricistas, carpinteros, hoteles, modistas. Después de toda esta movida acaso se pueda conseguir que todas estas cosas se frenen por un tiempo, porque al tener a Campanella, a Suar de la vereda de enfrente se sienten molestos, y creo que al gobierno le molesta más tener a la gente de la cultura enojada que a medio millón de docentes en la calle. A nadie se le saca el dinero del bolsillo para hacer una película.


—¿Cómo definirías a Alejandro Cacetta?


—Un tipo que había llegado ahí en consenso con la  industria. Los que llegan al Incaa en general tienen que tener ese consenso, más allá de que lo nombre el gobierno. Siempre ha sido así, salvo en algún caso con Carlos Menem y Julio Maharbiz. Y con la ley de cine no podría gobernar el Incaa si no tiene el apoyo de los sectores. Cacetta era gerente de Patagonik, viene de la industria del cine, que es lo más interesante, porque no va a ir en contra del laburo que él hace y va a seguir haciendo cuando se vaya de ahí. No es como los gerentes de empresas puestos a manejar el país. El tipo tiene que responder al sector al que pertenece y eso te da cierta garantía de que no va a ir en contra de la ley de cine. Y que nadie se atrevió jamás a poner en duda. El cine tiene ingresos propios, autárquicos que ni siquiera dependen del presupuesto nacional. Desde los espacios Incaa en todo el país hasta Incaa TV y Odeón, que ahora se llaman Cine.ar, no dejaron de funcionar con el cambio de gobierno, lo mismo que la Cinemateca Nacional, que hace treinta años que se estaba pidiendo y se habilitó ahora. La administración de esos fondos del Incaa, con el despido de Cacetta, tiene como fondo dos cosas: lo que se dicen a nivel interno es que Cacetta no echó a todos los peronistas que debería haber echado dentro del Incaa. Y lo más fuerte en términos reales: me parece que esta gente (la del gobierno) quiere ir por parte del fondo de fomento. Lo anunciaron de alguna manera cuando la consultora Fiel –una entidad liberal a la que consulta el ministro Nicolás Dujovne– recomendaba sacar el 10% de las entradas de cine que van al fondo de fomento. Y es un fondo propio del cine, si se lo sacás la entrada no va a costar más barata, sino que esa plata en lugar de ir al cine nacional se va a los dueños de los cines. Y lo más grave es que la mayor cantidad de dinero que va al fondo de fomento del cine viene de lo que los canales de televisión aportan por la pauta publicitaria. En apariencia dicen que quieren quedarse con ese dinero. Si se lo quedan desaparece el cine argentino directamente, desfinanciás las películas, dejás sin trabajo a los técnicos, a los actores, a las productoras y olvidate de que haya cine nacional, porque el 70-80% de las películas se financian con ese fondo.


—O sea que el Incaa estuvo funcionando bien en este tiempo.


—Sí, largaron concursos para producción, vos entrabas a la página y tenías concursos de cortometrajes, de ópera prima, de documentales, serie web y convocatorias para presentar proyectos. Yo, hasta la semana pasada, formé parte de un comité para clasificar proyectos del Incaa. Porque esos comités no los integra gente del organismo, sino que convocan a las entidades que forman el consejo asesor: directores, productores, técnicos, sindicatos, más los representantes regionales de cultura del país, que son los que deciden quiénes van a ser los jurados. Y es totalmente limpio. Y aprobamos doce o trece proyectos. Y en paralelo, otro comité aprobó otros proyectos. Son todos representantes del sector. Y eso funciona bien. No responde a un gobierno y garantiza que lo que salga esté despojado de elementos políticos.


—¿Y Ralph Haiek, el vicedirector del Incaa propuesto por el ministerio de Cultura nacional para suceder a Cacetta,  representa también al sector?


—Es un tipo que viene de la industria del entretenimiento, de los videojuegos, del streaming y de haber creado MuchMusic. Es un CEO. Su vinculación con el cine es coyuntural, a lo sumo tiene una vinculación con el universo audiovisual. Por eso su relación en el Incaa tenía más que ver con lo digital, la televisión y esas cosas. Creo que es un tipo más funcional al concepto gerencial que Cacetta, que venía del cine, es productor de Cine y entiende muy bien sus necesidades. Entiendo que Haiek va a ser más funcional a esta política de cierta efectividad y poca sensibilidad.


—¿Es una cuestión económica, quieren quedarse con esa caja?


—Es sobre todo una cuestión filosófica. Pero no es un dinero que maneja el gobierno para otras cosas, es plata que se genera a partir de la existencia de una ley de cine; esa ley establece que esa plata se genera para el cine, no para otra cosa. Y tocar eso es, primero, ilegal y, segundo, es robar, porque son fondos propios, no dependen del presupuesto nacional, y no pueden llevársela a otro lado o evitar que los canales la pongan. Porque es parte del impuesto a la publicidad que facturan los canales.

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Domingo 25 de Junio de 2017
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