Espectáculo
27-07-2016
“Me río de lo que hago”
Juan Junco es periodista pero se define como "entretenedor". Hace radio, TV y hasta se subió a las tablas. Es el hombre de medios con más seguidores en Twitter de Rosario pero tiene los pies en la tierra, aunque al aire parezca lo contrario. Durante sus vacaciones se dedica a conocer canales de TV de todo el mundo.  Un personaje.
Aumentar tamaño del texto Reducir tamaño del texto Tamaño del texto normal

Alejandro Mangiaterra | Cruz del Sur


Juan Junco empieza su día a las cinco de la mañana y lo termina cuando cae el telón de las obras teatrales de la ciudad. Cuando alguno de sus detractores lo acusa de no trabajar, él responde sarcástico: “Yo me avivé primero, papi”. “Radiópolis”, de 6 a 9; “Antes de Salir”, de 7 a 9 –va y viene con lagañas en los ojos por los pasillos de Televisión Litoral–, “A Diario”, de 9 a 12, “De 12 a 14” en el Tres, “Esto se Baila Así”, los sábados de 9 a 12 y el teatro durante el verano, vienen a desmentir a sus críticos. Incluso, cuando se va de vacaciones no pierde el hábito de pegarse una vuelta por canales de TV. Tiene más de 58 mil seguidores en Twitter pero no se la cree, aunque su personaje diga lo contrario. Y hasta se queja de los usuarios de la red que lo ubican como el periodista con más seguidores de Rosario.


—¿Sos periodista, artista, presentador, conductor o qué? ¿Cómo te asumís?


—Soy entretenedor.


—¿Sentís que cambiaste el modo de hacer periodismo de espectáculos en Rosario?


—Al menos yo me divierto, que es lo más importante. Es un estilo propio, en realidad en Buenos Aires se usa más el estilo del periodista que hace de su puesta al aire un show. Pensá que yo trabajo en un noticiero en el que hay dos muertos antes y tres muertos después de que yo aparezco. Y en el medio las medidas económicas. Creo que nadie tiene ganas de escuchar a esa hora el análisis de la fotografía de una película. Uno tiene que entretener, divertirse, relajar y hablar de lo que habla la señora en la verdulería. Y además me río de lo que hago.


—¿Fue algo planeado o te salió?


—Yo siempre fui así. Ya en el cable era así. Era como un adolescente eterno.


—¿Qué actitud asumís respecto de la críticas que puedan hacer sobre tu trabajo?


—Yo me río de eso. Uno no puede gustarle a todos, todo el tiempo. Tomo en cuenta las criticas, claro. Analizo los consejos que me dan. Pero también está la otra parte, los que te critican porque no sé nada. En realidad yo me hago el que no sé nada. Juego un poco a exacerbar al “argento”, al que la va zafando todo el tiempo. A algunos no le gusta, me dicen que los agarro para la joda, que lo que yo hago no es periodismo, pero yo no me considero periodista, ni conductor, ni ninguna de esas cosas. Yo me considero un entretenedor.


—¿Este modo de afrontar las críticas es natural o lo trabajaste?


—No, lo fui trabajando. Llevo 9 años de terapia para que no me afecte leer en Twitter “el gordo p… de De 12 a 14 no sabe nada”. Me costó. Pero aprendí que lo que digan en las redes sociales no hay que darle demasiada bolilla, porque atrás del anonimato cualquiera dice cualquier cosa. Y a veces las redes se parecen a las puertas de los baños de retiro, cualquier boludo escribe lo que se le ocurre. Además, hay mucho resentimiento, mucha agresión. Incluso, fijate cuando hay en alguna web una noticia sobre la relación amorosa de alguna chica famosa, las primeras que escriben diciendo barbaridades son las mujeres. Algunas mujeres son más machistas y misóginas que los hombres. Y también está la crítica de los colegas pero yo no trabajo para ellos, trabajo para la gente.


—¿Cómo te llevás con la crítica culta, que critica al periodismo que vos hacés?


—Me aburre sobremanera. Me parece que la cosa es más simple: te gusta o no te gusta. Listo. No me llevo bien con el cine iraní o con una escena de diez minutos quieta, inmóvil, de una madre amamantando.


—Recuerdo aquel programa que hacías sobre la farándula rosarina.


