Política
08-03-2017
Espina del mismo palo

El proceso político en la provincia no solo está atravesado por la irrupción del PRO en las elecciones y en la institucionalidad, sino también por los reacomodamientos internos. Una vez más, las diferencias ideológicas y pragmáticas vuelven a la escena pública en el socialismo, que hoy busca ampliar la base de sustentación del Frente Progresista.

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Orlando Chircaz | Cruz del Sur


Uno de los problemas que surgieron en la última semana en el partido gobernante es la ruptura entre la mayoría del PS y el sector que lidera el diputado provincial Rubén Giustiniani. En la práctica, hace varios años que ambas expresiones van por carriles distintos y si hasta ahora no hubo una escisión formal es porque ni Hermes Binner ni Antonio Bonfatti quieren un desmembramiento hacia el interior de la fuerza.


No la hizo fácil el exsenador nacional, que lejos de asumir una postura orgánica priorizó sus apetencias personales y las llevó a límites increíbles. Así, en 2011 buscó la gobernación en las primarias abiertas y resultó tercero cómodo detrás de Antonio Bonfatti y Mario Barletta. En 2015, en tanto, jugó con Barletta siendo que éste ya anunciaba su alianza con el macrismo.


Hasta hace un par de días toda esa pelea interna entre la mayoría del socialismo y Giustiniani no pasaba de ignorarse mutuamente, pero algunas de las actitudes asumidas por el diputado colmaron la paciencia. Fue así que le pidieron que no participe más en las reuniones del interbloque del FPCyS, ya que vota en contra de todos los temas importantes que motoriza el oficialismo.


Ni siquiera los radicales santafesinos más alineados al PRO fueron capaces, aún en la disidencia, de romper una votación que perjudique al gobernador Miguel Lifschitz. Para Giustiniani, el planteo que le hicieron apunta no solo a sacarlo del interbloque de la Cámara baja sino también del socialismo; y se dio por echado, según lo hizo saber en los medios de comunicación.


El tándem Giustiniani-Silvia Augsburger pretende que la conducción del PS pague caro la decisión. Sin embargo en noviembre del año pasado un alfil del giustinianismo, como Miguel Zamarini, anunció que en la ciudad de Rosario el espacio político denominado Igualdad y Participación pretende concretar una personería distrital para competir en las elecciones 2017 por fuera del FPCyS.


Cuatro meses atrás, en declaraciones periodísticas, Zamarini lanzó: “A nivel Rosario vamos a tener una estrategia electoral totalmente separada al oficialismo. Veremos las posibilidades de alianzas, pero no por adentro del Frente Progresista”. La conducción del socialismo optó por no responder ni tomar ninguna determinación orgánica. En mayo es el congreso del partido.

 

Respetar los cuerpos orgánicos

 

Tanto el presidente del PS a nivel nacional, Antonio Bonfatti, como el jefe del bloque del socialismo en la Cámara de Diputados de Santa Fe, Rubén Galassi, negaron que sus colegas fueran expulsados del partido. Atribuyeron las manifestaciones de Giustiniani a una intencionalidad de victimización; incluso hubo una comunicación a los militantes para que conozcan la posición.


Por caso, Antonio Bonfatti dijo que en el marco de la democracia interna partidaria reafirma su respeto a “la pluralidad de voces, las coincidencias, los disensos”. En ese sentido, agregó que “son los cuerpos orgánicos partidarios quienes democráticamente fijan las posiciones políticas y estrategias electorales”, además que “la existencia de corrientes internas son el reflejo de un partido vivo”.


El actual presidente de la Cámara de Diputados también señaló que el debate interno “en base a diferentes visiones e interpretaciones de la realidad” enriquece. Asimismo, que “la existencia de dichas corrientes se ha expresado en la vida partidaria en elecciones realizadas en distintos distritos y también en procesos electorales generales integrando listas en primarias diferentes”.


“En la provincia de Santa Fe en particular y como resultado de esos procesos electorales, se conformaron en instancias legislativas un bloque minoritario (dos legisladores) que no se integró al bloque mayoritario (11 legisladores) del partido. En la Cámara de Diputados de Santa Fe somos parte de un interbloque conformado por nueve bloques representantes de seis partidos”, añadió.


“El objetivo del interbloque del FPCyS, en Santa Fe, como en cualquier lugar del mundo, es coordinar una acción legislativa común en apoyo de las políticas públicas que garantizan los derechos de las santafesinas y santafesinos propuestas por el gobierno provincial o a instancia de los propios legisladores”, remarcó Antonio Bonfatti sobre la metodología de trabajo.


Al respecto, indicó que siempre se respetó “las posiciones y definiciones de los legisladores” y que “todos tienen libertad de expresarse en base a su interpretación y real entender”. No obstante, aclaró que “el interbloque minoritario del PS prácticamente en todas las votaciones más trascendentes no ha respetado el consenso alcanzado previamente en el interbloque del FPCyS”.


De esa forma, remarcó que Giustiniani y Augsburger pusieron “en riesgo las mayorías construidas en el propio recinto”. Incluso, Bonfatti desmintió que las propuestas tanto del Ejecutivo como de los legisladores integrantes del FPCyS hayan sido votadas a libro cerrado, por el contrario, “son producto del trabajo de consensos mayoritarios alcanzados por los seis partidos integrantes”.


“La falta de voluntad para debatir, consensuar y acatar la decisión mayoritaria en los temas trascendentes por parte del bloque minoritario del PS, tornó inviable su participación en la reunión del interbloque. A pesar de ello, ratifico que ningún compañero ni compañera ha sido expulsado del FPCyS ni mucho menos del Partido Socialista”, concluyó el presidente de la Cámara baja.

 

Otro frente

 

Es un hecho que radicales del grupo Universidad, de José Corral y Mario Barletta, están en Cambiemos y cuando hablan en la provincia lo hacen en nombre de Mauricio Macri. El PRO orejea la jugada y apuesta al desgaste del Frente Progresista, de sus dirigentes y de la gestión, ya que tensar hasta romper los vínculos entre socialistas y radicales no tiene, para ellos, costo político.


Mientras ese murmullo se consume los días y la sangría tiende a ser más profunda, el socialismo empezó a tejer reuniones con organizaciones de la sociedad civil, expresiones políticas de centro-izquierda y de trabajadores para ampliar su base de sustentación. Se trata de una experiencia en ciernes, cuya construcción para 2017 no es electoralista pero sí con un camino en ese sentido.


Hay radicales, muchos, que van a seguir en el Frente Progresista y no están dispuestos a mudar a sus dirigentes y sus militantes a Cambiemos. Los otros partidos de la coalición, salvo el PDP, que todavía no tomó una decisión orgánica, van a continuar con esta experiencia que lleva más de dos décadas en la provincia. Hay sectores del PJ y del progresismo con los que se conversa.


El intento se encuentra en una etapa embrionaria pero ya hubo contactos directos para empezar a trazar una propuesta integral. Algunos de los participantes dejaron en claro que no se habla de las próximas elecciones sino de un proyecto de mediano y largo plazo, donde la unidad esté basada en un plan estratégico, en un esquema de gestión y con anclaje ideológico progresista.


El congreso partidario provincial del socialismo será en unos meses y allí, además de salir a la luz la estrategia electoral de 2017, también se podrá avizorar los pasos que se darán en el territorio. Dejar abierta la puerta para construir otro tipo de frente, con partidos que hoy lo integran y con otras expresiones, será un tema central y –seguramente– tendrá aprobación para su concreción.

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