Espectáculo
28-10-2016
“La guita no viene de la televisión”
Miguel Granados –o “Migue” (sin la “l”), como a él le gusta que se lo llame– se popularizó luego de su paso por el programa “Sin Codificar”, que se emitía primero por América y luego pasó a Telefé. Allí fue productor, músico –de la banda Natalia-Natalia– y humorista. Luego vino su participación en “Tu cara me suena”, donde conoció a Elizabeth “la Negra” Vernaci y comenzó a trabajar junto a ella en Black & Toc (FM 89.9).
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Leandro Magnabosco | Cruz del Sur

En la radio creó al personaje “Martincito, el niño gorila de Nordelta”, un pequeño que expresaba las ideas más retrógradas sin ningún tipo de pudor.  Por su reciente paternidad, dejó de participar en la radio, pero continúa en la co-conducción de Redes, el programa que se emite todas las tarde por ESPN. Aunque insiste en que no le gusta “laburar”, no deja de encarar nuevos proyectos. Además de otros trabajos, este año lo convocaron para actuar en una película y también para una tira que saldrá al aire el año próximo.

—¿A qué atribuís la trascendencia que adquirió el personaje de Martincito (el niño gorila de Nordelta)?

—La verdad que en la radio tuvo mucho que ver cómo me la remaron los bestias de ahí, la Negra (Vernaci), (Humberto) Tortonese y Diega (Diego Della Sala). La risa de ellos te potencia todo. Cuando creás o hacés algo, tiene mucho que ver quién está respaldándote, quién se está riendo, porque el mismo personaje lo hacía para Youtube y no servía para un carajo. En cambio ellos saben cómo preguntarte, la risa de ellos suma, y eso es lo que estuvo buenísimo.

—¿Por qué no seguís en la radio?

—No puedo seguir con la Negra porque fui papá y, si estoy ahí, no podría tener las mañanas libres y estar desayunando con mi perro y mi niña como lo estoy haciendo ahora.

—¿Cómo era trabajar en dos registros diferentes, la radio por la mañana con la Negra Vernaci y, por la tarde, en ESPN?

—En la radio, cuando estaba con la Negra, era lo que más me gustaba, por el hecho de que podía ser yo. En la televisión hay un montón de cosas que no podés decir. Yo no puedo decir lo que se me cante, aunque, obviamente, te podés divertir dentro de los límites de los cuales tampoco tenés que salir, porque no somos bestias. Pero el programa de la Negra es súper pillo y suelto, y el de la televisión es otro público, es para chicos, y tuve que acomodarme un poco. Antes, al usar las redes sociales, como Twitter, era mucho más desubicado, y ahora no, porque me siguen muchos pibes.

—¿Fue Sin Codificar el que te abrió las puertas de la televisión?


—La verdad que sí, la puerta que me permitió trabajar de esto fue “Sin codificar”. Y además, fue una experiencia impresionante. Te digo que a mí no me gusta laburar; entonces, haber podido hacerlo con ellos fue fantástico. Era un trabajo que amaba, y era como mi casa. Estaba más horas con los pibes que con mi novia o mi vieja.

—¿Qué es lo que más disfrutás de trabajar en la televisión?


—Dentro de todo, es un laburo que te permite divertirte y, además, te genera mucho placer, porque es instantáneo el reconocimiento. Por ahí, vos trabajás en una fábrica y a fin de año te dicen: “Muy bien, Rodríguez, usted hizo veinte mochilas más, muy bien, la verdad”. Pero acá, a través de las redes sociales, te demuestran instantáneamente que les gusta lo que hacés. Aunque algunos te dicen qué genio, también otros te dicen gordo forro.

— ¿Qué proyectos tenés en vista?


—Ahora estoy por trabajar en una película de unos directores argentinos que hacen terror del tipo de hachazo en la cabeza, bien extremo. Obviamente, me da cosa. Es un desafío, porque nunca actué de verdad, pero están (Mirta) Busnelli y (Javier) Garzón, y estar con esas bestias es muy groso. A mí las películas de terror me dan mucho miedo, así que vamos a ver cuando arranque la filmación. Creo que no me va a dar tanto miedo. Además, el guión está bueno, pinta copada la película.

—¿Cómo elegís los proyectos a los que te sumás?

—En general, los programas me llaman para hacer de mí, y hacer de mí es romper los huevos, opinar pelotudeces y decir cosas desubicadas, y por eso me puedo divertir. Lo que pasa después es que, cuando divertirte es una obligación y se hace rutina, ahí pasa que decís: no tengo ganas de romper los huevos. Y por eso, generalmente, es que la gente dice: “Estos se hacen los buena onda y son unos ortivas cuando te ven en la calle”. Lo que sucede es que cuando se te muere tu abuela y tenés que ir al programa a reírte, ahí ya no te divertís más. Pero sí, en general, me tocaron laburos muy divertidos. Muchas veces, cuando tengo que ir, digo “la puta madre, qué pocas ganas de ir”, pero después llego y la pasó bomba. Cuando estás al aire, es como tener canchita de fútbol con tus amigos una hora. Pero, en general, me sumo a los proyectos de otros, todavía no hice nada por mi cuenta. Aunque, por lo pronto, mi sueño es tener una casa, y luego veremos.

—¿Entonces no es rentable el trabajo televisivo?

 
—No, para mí la guita que entra por estar en la tele y ser conocido no viene de los programas, sino de los eventos, o de una marca que te llama para hacer algo. Va por ahí, porque la sociedad argentina de actores te retiene la mitad, y entonces te quedan dos pesos. Obviamente, hay gente multimillonaria que trabaja en televisión, pero porque son grosos.

—¿Mirás algo de lo que se produce en Rosario?


—Lo que sucede es que a Rosario voy una vez al año. Pero conozco a los chicos de “Hasta hacernos pelota”, de Tomás Quintín Palma y su hermano Nicolás.

—¿Hay posibilidades de que vuelva a emitirse Sin Codificar?

—Gustavo (Pavan), que era el productor del programa, estuvo tratando de reflotarlo, pero no prosperó, es como que Telefé le bajó la palanca. Y eso es una cagada, porque si se hace en otro lado, yo no voy a poder, porque el año próximo voy a estar en el canal.

—¿Creés que hay menos programas de humor en la actualidad?


—No, no hay menos programas, hoy todos los programas tienen humor. Me refiero a que todos tienen un segmento dedicado al humor.

—¿Cuáles son tus fuentes de inspiración en el humor y en la música?

—Mis influencias musicales son Charly García, Spinetta, Fito Paez, Calamaro, todo lo nacional. De afuera no escucho nada. Obviamente, no Maramá, ni Rombai, ni esas porongas nuevas. Para el humor no sé, porque, por ejemplo, cuando yo empecé en la radio, no había escuchado radio, por eso, a veces, cuando propongo algo, me dicen: “Ojo, que eso lo hace Andy (Kusnetzoff) hace veinte años”. Y en cuanto al humor, todo me causa gracia, desde Tinelli hasta Capusotto, o una situación que veo en la calle, y de ahí también puede salir algo.

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