—Sí, “Escenario Mercenario”. El programa tenía fecha de vencimiento. Iba a terminar en diciembre y después decidieron extenderlo un poco más y duró todo el verano. Fue una gran idea pero quedó claro que los canales de acá, de Buenos Aires y de cualquier lado, solo hacen noticieros con producción cien por ciento propia. Los demás programas son todas coproducciones, tienen que ser realizados por las productoras porque insumen mucho trabajo que excede al personal de un canal: cámaras, edición, post-producción, logística. Después el programa terminó cayendo por su propio peso.


—¿En el ambiente se generó una crítica que menospreciaba a lo que se suponía como farándula rosarina?


—En Rosario todos te dicen que no hay farándula. Cuando vos armás un proyecto sobre la farándula a todos le gusta, lo ven bien. Ahora, cuando nombrás a alguien se arma un despelote bárbaro. Cuando te tocó ya deja de ser gracioso. Y eso que nosotros no jugábamos a matar gente ni nos metíamos en la vida privada de nadie.


—¿Sentís que se menosprecia el periodismo de espectáculo?


—Sí, claro. ¿Sabés desde dónde se menosprecia?, cuando te dicen “espectáculo lo puede hacer cualquiera”. O lo hace la locutora o el mismo conductor. Al mismo tiempo, se desprestigia el laburo de esa persona, porque el locutor es locutor y el conductor debe hacer lo suyo.


—¿Es cierto que cuando te vas de vacaciones vas a conocer canales de televisión?


—Sí, es verdad. Muchas veces mando un mail antes preguntando si se puede. Y a los lugares a los que no aviso les caigo igual a ver cómo hacen tele. Un día me fui a Chile –yo acá miraba “Cachureos”, “Rojo Fama” o el noticiero chileno– y me dieron ganas de ir a Televisión Nacional de Chile. Llegué a la puerta, les dije que era periodista de Rosario y no me dieron bola. Al otro día volví y me metí en la tribuna de un programa. Entonces, mientras el programa estaba en el aire yo me escapé de la tribuna y me mandé por el canal a recorrerlo. Y en New York, fui a la NBC. Me metí a ver “Saturday Night Live” y a ver como se hacían otros programas.


—¿Qué ves de distinto respecto de lo que hay en los canales acá?


—Que trabajan de manera muy metódica. Todo muy guionado, nadie se sale un milímetro de lo que les dice el papel que tiene que hacer. Puede que sea más profesional, pero prefiero lo que pasa acá. Me gusta más esta cosa más latina, más sanguínea, esto de que si hace falta lo atamos con alambre. Lo otro que es muy distinto es lo que cobran. Afuera se cobra mucho, pero mucho. La figura de la tele se hace valer.


—¿La radio qué lugar ocupa en tus preferencias?


—A mí me gusta muchísimo hacer radio, fantasear en la radio, crear climas. Y el programa del sábado a la mañana me permite estar más tranquilo, poner música, jugar con los que llaman para putearte. Si me preguntaras si me gusta más la radio que la tele te contestaría que es como preguntarme si quiero más a mi mamá o a mi papá.


—¿Y el teatro como cayó en tu vida?


—Con Manuel Cansino. Él hizo algo que en Buenos Aires ya existía. Era llevar a la figurita mediática de la tele al teatro. Y se le ocurrió llevarme a mí a “Revistísima” en el verano y me convenció. Ahora me siento cómodo, la primera función cuando vi a la gente me asusté. Uno en la tele no ve a la gente. La segunda vez, dije “esto es facilísimo” y me olvidé la letra. Me bajé del escenario y pensé: “Esto es una mierda, no me gusta más”. Después me relajé y ahora me divierto muchísimo.


—¿Te desvela Buenos Aires o estás bien acá?


—No para nada. A los 23 años me volvía loco, ahora ya no. Salvo –te hago una salvedad porque si algún día pasa me vas a refregar que dije que no– que haya una propuesta muy pero muy interesante. Eso de ir a ver qué pasa a esta altura no.


—¿Qué te queda por hacer?


—Me gustaría hacer un programa de medianoche como los que hay en Estados Unidos. Ese formato: un texto para arrancar, una entrevista y un par de cosas más. Con eso estoy listo.

Dejanos tu comentario...

Martes 28 de Marzo de 2017
Citas
Cielo Razzo
Sherlock
Scher
podo
Mujica
Sasturain
ricciardino
Sietecase
Jugar contra el prejuicio
Economía parasitaria
Por qué se lame el perro
Eros y civilización
Maten al rugbier
Expertos en recortes
El futuro del capitalismo
Villanos y empresarios
foto