Política
15-03-2017
Relato amarillo, panorama negro
Los problemas económicos empiezan a tener un peso específico en la realidad social santafesina. Despidos y suspensiones, retracción del empleo y de la actividad industrial muestran un escenario opuesto al discurso edulcorado del gobierno nacional.
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Orlando Chircaz | Cruz del Sur


El relato oficial de Cambiemos es claro: pasó el sacudón, el país empieza a crecer; la industria, a reactivarse, y se están generando empleos de calidad. La realidad devuelve casi todo lo contrario: cierre de fábricas, importaciones que sustituyen a la producción local, primarización de la economía y menos empleos. Estadísticas públicas y privadas no le dan la razón a la Casa Rosada.


En la provincia de Santa Fe el Observatorio de Importaciones del Ministerio de la Producción y la Federación Industrial muestran las dificultades que tiene el sector con las actuales políticas económicas, el Indec (que el Presidente destaca por su capacidad técnica) dijo lo suyo y ahora se sumó otro indicador social. Más de 1.700 despidos en todo el territorio en año y medio.


Así lo indicó el informe del Observatorio Social del Frente Social y Popular, que en la provincia conducen los diputados Carlos Del Frade y Mercedes Meier, en base a la actividad legislativa de la Cámara baja santafesina. En el mismo se da cuenta de los despidos, suspensiones y falta de pago de haberes en distintas ramas de la industria y el comercio.


“Desde el 10 de diciembre, cuando la alianza Cambiemos se hizo cargo del Gobierno Nacional, se presentaron 52 proyectos vinculados a despidos, suspensiones y falta de pago de haberes en industrias y comercios de la provincia”, dijeron los legisladores, y añadieron: “La caída del comercio, y muchas veces el oportunismo y la ambición de muchos empresarios sin escrúpulos también se cobraron varios puestos de trabajo”.


“En diferentes proyectos que fueron, desde pedidos de informes, expresiones de preocupación hasta pedidos de intervención por parte del gobierno provincial, la actividad legislativa de Diputados dio cuenta de 1.724 despidos ocurridos hasta la fecha en Santa Fe, 1.200 suspensiones y el reclamo de 1.303 trabajadores ante el retraso o la falta de pago de haberes en término”, informaron.


De ese relevamiento surge que uno de los primeros conflictos que se hizo presente en la actividad legislativa es el de Paraná Metal, “que lleva ya varios años sin poder llegar a una solución que incluya a los trabajadores”. Entre los conflictos que más actividad requirieron se encuentra el despido de 350 trabajadores en Rosario por parte de los hipermercados Coto, Carrefour, Jumbo y Libertad en el marco de la presión contra la ley de descanso dominical.


“La gravedad de las situaciones que se afrontaron en este periodo está signada por el cierre de empresas, el mayor causal de despidos”, manifestó Del Frade. Al respecto, enumeró el caso de los 420 trabajadores que quedaron sin fuentes laborales tras el cierre de la empresa AR-Zinc, en la localidad de Fray Luis Beltrán; también el cierre de la fábrica de llantas Mefro Whells en Rosario.


De allí se despidieron 170 trabajadores y de la aceitera Ricedal, de Chabás, otros 28. El sector del calzado también fue golpeado por la apertura de las importaciones, ya que se despidió por cierre. Fueron 30 personas de las empresas Pirri, Jandy y La Huella, y otros 15 que dejó en la calle Primeros Pasos, empresa también del área del calzado oriunda de Zavalla.


Los medios de comunicación no se mantuvieron al margen de la situación, y esto se vio reflejado en la actividad legislativa. A 12 despidos denunciados en diciembre de 2016 en Radio Nacional Santa Fe, se suman los 82 trabajadores del diario El Ciudadano de Rosario, muchos de los que luego consiguieron conformar la Cooperativa La Cigarra para mantener sus fuentes laborales.

 

Menos consumo, menos actividad

 

“La caída del consumo interno fue otro de los puntales de varios de los despidos ocurridos en Santa Fe en el último período”, advirtieron desde el Observatorio Social del Frente Social y Popular. La industria de la carne, con caídas de las exportaciones y del mercado interno, se llevó puestos 32 empleos en el frigorífico Swift de Villa Gobernador Gálvez y 110 en Frideco, de Totoras.


También, esta semana hubo alrededor de “60 suspensiones denunciadas y sospechadas de despidos encubiertos, en la planta de Sugarosa que Matievich adquirió en 2015 en Villa Gobernador Gálvez”. Además, 150 trabajadores de Las Toscas perdieron su trabajo en Sadesa, la única curtiembre vegetal –que poseía el mismo grupo– con presencia en todo el país.


Con una agudización de su crisis por las inundaciones en tambos y la caída internacional del precio de la leche, el sector tuvo 500 suspensiones en Sancor, y la amenaza de cierre de cuatro plantas con más de 4.000 trabajadores. Esa “lista incluyó a Luigi SRL de la localidad de Eustolia que en marzo del año pasado despidió a 16 trabajadores tras su cierre”.


Según Del Frade y Meier, “en algunos casos los conflictos que llegaron a la Cámara lo hicieron antes de que se transformen en despidos, lo que puede ser una señal de alerta previa. Es el caso de la gran cantidad de suspensiones que se dieron principalmente en grandes empresas. Esta modalidad es denunciada por los trabajadores como una forma encubierta de despidos”.


“Es el caso de General Motors (General Alvear) que la semana pasada anuncio 350 suspensiones por nueve meses, o la fábrica Bahco de Santo Tomé que en noviembre de 2016 suspendió a 200 trabajadores. Acindar Navarro, la empresa que la multinacional ArcelorMittal tiene en Rosario hizo lo mismo con 150 trabajadores”, se quejaron los legisladores.


Ante esa realidad el diputado del Frente Social y Popular también consideró que existe la “necesidad de catalogar de delito social el accionar de muchos empresarios”. “Alguna vez habrá que pensar que los despidos masivos son delitos y hay empresarios que se convierten en delincuentes y frente a eso la figura del derecho laboral no alcanza para reparar el daño social”, opinó Del Frade.


En tanto, el Indec publicó recientemente los datos sobre la utilización de la capacidad instalada industrial en el primer mes de 2017. En enero se utilizó apenas el 60,6% de la capacidad instalada, o sea, un porcentaje que se observó hasta diciembre de 2002 (60%) y enero de 2003 (58,8%); la realidad muestra cuál es el impacto real de tener un sistema industrial a media máquina.


“La utilización de la capacidad instalada para caucho y plástico está en 58,5%, metálicas básicas 58,4%, textiles 57,5%, edición e impresión 54%, minerales no metálicos 53,3%, metalmecánica excepto automotores 47,3%”, dijo el Indec. Otro dato, no menor después de una década de pura expansión, es que en las automotrices se está usando apenas el 30,7% de las máquinas.


También el Indec publicó los datos del Estimador Mensual Industrial (EMI) y del Indicador Sintético de la Construcción (ISAC), los dos índices que elabora para observar la evolución de cada sector. El primero lleva 12 meses continuos de caída (una caída del 1,1% en enero de 2017 en comparación con enero de 2016), el segundo llegó, en enero de 2017, a 13.

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