Sociedad
12-04-2017
Tres células, la misma banda

Operativo desbarató red de distribución de marihuana cuyo liderazgo se adjudica al Gordo Vilches, preso en Piñero desde 2013 como integrante de los Monos, como coletazo de otras dos pesquisas, Los Patrones y Operación Gringo. En todos los casos bajaban cannabis paraguayo desde el norte del Litoral.

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Alberto Carpintero | Cruz del Sur


—Rescatate, Gordo, estás recontramil cómodo, nosotros andamos matando gente por todos lados. Rescatate, hermano, te estamos llamando por una urgencia y no podemos contar con vos. Boludo, estamos renegando, recién venimos de allá, de Roberto (Ariel Máximo “Guille” Cantero). Todo, boludo, ahora vinimos acá a La lata....


—Tenés razón, Narigón, tenés razón. Recién me quedé dormido, no es que me vine a dormir.


—El Ema, ahí se durmió en la mesa, guacho, mira lo que te digo, yo también, ahí de Roberto me estaba durmiendo, boludo. Tenía que aguantar. Por todos lados anduvimos, boludo.


Eran los frenéticos días finales del sangriento mayo de 2013, poco después del crimen de Claudio “Pájaro” Cantero, hermano de Guille. Los que hablan son Leandro Vilches, alias Gordo y lugarteniente de Guille, y uno de sus pares, que le reclama mayor acción en las venganzas emprendidas tras el asesinato, según escuchas de la megacausa Monos por asociación ilícita.


El Narigón menciona a Ema, Emanuel Chamorro, y tanto éste como el Gordo y Guille están encausados también por el crimen de Diego “Tarta” Demarre, dueño del boliche frente al cual mataron al Pájaro. Según la investigación, Ema y el Gordo brindaron datos sobre la víctima, que había concurrido a Tribunales a despegarse del asesinato del Pájaro, para que Guille pudiese ejecutarlo. Los tres serán juzgados en debate oral por ambos expedientes –junto con otras 24 personas– en junio próximo. Los tres, también, tienen causas en la Justicia federal.


El Gordo es de la villa La Siberia y tiene 30 años. Cuentan que nueve años atrás perdió a su padre al ser atropellada la moto en que ambos se conducían por un camión en acceso sur y Gutiérrez. El Gordo terminó estropeado, pero pudo sobrevivir. Más tarde fue empleado de una fábrica de helados, dejó asentado en la Justicia.


En junio de 2013, su madre, su hermana y dos de sus hermanos terminaron detenidos en la megacausa Monos bajo acusación de llevar adelante bocas de expendio de drogas en Esmeralda al 1800 y al 1900, y en Cochabamba al 100 bis, allanamientos en los que el juez provincial Juan Carlos Vienna dejó asentado que debían incautarse drogas en caso de ser halladas y, por esa extralimitación de competencia, las defensas pidieron, en vano, la nulidad y un fiscal federal reclamó, también en forma infructuosa, que fuera enviada la causa a ese fuero. El Gordo, su madre, Susana Alegre, su hermana, Gisela, y su hermano Miguel Ángel, alias Miki, terminaron encausados por Vienna y en el caso de las mujeres y Miki firmaron un abreviado a tres años de prisión condicional.


También el Gordo aparece en un singular caso por el cual cuatro policías del Comando Radioléctrico terminaron procesados. Ocurrió el 28 de mayo de 2013, cuando un auto en el que iban Vilches, Chamorro y el Narigón, Ángel Villa, fue detenido luego de que pretendiera eludir un control policial. Según una escucha entre el Gordo y el sargento Juan “Chavo” Maciel –también firmó abreviado en la megacausa–, Vilches puso 35 mil pesos para que se llevaran a la comisaría 15ª a otra persona en vez de a él. Finalmente sería detenido en diciembre de 2013.


Operativo Gordo


El viernes pasado, una investigación del fiscal federal Federico Reynares Solari derivó en un procedimiento de la División Antidrogas de la Policía Federal de Rosario en la zona de Santa Fe y Circunvalación. Según voceros del caso, se esperaba desde una semana antes la llegada de una carga de marihuana proveniente de Formosa y por eso fue interceptada una caravana de tres vehículos: una Ford Ranger, un Fiat Uno y un Fiat Duna. Llevaban 114 panes de cannabis distribuidos en la Ranger y el Duna y así quedaron detenidos sus conductores y una cuarta persona.


Una vez concretada esta intercepción, el juez federal Marcelo Bailaque firmó 16 órdenes de allanamiento para distintos domicilios, en su mayoría en zona sur, y también en la cárcel de Piñero, donde está detenido Leandro Vilches. Según la pesquisa, éste conducía desde su pabellón la operatoria para la bajada de marihuana desde el norte del Litoral a Rosario y su posterior comercialización. También fue apresada Gisela Vilches en Esmeralda al 1800, aunque los federales no pudieron hallar a su madre –quien en la megacausa dijo hacer trabajo doméstico en casa de una reconocida médica de la ciudad–, señalaron fuentes judiciales, las que añadieron que en otro de los domicilios fue incautada una decena de ladrillos de cannabis. En total son diez los detenidos a disposición del magistrado.


Los Patrones y el Gringo


Según la pesquisa, esta causa es una derivación del caso conocido como Los Patrones, que a fines de noviembre de 2015 se incautó de 700 kilos de marihuana en Chaco y Corrientes y desbarató una cocina de cocaína que funcionaba en Corrientes al 1900 de Rosario junto con cuatro búnkers y un centro de acopio de drogas. Era una célula de Los Monos que, según Bailaque, manejaban Guille Cantero y Ema Chamorro desde un teléfono fijo de la cárcel de Piñero –ahora ambos están presos en Coronda– con el auxilio de sus respectivas parejas. La causa dejó en evidencia el vínculo entre el clan Cantero y una banda de la localidad correntina de Itatí, con la que cambiaba marihuana por cocaína o vehículos, según otro expediente federal asentado en la provincia mesopotámica.


De acuerdo con investigadores policiales, el operativo contra la célula del Gordo Vilches también se relaciona con otra investigación derivada de la causa Los Patrones, conocida como operativo Gringo, por Mario Visconti, un barra brava de Rosario Central varias veces investigado por narcotráfico y cuyo cuerpo fue hallado ejecutado a tiros en un camino rural de Ibarlucea el 31 de mayo del año pasado. Este crimen fue considerado un vuelto por el asesinato el número dos de la pesada auriazul, Julio Navarro, alias Cara de Goma, algunos días antes en el barrio 7 de Septiembre: según una hipótesis, un intento de Los Monos por desplazar al capo del paravalanchas del Canalla, Andrés “Pillín” Bracamonte.


De acuerdo con el juez Bailaque, un hombre llamado Sergio Enríquez, detenido hace dos meses, enviaba desde Misiones por encomienda cogollos de marihuana para ser comercializados en Rosario, en el marco de una banda que había sido liderada por Visconti y que fue desbaratada en septiembre pasado. Entre los encausados por este caso están un policía federal, un ex candidato a legislador de la localidad de Casilda, el conocido asaltante Joel Pucheta –quien también operaba desde su celda en la cárcel de Piñero, penal del que ya se fugó una vez– y el célebre narcobailantero Raúl “Beto” Basimiani, detenido en la prisión de Coronda por otro expediente narco.

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