Cultura
08-02-2017
“La mixtura de géneros es nuestra identidad”

La cantante de Mamita Peyote, Eugenia Craviotto, define así la propuesta de la banda. Con su mezcla de reggae, funk, rumba y cumbia harán pie en el escenario del Cosquín Rock. Antes de eso, charló con Cruz del Sur

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Alejandro Mangiaterra | Cruz del Sur


Eugenia Craviotto es la carismática líder de Mamita Peyote, la banda surgida en Rosario cinco años atrás y que con su irresistible combo de reggae, funk, rumba, y cumbia –entre otros géneros- trascendió la escena local y se perfiló como revelación para la prensa porteña y para el público de otros puntos del país. Encargada de la voz y el histrionismo sobre el escenario, Eugenia no duda en señalar a la diversidad que caracteriza a la banda como el principal atractivo de esta propuesta que en pocos días llevarán al escenario del Cosquín Rock.  


—¿Te molestan los encasillamientos en el ámbito de la música?


—La industria musical necesita etiquetarte. Bueno, todo en este mundo te pone una etiqueta. De todos modos, en nuestro trabajo hay una matriz muy marcada. De hecho estuvimos nominados en los premios Gardel en la categoría al mejor álbum reggae y música urbana. Nosotros le metemos funk, rumba, y cumbia -no tanto como para no ser una banda específicamente de ese género-; una mixtura que de alguna manera hay que etiquetar y de ahí que le pusieron ese rótulo.


—¿Y qué sentiste por estar en el prime time de Telefé?


—Fue muy lindo. Era un concurso de bandas que mezclaba la ficción y la realidad. La gente tenía que votar en una web, eso era lo real, y salían ganadoras cuatro bandas. Una de esas fue Mamita Peyote. Y el premio era mostrarte tocando en la novela. Ahí, por un instante, formabas parte de la ficción. Y difundían tu música no sólo en la tele sino a través de las redes sociales.


—¿Cuál es el germen de Mamita Peyote?


—La música que hacemos se corresponde con lo que somos y con lo que nos gusta. El artista necesita ser sincero con él mismo. Al menos, así lo percibo. Cuando hacés algo que realmente te gusta sale mucho más natural y menos impostado. Esta mixtura de diferentes géneros es nuestra identidad. Escuchar una hora y media reggae, o Metálica, o lo que sea, es un poco cansador. Entonces nosotros mezclamos y cambiamos para no aburrirnos.


—¿Y en qué momento creés que se volvieron profesionales?


—Sin quererlo, con el paso del tiempo. Primero éramos un grupo de amigos que teníamos empatía y nos gustaba hacer estas músicas y después se fue depurando la banda. Algunos chicos dejaron de venir a ensayar, otros enfilaron para otro lado y se produjo un recambio en la banda natural: el proyecto inicial somos Carlos (Cubero) y yo. Y los chicos son cesionistas en los que encontramos un gran apoyo y nos ayudan a remarla. Hemos dado con un grupo hermoso. Paralelamente a esto tenemos un proyecto que se llama The Acoustics, en el que hacemos presentaciones para eventos corporativos y sociales con Carlos y Ale Machuca (saxofonista). En ese sentido, ya buscábamos que la profesión fuera un trabajo.


—¿Sentís que hay algo que les falta para consolidarse?


—Muchísimo. Tenemos cinco años juntos; somos una banda que recién arranca. Pero desde el sentimiento de que lo que queremos hacer está ocurriendo, sí nos sentimos una banda consolidada y profesional. Descubrir cuál es tu vocación y que lo que haces es lo que realmente querías mostrar es lo mejor que te puede pasar. Obvio que después nos gustaría viajar y que nuestra propuesta musical se escuche en todos lados. Desde ese punto de vista el camino por delante es largo.


—¿Qué significa para Mamita Peyote el haber sido elegidos para tocar en el Cosquín Rock?


—Es una movida recontra especial para nosotros por lo que significa ser parte del mayor festival de rock y de música nacional en nuestro país. Es un lugar muy especial por lo que genera en cuanto a difusión de lo que hacemos, por magnitud y por llegada al público. El músico se arma su propio emprendimiento, su propia empresa y se topa con unas de las cosas más difíciles de resolver que son la difusión y la distribución de la propuesta musical que tengas. Y en ese sentido, Cosquín va a ser una experiencia maravillosa. Estamos muy contentos de que nos hayan tenido en cuenta.


—¿Y cómo llegó la invitación?


—Fue por intermedio de un amigo vinculado al festival, Juan Pablo Saint Girons. A él le gusta mucho la banda y cree que tenemos posibilidades de crecimiento a nivel nacional. Es por eso que hizo de intermediario para mostrar lo que hacemos. A la gente de la organización le gustó y nos invitaron para el domingo 26 en el escenario temático de reggae.


—¿Cómo se solventa una banda cuando recién se inicia?


—Nosotros participamos de muchos concursos porque es una manera de abrirte puertas y de generar dinero para solventar los proyectos. Imaginate que hacer una publicidad en Telefé a las nueve de la noche no sé cuánto cuesta pero seguro es una fortuna. Y si no hubiera sido por ese concurso para la novela no hubiéramos podido estar ahí. Después participamos de otros eventos que nos fueron abriendo más puertas como el Abbey Road que llegamos a semifinal o el Rototom Reggae en el que representamos a Argentina en Europa.


—¿Cómo fue tu vinculo inicial con la música?


—Mi relación con la música es de toda la vida. Tuve una iniciación bien temprana en Firmat. Pero íbamos y veníamos. Estudié coros, guitara, percusión y piano. Pero eventualmente siempre abandonaba todo aunque me gustaba muchísimo. Ya en el secundario me interesó mucho la política; pensé en estudiar ciencias políticas y finalmente me decidí por abogacía. Me vine a estudiar a Rosario y acá me relacioné con gente de la música. Hice amigos y una cosa llevó a la otra. Conocí a Carlos, que estaba en Alegre no tanto. Ahí me invita a cantar y desde entonces no paré más. 


—¿Que escuchabas en tu casa de chiquita?


—Muchas cosas. Víctor Heredia y León Gieco se escuchaban mucho. Mi vieja era fanática de los Redondos y me gustaba, pero nunca fui de escuchar tanto rock nacional. Los estoy descubriendo más ahora. Me gustaba la ópera pero sobre todo mucho jazz y soul. Así que me hacían sentir como un bicho raro porque mis amigos estaban con Cerati o Charly y yo estaba en otra. Me llamaban más la atención esas voces poderosas, increíbles y potentes. 


—¿Y después, ya como profesional, seguiste preparándote?


—Sí, y no solo musicalmente. A mí me parece que está bueno que el artista esté preparado intelectualmente para responder con conceptos y con ideas. A algunos les gusta y a otros no que el artista siente postura ideológica o que se meta en otros ámbitos. A mí me parece saludable. La música originalmente surge como un modo de expresar que está oprimido y quiere salir de esa posición. Y esa es una postura ideológica.

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